YARA Y OTRAS HISTORIAS

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miércoles, 16 de abril de 2014

RECOMENZAR


hay aves que nunca alzan el vuelo
pero todos los peces nadan

recomenzar no existe
todo en la vida tiene un solo inicio
luego hay continuaciones de lo primero
aquello que una vez empieza nunca llega a un final

recomenzar es un sueño
la realidad está en mantener el hilo
cambiar, ajustar lo que ya está
para seguir

hay aves que nadan
otras corren, brincan
algunos peces saltan fuera del agua intentando volar
pero todos los peces nadan

recomenzar sólo es respirar
sentir que nos damos una oportunidad
para esforzarnos más
trabajando
para amar más
aceptando
para tener la paciencia que no quisimos antes
sin borrón ni cuenta nueva

recomenzar puede ser redefinirse
redescubrirse
reencontrarse
puede ser redimirse
replantearse la vida de una manera insospechada
pero siempre sobre la senda que marcamos
la que lleva el desgaste de nuestras suelas
la única
la verdadera

no hay caminos alternos
ni atajos
nada se detiene

hay aves que bailan
para impresionar a su pareja
otras migran lejos
y en el momento preciso regresan
el ser humano hace lo mismo
copia a las aves
cree que imitándolas puede tomar impulso
para recomenzar
así se engaña, complacido
piensa que cada día es un nuevo comienzo
olvida que todos los peces nadan
sin parar
no es un círculo la vida
en todo caso es una espiral
no hay historia que pueda volver al principio
cuando ya se echó a andar.


©2014 PSR


miércoles, 9 de abril de 2014

CAPÍTULO 47



No sé si será el último
nunca se sabe.
¿Tal vez el primero?
No estoy segura.
En verdad
es el único capítulo
que tengo
el de ahora
no es el 46 ni el 48.
Siempre seguí el libreto
que escribieron otros
…este capítulo es mío.
Dibujo un velero
pequeño
yo en la vela
la vela es mía.
Hoy la izo contra el viento
en medio del tifón.
La bajaré sólo cuando sienta
que he llegado al puerto
mas no en este capítulo.
Quiero perderme diez mil veces
buscándome.
Quiero deshacerme en el salitre
y renacer en una gota que cae.
Tal vez me encuentre al fin
en el fondo del arrecife
nadando entre tortugas y corales.
Ahora
me sujeto con fuerza
a las cuerdas
al timón.
No me esperes, amor
puede que no regrese.


©2014 PSR


miércoles, 2 de abril de 2014

5 MICRORRELATOS (V)


 
CERTEZA

“¡No puedo vivir sin ti!”, dijo rogando. “Así es”, respondió, mientras la bala le atravesaba el corazón.



FIN

Al abrir los ojos, el mundo ya no estaba.



OBSESIVO

Malasuerte por error se levantó del otro lado de la cama. Ese día todo le salió bien.



META

Cuando al fin alcanzó la perfección, sonrió y se dejó llevar al otro mundo.



ESPERA

Quince años preparándose para salir del suelo y cantar. Cuando llegó el momento, la chicharra estaba afónica.



©2013 PSR


miércoles, 26 de marzo de 2014

HORA PICO

"...Todos los días veo el mismo panorama. Salen, llegan y bajan. Se mueven en todas direcciones. La gente en esta ciudad no para. Son como hormigas en un enorme hoyo en la tierra. Parecen autómatas, parece que no tuvieran nada dentro que les diera libre albedrío. Se dirigen al metro, al bus, a las calles llenas de más gente que había llegado antes de ellos. Se dispersan entre la bruma de la mañana, una mañana como todas las demás. La gente no camina, no corre; sólo se desplaza como una masa imponente, con todo su peso, su volumen enorme. Es un alud con piernas que salen de todas direcciones para entrar en otras tantas. No paran de moverse, sólo se van diluyendo lentamente, hasta quedar tan sólo unos cuantos que parecen haber olvidado hacia dónde iban. Esos pocos se reducen luego y tras unas horas vuelve a repetirse la acción a la inversa: todos regresan por donde vinieron, entran, se van y suben...".

 
Fragmento de "De mañana" ©2006 PSR 
"De mañana" aparece en la antología Yara y otras historias, de Patricia Schaefer Röder.
Ediciones Scriba NYC
ISBN 978-0-9845727-0-0

miércoles, 19 de marzo de 2014

LA NADA

-->Caminaba con paso apurado, pendiente de no chocar con la multitud que iba en todas direcciones, cuando de pronto, despareció el suelo bajo sus pies. Cayó, cayó, cayó libremente, sin nada alrededor a lo cual pudiera asirse, hasta que el golpe le confirmó que había llegado. Sus pupilas tardaron un poco en dilatarse. Entonces, miró a su estrecho alrededor y en la oscuridad casi total, apenas logró distinguir paredes que se extendían hacia el cielo, cerrándose en un puntito celeste que se encendía y se apagaba en la lejanía. Arriba, la gente seguía caminando con mil rumbos.
©2013 PSR

 
 
 

miércoles, 12 de marzo de 2014

EN LA OFICINA...


