LIBROS POR PATRICIA SCHAEFER RÖDER

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miércoles, 27 de febrero de 2013

B U R L A



Bendita eres
patria grande y hermosa
cómo te engañan.
 
Usurpadores
robaron tu dignidad
frente al mundo.
 
Reacciona ya
exige transparencia
¡tienes dignidad!
 
Las leyes muertas
les sirven a los pillos  
y nunca al pueblo.
 
Abre los ojos
lucha por lo que es tuyo
…no les creas más.
 
 
©2013 PSR


miércoles, 20 de febrero de 2013

EL ESPANTAPÁJAROS


Atardecía. Otro día se acababa en el campo. La calma reinaba al ponerse el sol suavemente en el horizonte tenue de principios de primavera. Todos regresaban a sus casas, a sus establos, a sus madrigueras. Todos se disponían a descansar junto a los suyos. Todos, menos el espantapájaros.

Siempre había sido así; a nadie se le hubiera ocurrido que fuese de otro modo. Pero esa tarde, algo se notaba distinto en el ambiente. Después de tanto tiempo, el espantapájaros se dio cuenta por primera vez de su existencia.

Comenzó a verse a sí mismo como un ser independiente de su entorno. Hasta ese momento se había sentido como un artefacto más de la granja, haciendo su trabajo rutinario, inmóvil, con los brazos extendidos lado a lado, los ojos apuntando siempre en la misma dirección y los pies enterrados en el suelo del campo. Le parecía normal ser tan sólo una parte del mobiliario, de las instalaciones agrícolas de la región. Sin embargo, un no sé qué lo sacó de su letargo de estatua utilitaria y al fin sintió. De pronto, aquella tierra fértil que hasta entonces lo sostenía, ahora lo aprisionaba. El viento que solía arrullarlo hasta dejarlo dormido, ahora lo helaba por dentro. Y la noche que antes le brindaba paz para descansar del trabajo diario, ahora lo hacía percatarse de su inmensa soledad.

Así pasó el tiempo, aumentando cada día la tristeza del espantapájaros. No comprendía por qué estaba solo, si era tan bueno en su labor y siempre cumplía con su deber cabalmente. ¿Por qué nadie querría ser su amigo?

Entonces, una noche de verano, al ver el rostro pétreo de la luna saliendo enorme por el este, el espantapájaros juntó todas sus fuerzas y logró zafarse de su grillete de arcilla y humus, un pie a la vez. Para evitar que lo reconocieran, se quitó las ropas. Caminó por los sembradíos buscando a alguien, a cualquiera, pero fue inútil. El campo estaba desierto.

Siguió avanzando hasta llegar al borde del bosque. Con los brazos caídos igual que su ánimo, se sintió más solo que nunca y deseó con todas las fuerzas pertenecer a una familia; no importaba a cuál. Anhelaba ser un miembro vivo e importante de un grupo; necesitaba sentirse orgulloso de su existencia y no quería que ningún ser le tuviera miedo.

Cansado, arrastró los pies por el bosque oscuro en busca de refugio y abrigo. En un claro, vio los enormes abetos que tocaban las estrellas con sus ramas y se emocionó profundamente. Mientras más los detallaba, más se maravillaba. Una desconocida sensación lo llenaba de paz. De pronto, para su propio asombro y sin querer evitarlo, sus brazos comenzaron a levantarse de nuevo, llenándose de una extraña energía. Los pies cansados se proyectaron hacia abajo, perforando el suelo del bosque, y aquel cuerpo de heno se fue fortaleciendo en una gruesa corteza parda de la cual nacía musgo verdiblanco. La felicidad lo embargó cuando de los brazos, pecho y cabeza brotaron ramas con hojas.

Amanecía. Las aves del bosque revoloteaban entre el follaje, posándose alegres sobre el nuevo gran abeto. Buscaban alimento y lugar para construir sus nidos. Había un rumor extático en el ambiente. Y en su interior, él sonreía.


©2013 PSR


miércoles, 13 de febrero de 2013

SIN PRISA



sin prisa
ahora
en medio del vacío
oscuro y frío
miras alrededor
buscando tu vida.

paso a paso
continuarás
siempre hacia delante
haciendo caminos
donde nunca los hubo
con pisadas firmes
enfrentando vientos y temblores
venciéndolos.

una vez más
brotará el agua salada
desde tus cuencas cristalinas
rodando sin detenerse
hasta los labios tristes
entonces
la beberás presta
calmando todas las tristezas
y volverás a descubrir
en el espejo
tu bella imagen.

un momento a la vez
en la catástrofe
te harás más fuerte
cuando sientas que no puedes más
alzarás la vista
percibiendo de nuevo los colores
las formas perfectas.

en cada instante
de esta noche que parece no acabar
te moverás por las sombras
iluminando el sendero
con el destello inmortal
que emana de tu alma.

un día tras otro
lamerás pacientemente tus heridas
limpiándolas por completo
hasta sanarlas
para seguir avanzando
viviendo
amando.

más pronto que tarde
recordarás quién fuiste
quién sigues siendo…
respirando libremente
latirás al ritmo de tu propia melodía
sintiendo los aromas más dulces
cuan profundos suspiros
para al fin dejarte atrapar
en el anhelado abrazo.

sin prisa
enciende tus ojos bellos
con la claridad prístina del cielo
entre tanta maravilla
encontrarás la paz
que mucho anhelas
naciendo plena en tu sonrisa.


©2013 PSR


miércoles, 6 de febrero de 2013

LA EXPERTA




Cada mañana abre los ojos, y con ellos, se abren las puertas a un día especial. Se levanta temprano, con el ánimo siempre puesto en el objetivo. Se trata de una gran empresa. Sin lugar a dudas, la más importante de todas. Mientras se asea, piensa en los desafíos que enfrentará de manera inevitable durante la jornada laboral. La invaden una serie de sentimientos encontrados porque, a pesar de ser una optimista infalible, sabe que el ambiente en que se mueve no es fácil; nunca lo ha sido y nunca lo será. Escoge la ropa perfecta para darse su puesto, infundir respeto y lograr sus metas. La vida le ha dado un profundo conocimiento de la naturaleza humana, que ella combina con una gran dosis de psicología para llevar a cabo su estrategia. Bebe un café y desayuna, revisando en la mente los pasos que seguirá. Su trabajo está lleno de proyectos provocativos que requieren de mucha experiencia y sabiduría para llevarlos a cabo. Toma su maletín y su bolso, y sale de su casa a dominar el día con lo que venga. Saber negociar a todos los niveles se ha convertido en su mejor instrumento de conquista. Al fin llega. El portero la saluda con una gran sonrisa y la misma expresión de asombro diario ante su caminar vigoroso. Por su carácter resuelto, ha desarrollado una fuente de energía inagotable que la hace sentir casi invencible. Ella le corresponde siempre amable, pero sin detenerse. Sabe que la esperan. A medida que avanza por los pasillos, va regalándoles sonrisas encantadoras a todos los compañeros de trabajo, repitiendo para sí el plan que tiene y comprobando de nuevo que la creatividad es una cualidad imprescindible en su carrera. Se acerca a su puerta. Sabe que llegó el momento de encarar el reto y triunfar. Toma el pomo. Cierra los ojos. Respira profundo. Abre dando un paso al frente y enseguida escucha el coro del saludo matutino: “¡Buenos días, maestra!”.


©2013 PSR