LIBROS POR PATRICIA SCHAEFER RÖDER

¡Atrévete! Regala libros originales: Yara y otras historias; 34 relatos, 34 sorpresas. Siglema 575:poesía minimalista; una nueva manera de vivir la poesía. Di lo que quieres decir 2015: Antología de siglemas 575; resultado del Primer Certamen Internacional de Siglema 575. A la venta en lulu.com, amazon.com, bn.com y librerías.

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miércoles, 25 de mayo de 2016

HILDA


Había una vez
una dama bonita
de nombre Hilda.

Ilusión tenía
de hacer una familia
y así la sembró.

Lluvia y sol hubo
hijos fueron llegando
que florecieron.

Destinada a ser
la “Teacher” del Colegio
todos la amaban.

Abuela que ríe
jugando con los nietos
el alma goza.


© 2016 PR


miércoles, 18 de mayo de 2016

CREDO VENEZOLANO

Creo en Venezuela, mi Patria hermosa, donde fui concebida en libertad
y donde por primera vez vi el cielo y la tierra.

Creo en el Pueblo venezolano, sus verdaderos hijos, mis hermanos.  
José Leonardo Chirino, el primer insurgente
que hizo brecha para la gesta de Gual y España  
y allanó la senda del Precursor, Francisco de Miranda.
El Bravo Pueblo despertó el 19 de abril;
próceres anónimos que con Bolívar y Páez
liberaron esta Tierra Llena de Gracia
para vivir en paz, sin someterse a tirano alguno.
Usando su ingenio, sudando sangre y con la mirada limpia
nos regalaron nuestra Patria
para respetarla y cuidarla del vil egoísmo
que no debe volver a triunfar.
Son los hijos de Venezuela los únicos que han de juzgar
a los vivos y a los muertos.

Creo en la unidad del Pueblo  
la fraternidad de los venezolanos  
la vida con libertad y justicia
el desarrollo que lleva al progreso
y el futuro de paz para todos.


© 2016 PSR

viernes, 13 de mayo de 2016

Velada con la autora Patricia Schaefer Röder en la Biblioteca Comunitaria "San Juan" en Guaynabo, Puerto Rico – 14 de mayo 2016


Quedan todos invitados a la velada con la autora Patricia Schaefer Röder en la Biblioteca Comunitaria "San Juan" en Guaynabo, Puerto Rico el 14 de mayo 2016, a cargo de la Prof. Wilmary Ortega Morales, del Colegio Saint Francis de Carolina, Puerto Rico.

miércoles, 11 de mayo de 2016

SER (II)


Siempre atentos
sentidos fieles a mí
muestran el mundo.

Éxtasis total
mis fibras estremecen
en lluvia y viento.

Risa y ternura
llenan mi respiración
dándome la paz.


© 2016 PSR


jueves, 5 de mayo de 2016

EL PALACIO (II)

Sábado de otoño
escojo mi mejor vestido
me arreglo, impecable
para ir al palacio
ese lugar preferido
donde pasaré la tarde
en un mundo mágico.

Quedé con mis amigas
en vernos en la entrada
iluminada de bombillas
y puertas de cristal
con vitrinas que cuentan
las historias del futuro.

El portero nos recibe
con una gran sonrisa
indicándonos la ruta
hacia el guardarropas
a un lado del gran vestíbulo
alfombrado de elegancia
con pinturas y esculturas
adornado en fantasías.

La preciosa escalinata
digna de un gran castillo
nos lleva al primer balcón
donde el acomodador
amable y con reverencia
nos indica los asientos.

El telón está cerrado
hay murmullo alrededor
los finos candelabros
nos regalan sus destellos
sobre la bóveda astral
del majestuoso techo.

Mientras alegres hablamos
el público se va ubicando
poco a poco en su lugar
la emoción liberaremos
para empezar a soñar.

Es hora de la función
las luces están bajando
concentradas en el telón
el cortinaje se abre
con movimiento preciso  
despejada queda la pantalla
todos callan solemnes
en unos instantes
veremos a los héroes
rescatando a sus damas.

Las divas aparecen
enamorando a media sala
los galanes las cortejan
cosechando mil suspiros
me libero de mi cuerpo
flotando hacia el escenario
de pronto soy yo la protagonista
de aquella divina historia.

El piano nos acompaña
durante toda la tarde
lidera las variedades
y es dueño del intermedio
cuando ameniza nuestra charla
en el bar o en los salones.