“…La rutina diaria en la oficina me aburre. Dentro de todo, prefiero los viajes para cerrar contratos. Al menos conozco lugares nuevos y salgo un poco de la claustrofobia que me produce este laberinto de hormigón y acero. Aquí, entre intrigas y resentimientos camuflados hábilmente con la fingida amabilidad que impone la etiqueta empresarial, lo único que florece son las plantas de plástico que adornan la recepción y el cubículo de la contabilista. Pero cuando estoy fuera, ocupándome de un contrato, me siento más real, más tangible que en el día a día del piso 13 de aquel rascacielos, rodeada de marionetas chupatintas sin libre albedrío, como la que me lanza el espejo en el baño de damas. Irónicamente, los dos lugares más acogedores en la empresa son mi oficina, con su gran ventana, y el baño de damas. Siempre he necesitado poder ver hacia afuera; los espacios cerrados me ahogan. Pero lo que pasa con el baño no lo termino de entender. Tal vez sea por aquella fuentecita eléctrica adornada con piedras que mantiene el agua corriendo eternamente. Lo cierto es que cuando entro en ese sitio, me invade un cierto sosiego que por momentos me hace olvidar incluso la mezcla pestilente de cloro y amoníaco que se asoma insistente a través del “bouquet” industrial y barato. Definitivamente, tengo que comprar una fuentecita de ésas para mi oficina. El sonido del agua que corre por las piedras me tranquiliza y me relaja; hace que pueda sobrellevar las presiones del trabajo y me mejora el humor. Recuerdo que cuando niña, el agua me producía una sensación indescriptible. Era como si invadiera mis sentidos por dentro y por fuera. Igual me pasaba con la lluvia y el viento; eran parte de mi esencia natural. Nadie entendía cuando lo trataba de explicar en la escuela; mis amigas me miraban como si estuviera loca. Pero de eso hace mucho. Tantos años han pasado desde la última vez que fui a nadar, que temo que el agua me rechace…”.


Fragmento de "Yara" ©2006 PSR 
"Yara" aparece en la antología Yara y otras historias, de Patricia Schaefer Röder.
Ediciones Scriba NYC
ISBN 978-0-9845727-0-0

miércoles, 5 de marzo de 2014

MISERIA


El sudor sulfúrico te delataría si no vivieras en aquel codo ciego de la cloaca principal de la ciudad. Aunque insistas en bañarte en una mezcla de colonias puedo percibir las partículas hediondas que exudan los pliegues inmundos de tu piel pegajosa. Te acercas en silencio, absorbiendo todo el aire limpio que encuentras a tu paso y exhalando vapores tóxicos. No tengo escapatoria; esta vez me atrapaste en el momento más vulnerable.

En medio del horror, no puedo sino sentir una infinita lástima por ti. Demasiados complejos, demasiada inseguridad, demasiada pobreza de espíritu. Demasiados miedos cristalizaron, convirtiéndote en este monstruo abominable, rebosante de la más pura envidia, del más genuino rencor. Un ser que destila odio de una manera casi sublime. Transformaste el abuso y el maltrato en un arte oscuro con el que violentas a tus víctimas de mil maneras distintas. Tanto amor, tanto tiempo invertí, intentando hacerte un ser humano… un ser humano. Sin embargo, todo fue inútil; el veneno que corre por tus venas no tiene antídoto.

Te inclinas sobre mí, imponiendo tu silueta mórbida en medio de las almas oscuras que te rodean. Tu rostro busca el mío, creando un vacío gélido por el cual intento escapar, y que traspasas chupando el calor y la luz agonizante que aún emite mi alma aterrada. La distancia se acorta cada vez más. En la penumbra, percibo el aliento a hiel que despide tu boca descompuesta. Es el fin; sé lo que me espera. Vas a ejecutarme con un beso envenenado, quemando mi garganta con tu saliva corrosiva. Entonces, mi vida se desintegrará jirón a jirón, volviéndose una masa amorfa, inerte, amontonada en la misma cañería junto con tus miserias. Así, te nutrirás de mí hasta que caiga tu próxima víctima… o hasta que las ratas al fin se den cuenta de que no eres mejor que ellas.


©2012 PSR


miércoles, 26 de febrero de 2014

5 MICRORRELATOS (VII)


JORNADA LABORAL

Silenciosa, se levantó. En la penumbra se alisó el cabello y la falda. Sacó la billetera del pantalón y regresó a casa.



