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miércoles, 14 de mayo de 2014

EL EVENTO


Lo había planeado todo con el mayor de los cuidados. Tuvo la idea un miércoles por la noche, cuando todos dormían cansados la rutina de la media semana. Antes había visto el anuncio en Internet, pero en aquel entonces no se atrevía a soñar algo tan audaz. Sin embargo, esa noche del miércoles, la envolvió un halo dulce y luminoso que ella identificó como el alma de la libertad, olvidada hacía demasiado tiempo. Esa caricia tibia, infinitamente placentera, le hizo abrir los ojos como nunca antes. En medio de la oscuridad de su estrecha vida, de pronto lo veía todo; podía discernir entre las cosas verdaderas y las apariencias, y el espíritu preso se percató de que aquel cerrojo tenía llave…y la llave la esperaba encima de la repisa, junto a todas las demás. Embelesada, disfrutó aquella sensación emancipadora en lo que quedaba de noche, y a la mañana siguiente se sintió más viva que nunca. Con una sonrisa amplia y brillante, se vistió y se arregló, soñando con el evento. Sabía que sería grandioso, que si asistía, sería una experiencia inolvidable. El ánimo la tenía flotando muy por encima de los cúmulos y nimbos, más allá aun de los cirros. Sintiendo sobre su piel ese sueño divino, la mente se le despejó y comenzó a analizar la situación. Serían sólo tres noches. Tres noches y cuatro días en los que le pediría a la niñera que durmiera en casa para acompañar a los chicos. Les dejaría varias comidas preparadas para facilitarles su ausencia. Un taxi la llevaría y la recogería del aeropuerto. Ella se quedaría con una amiga; aún le quedaban varias buenas amistades de la época en que vivió en aquella ciudad, más de diez años atrás. Entre varias líneas aéreas buscó la mejor tarifa en pasajes a Nueva York, hasta que encontró los que se ajustaban a su horario y su bolsillo. Así se fue acercando poco a poco a la meta. Resolvió todas las diligencias que tenía en lista desde hacía tiempo, escogió la ropa perfecta para el viaje, alistó todo en casa y dejó a los niños preparados. Llegado el momento de abordar el avión, suspiró pensando en sus hijos, pero al mismo tiempo tranquila de saber que ellos estaban bien y que se alegraban de que su madre al fin se decidiera a hacer algo solamente para ella. Aprovechó el vuelo para descansar su emoción de niña con juguete nuevo y al llegar a la Gran Manzana estaba llena de energía como cuando era adolescente. Aprovechó el tiempo al máximo; sólo hacía lo que quisiera. Estuvo consigo misma, disfrutando de su propia compañía. Recordó viejos tiempos y se aventuró a pensar en el futuro. Las ideas burbujeaban en su cabeza como la última sopa que había preparado tan sólo unos días atrás en casa. En medio del peor frío invernal, caminó por las amplias aceras de aquella ciudad que, a pesar del tiempo y la distancia, seguía siendo suya. Una por una fue encontrándose con sus amigas, reviviendo anécdotas, poniéndose al día con sus vidas, escuchando atenta y contando episodios de la suya. Probó algunos restaurantes nuevos y repitió en otros conocidos mientras se acercaba el instante que tanto había esperado. Una ansiedad primordial la embargaba; no recordaba haberse sentido así en demasiados años. Se dirigió al lugar con bastante antelación, hizo la fila junto a muchos más que tenían la misma meta esa noche. Después de pasar un rato observando en detalle todo cuanto la rodeaba, los porteros indicaron que la espera había llegado a su fin y la dejaron entrar al recinto en medio de la vaguada humana en la que casi se ahogaba. Llegó hasta su asiento, se quitó el abrigo, acomodó sus cosas de la mejor manera y se entregó a la butaca que la recibía amable. Miró todo; no quería perderse de nada. Deseaba que cada segundo, aquellas formas y colores quedaran impresos en sus retinas. Sentada allí, se dio cuenta de que los años no la habían cambiado, que su naturaleza era más fuerte que las circunstancias y que su esencia seguía intacta. Esos momentos la hicieron descubrirse de nuevo como la mujer apasionada que siempre le había caído tan bien; aquella a la que le brillaban los ojos tan solo por la emoción de vivir cada día. En medio de tantas sensaciones juntas, el corazón se estremeció con suavidad mientras el alma sonreía, satisfecha. De pronto, todo oscureció. Unos acordes triunfales inundaron la sala cubriendo todas las superficies, entrando por ranuras, pliegues y poros, haciendo temblar todos los músculos de su cuerpo. Entonces, el evento comenzó.


©2014 PSR


21 comentarios:

  1. Por el estilo de las oraciones y cierto fraseo (elección de verbos, adjetivos), muy cortazariana. Esto con ánimo de elogio.

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  2. Gracias por compartir tu escrito que me emociona mucho, parece que me veo 😊

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  3. Cuando la lectura se hace tan amena......sólo entonces.....me siento tan cómoda y deseó leer y leer hasta el final.....esa maravilla.....tu lo logras....con tus hermosas pinceladas!!! Cierto amiga....el cuerpo envejece.....pero nunca el alma!!! Saludos

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  4. Patricia, como siempre: GRACIAS. Gracias por dejarte caer por aquí y, lo más importante, por invitarnos a jugar a pensar... Lo sé, tres verbos juntos no suenan muy bien, pero me ha salido así. Ojalá tuviera yo también un evento al que aferrarme de mi lejana juventud o de mi olvidada infancia. Pero, ¿por qué no? Puedo comenzar a moldearlo ahora mismo y así gozarlo, igual que tu protagonista, en el futuro. Gracias y un abrazo.

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  5. nada mas?? ,yo esperaba atenta que pasara algo mas no se un desenlace fatal o una sorpresa agradable ,,,solo me quede con la intriga ,,,,,,,,,,,

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  6. Consigue llevarme, transportarme a la sensaciones de la anticipación, a la ilusión…excelente!!

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  7. Me encanta “El evento” de Patricia Schaefer Roder porque me hace sentir parte de ese evento tan esperado, se siente tan bien planear algún viaje con ilusión y cuando al fin se logra, es difícil describir tan bonito tanta emoción. gracias.

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  8. Me identifiqué con ese recorrido con el que sueño muchas noches de mi vida. Muy bueno.

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  9. Muy bueno. Me ha gustado la fluidez y naturalidad de la narración. Cautivas al lector desde el comienzo, con el interés en aumento, para descubrir el desenlace. Enhorabuena.

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  10. Buenísimo y esperaba mas, un gusto leerte saludos.

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