Así pasan las horas
del magistral evento
entre tanto público
nos sabemos especiales
“esta es nuestra casa”, sentimos 
y la ilusión nos impulsa
a volar sobre las estrellas.

Regreso a casa emocionada
mi corazón sonríe alegre
sé que mañana volveré
con gran atuendo
a pasar de nuevo
la tarde en el palacio.


©2014 PSR

jueves, 28 de abril de 2016

TIEMPO


Tranquilo avanzas
por todas direcciones
sin un sentido.
 
Impetuoso eres
cuando no lo requiero
en mí te encoges.
 
Entre mil mares
asida al segundero
floto náufraga.
 
Me angustia saber
que nunca más volverás
a ser inicio.
 
Presionas vidas
traes contigo muerte
eres destino.
 
Ondeas libre
como mancha de viento
me disuelvo en ti.


© 2016 PSR

miércoles, 20 de abril de 2016

EL PALACIO




Bienvenidos al palacio. El hogar de la realeza; donde nos trataban como reinas y reyes. En sus salas cobraban vida las artes dramáticas y nos enterábamos de las noticias en la época de oro del cine. El palacio era el lugar en que se conjugaban infinitos sucesos incorpóreos, creando sensaciones que nos llenaron de sueños y sembrando sentimientos que marcaron nuestras vidas.

Cada uno era diferente de los demás. Y todos eran grandiosos, concebidos por inspiración en lugares lejanos. Los grandes palacios llevaban lo exótico a su máxima expresión, adquiriendo personalidad propia. Estaban vivos. Sus magníficas entradas, sus refinados salones y vestíbulos que recreaban carnavales extranjeros nos hacían volar con la imaginación a otros lares y otras épocas. Los palacios era modernos y clásicos, llenos de detalles que revelaban su importancia. Las puertas amplias nos recibían a todos por igual con aires de mucho lujo. Los grandes vestíbulos nos hacían sentir a nuestras anchas. En los palacios, cada uno de nosotros formaba parte de la nobleza. Eran majestuosos; esperaban siempre saludarnos en nuestras mejores galas. Los asientos nos acogían en un cómodo agasajo. Sus espacios fantásticamente diseñados nos invitaban a vivir incontables historias. A disfrutar la elegancia. A sentir la maravilla de un viaje inesperado y a la vez tan deseado.

El palacio era el punto de encuentro para los amantes del cine, el teatro, la música y el vaudeville. Del palacio partían diariamente miles de caminos; tantos como espectadores lo visitaban. Era el lugar donde convergían imágenes y música; estrellas y mortales. Nosotros, su público fiel, éramos su razón de existir; lo que le daba vida. El palacio era un ente que respiraba y latía, contagiándonos, gestando en nosotros todos los anhelos. Acompañados de un trago en el intermedio, compartíamos con los demás, rodeados de la fastuosa decoración. En la pantalla, las divas se volvían diosas, los héroes se convertían en leyendas y a nuestros deseos les nacían alas y volaban hacia el infinito. En el palacio crecimos junto a aquellas luminarias de las épocas pasadas que nos hicieron vibrar, reír, llorar, maravillarnos. Quienes, gustosos, escucharon nuestros suspiros y se deleitaron con nuestro asombro. El palacio era la morada de las primeras actrices y los galanes que, desde el escenario, nos recibían siempre con los brazos abiertos, con agrado, como iguales.

El palacio nos abría sus puertas para soñar. Nos daba la libertad de descubrir qué era lo que nos movía. Nos recordaba cuáles eran las pasiones que se escondían en nosotros y nos permitía vivirlas una y otra vez. El palacio estaba habitado por todos los seres y todas las almas. Era muy especial visitarlo, y para ello vestíamos nuestros trajes más elegantes. Las pantallas plateadas nos traían y se llevaban aventuras, emociones, alegrías y tristezas. El palacio conocía nuestros secretos, verdades y miedos. Sabía de los gustos que moraban dentro de cada uno. Era adonde acudíamos para entretenernos, compartir y sorprendernos. El palacio estaba dentro de nosotros al igual que una parte de nosotros le pertenecía a él. Nuestras emociones abrazaban sus cimientos y él nos recibía sin hacer preguntas. En el palacio nos elevábamos sobre los candelabros y explorábamos aquellos anhelos que aún no habíamos descubierto, más allá de las cúpulas estrelladas. En el palacio vivimos impresiones indelebles todo el tiempo. Cada detalle llenaba los instantes de la magia y la gloria del arte. Nos deleitamos entre decoraciones majestuosas de finas pinturas que resaltaban sobre las espléndidas alfombras y cortinas de terciopelo. Entre esculturas exóticas y cenefas magníficas. Entre candelabros y lámparas con cristales brillantes. Entre columnas y tronos dignos de templos de dioses y musas. Y allí dimos rienda suelta a nuestra imaginación.