NEGACIÓN

Él le puso punto final a su historia. Ella, terca, lo convirtió en coma.



CAPERUCITA

Cuando la Caperucita llegó a la casa de la abuela, el Lobo yacía tieso en el suelo, atragantado con los lentes de la anciana.



POLÍTICA

Costó trabajo y tiempo, pero al final se pusieron todos de acuerdo. Entonces, juntos, lograron destruir el país.



JUBILACIÓN

La Muerte se retiró el día que la Vida vino por ella.



©2014 PSR


miércoles, 19 de febrero de 2014

CORAJE

Hoy despertamos de una larga anestesia
con el ánimo renovado
sacudimos la decisión
y como mariposas multicolores
un millón de ganas
de volver a vivir con dignidad
alzaron vuelo.

Hoy abrimos los ojos
a la más cruel realidad
de nuestra historia usurpada
un veneno que nos ahoga
inclemente
como el gas que impunes nos lanzan
invadidas las entrañas
mermando sus funciones.

Hoy nos percatamos
del tiempo que se escurrió
entre las vidas de valientes
como Brito
Génesis
Bassil, Roberto, Juan…
hermanos estoicos
que se mantuvieron firmes
hasta el final.

Hoy sentimos en nuestra piel
el abuso sádico
burlesco
de quienes antes
habían jurado
defendernos con honor
y de aquellos que prostituyen
nuestra herencia
sin piedad.

Hoy tenemos valor
coraje del bueno
para avanzar entre las ruinas
de un país violado
repetidas veces
sin tregua
por una banda diversa
de vampiros chulos.

Hoy rescatamos nuestro aliento
haciéndonos más fuertes
juntos sanaremos
buscando el mejor progreso
por voluntad propia.

Hoy
junto a los estudiantes
plantamos firmes los pies
en el futuro limpio
de nuestra patria noble.

Hoy sabemos bien
que en este juego definitivo
quien se canse de primero
perderá sin revancha y sin remedio
pero hoy por hoy
recordemos siempre que somos venezolanos
¡y nos gusta mucho jugar!


©2014 PSR


miércoles, 12 de febrero de 2014

EN MARCHA POR CARACAS…


Incluso la noche más oscura termina con la salida del primer rayo de sol. --PSR
 
“…Con el apuro nuestro de cada día metimos todo y entramos en el carro. Primero Gabriel en su silla infantil, bien ajustado y cómodo a la vez en el asiento trasero. Luego Serafina a su lado. Menos mal que la brisa se llevó un poco el calor y la humedad que se había acumulado hasta el mediodía bajo un manto delgado de nubes grises. “Espero que no se agüe la fiesta” recuerdo que pensé al ver el cielo cuando me sentaba frente al volante.
 
En la radio sonaba “Contigo”, la canción preferida de Gabriel, y nos pusimos a cantarla junto a Ilan Chester mientras comenzábamos a bajar por la falda del Ávila rumbo al sur. Pasando el Obelisco de la Plaza Altamira tomamos la Autopista del Este en dirección a la Universidad Central. Avanzando por el río continuo de carros que fluye a lo largo del valle lleno de edificios altos, y acompañados siempre al norte por la gran montaña verde que esta vez tenía puesta una bufanda plomiza, una vez más Gabriel me señaló maravillado la enorme lata de crema Nivea al lado derecho de la autopista. Más adelante llegamos al distribuidor El Pulpo y me preguntó por qué se llamaba así. “Se llama El Pulpo porque tiene muchos brazos”, contesté. Así conectamos con la autopista Valle-Coche, de nuevo rumbo al sur, hacia la carretera Panamericana.
“Mami, y María Lionza dónde está?”, quiso saber.
“Ella está sobre su danta, a la derecha”, señalé. “Hoy no la veremos porque nos desviamos por el Pulpo”, dije.
“¿Y cuándo la vamos a ver de nuevo?”, insistió.
“Cuando tengamos que ir a la Plaza Venezuela; tal vez la próxima semana”, respondí.
 
Poco a poco, el cielo sobre la ciudad se iba cubriendo de una espesa capa negra que casi no dejaba pasar la luz. De pronto me sentí como un pez atrapado bajo el techo negro de un derrame de petróleo en el mar. Gabriel me preguntaba si estaba anocheciendo y yo le explicaba que sólo eran unas nubes oscuras que tapaban el sol, pero que seguro se irían pronto…”.
 
 
©2006 PSR
 
Fragmento de "Travesía" ©2006 PSR 
"Travesía" aparece en la antología Yara y otras historias, de Patricia Schaefer Röder.
Ediciones Scriba NYC
ISBN 978-0-9845727-0-0