El palacio era el lugar donde nacían las ilusiones y se creaban momentos inolvidables. Donde surgían las fantasías que nos deleitaban en placeres sutiles y desbocados. Pasar la tarde en el palacio era todo un evento. Al entrar, el vestíbulo se nos abría con el estilo de quien se sabe especial. Los acomodadores eran los genios que nos llevaban del ala en esas travesías, flotando entre aquellos espacios fastuosos. Las luces iluminaban la sala, dejándonos ver sus maravillas. Llegábamos a nuestros lugares. En cuanto ocupábamos los asientos, una fuerza casi magnética nos transportaba a otra dimensión, regalándonos una experiencia emocionante, intimista y profunda. El telón estaba abajo. Las luces se apagaban lentamente, centrándose solo en el cortinaje grandioso. El ambiente estaba inundado de una solemnidad total. Pasaban unos momentos y el lienzo se corría en todas direcciones, dejando al descubierto la pantalla plateada. Estábamos listos para dejarnos sorprender, para viajar, para volver a ser niños y dejarnos envolver en la magia de tantas estrellas que inundaban la pantalla, goteando desde el modelo astral que nos cubría. Toda esa experiencia compleja y amplia hacía que nuestro espíritu se hinchara y se elevara, llenando el volumen de la enorme sala. La música en vivo en los intermedios nos brindaba la continuidad de toda esa magia imperecedera. Con los amigos disfrutamos en el bar, comentando las películas, las noticias y las piezas en vivo.

Hoy en día, el palacio nos lleva de vuelta a una época romántica, de sublime placer artístico, divina. A pesar del paso del tiempo, el palacio sigue siendo universal y único. Este es el Palacio.


©2014 PSR


http://www.nextoneproductions.ca/broken.html 

http://m.imdb.com/title/tt3564442/

miércoles, 23 de marzo de 2016

ELENA


Eres corazón
que late preocupado
y no descansa.

Lluvia que empapa
han sido tus lágrimas
de dicha y dolor.

Estrena hermosa
alegrías dormidas
déjalas salir.

No hay excusa
usa tu mejor traje
baila en el tiempo.

Álzate firme
sonriente y perfumada
todo estará bien.


© 2016 PSR


domingo, 20 de marzo de 2016

NADA


Ninguna prisa
ya no tengo más tiempo
desapareció.

Aire infinito
me envuelves en tu espacio
no queda nada.

Duerme mi mente
entumecida y fría
sin más sonidos.

Ahora, sombras
se sienten transparentes
vacías de mí.


© 2016 PSR


viernes, 4 de marzo de 2016

El mundo oculto (The World Unseen), de Shamim Sarif

El mundo oculto
Shamim Sarif
Traducción de Patricia Schaefer Röder
Ediciones Scriba NYC 
ISBN: 978-0-9845727-3-1
Marzo 2016

PALABRAS DE LA TRADUCTORA

Quedé prendada de El mundo oculto desde la primera vez que entré en contacto con la obra. Su temática universal y actual, narrada de manera prístina, me convirtió en parte de la trama en cada escena, en cada mirada, en cada paisaje y en cada emoción descrita. Una a una, las imágenes se van sintiendo en la piel a medida que se vive la historia. La prosa íntima de Shamim Sarif tiene la contundencia de la verdad, la sutileza de una mirada furtiva y la belleza que nace de la elegancia sin pretensiones.

El mundo oculto es una novela importante que nos muestra la realidad de las minorías en la Sudáfrica de los años 50, contada desde el punto de vista femenino. Los temas que toca esta fascinante obra están vigentes alrededor del globo. La discriminación aceptada por pueblos y comunidades, organizada en un marco legal que la justifica confiriéndole validez, merma los derechos del ser humano, mellando su espíritu. En una sociedad en la que por ley el individuo carece de las libertades naturales, tarde o temprano se gestarán personas bravías que rompan con los cánones impuestos, buscando aquel mundo que saben posible, pero que aún la mayoría no ha descubierto: el mundo oculto.

El público hispanohablante del mundo entero merece tener la oportunidad de leer una novela tan destacada como esta. He aquí mi contribución.

Patricia Schaefer Röder