LIBROS POR PATRICIA SCHAEFER RÖDER

¡Atrévete! Disfruta y regala libros originales: 'A la sombra del mango'; relatos breves, Premio ILBA. 'Yara y otras historias'; 34 relatos, 34 sorpresas. 'Divina: la mujer en veinte voces'; antología latinoamericana de cuentos, Premio ILBA. 'Andares'; cuentos de viajes. 'Siglema 575: poesía minimalista'; una nueva manera de vivir la poesía. 'Di lo que quieres decir: Antología de siglemas 575'; resultados de los Certámenes Internacionales de Siglema 575, Premio ILBA. 'Marina con almendrones'; relata la amistad entre Armando Reverón y Vincent van Gogh, Premio ILBA. 'El mundo oculto', novela de Shamim Sarif traducida por Patricia Schaefer Röder. 'Por la ruta escarlata' y 'Mi dulce curiosidad', novelas de Amanda Hale traducidas por Patricia Schaefer Röder, ganadoras de Premios en Traducción en los International Latino Book Awards. A la venta en amazon.com y librerías.
Mostrando entradas con la etiqueta palabra. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta palabra. Mostrar todas las entradas

miércoles, 3 de febrero de 2016

ÓPERA


Obra magistral
creada por un genio
para hacer vibrar.

Palabra y música
convergen en un cuento
soñando verdad.

Escenas llenas
de voces y armonía
me llevan de aquí.

Real historia
de amor y desencanto
llena la sala.

Apasionados
arrebatan lágrimas
¡y un gran aplauso!


© 2016 PSR


miércoles, 27 de mayo de 2015

EL POST ANTILLANO PR MAYO 2015 -- COLUMNA DE MARIOANTONIO ROSA


Patricia Schaefer Röder: la persuasión minimalista
El Post Antillano — Sábado 23 de Mayo de 2015 00:00
Marioantonio Rosa
Sección: Página 0 - Creativo
 
El término minimal fue utilizado por primera vez por el filósofo británico Richard Wollheim en 1965, para referirse a las pinturas de Ad Reinhardt y a otros objetos de muy alto contenido intelectual, pero de bajo contenido formal o de manufactura, como los «ready-made» de Marcel Duchamp. Ya después se fue haciendo desde esa primerísima partícula de composición de un todo y hacia un todo una genuina entidad de apreciación. en su ámbito más general, se refiere a cualquier cosa que haya sido reducida a lo esencial, despojada de elementos sobrantes. Es una traducción transliteral del inglés minimalist, que significa minimista, o sea, que utiliza lo mínimo (minimal en inglés). Es la tendencia a reducir a lo esencial. Se aplica también a los grupos o individuos que practican el ascetismo y que reducen sus pertenencias físicas y necesidades al mínimo, es también el significado a simplificar todo a lo mínimo. Y si tenemos esa visión tan esencial de un concepto que parte de lo mínimo hacia un universo en significado y forma, entonces estamos frente a un evento que debemos detenernos a contemplar y si hay poesía la persuasión es definitiva. Siempre he definido la persuasión en poesía y en las artes como una invitación al acto de la expresión en gran legitimidad y en ausencia de estructuras o nombres, si bien, las técnicas.
 
Aparte de la etimología del concepto “minimalista” quiero figurarme esa “reducción” a la forma que encierra en este caso un poema como un desprendimiento capaz de conmover en mensaje y continuidad.
 
Es decir que el poeta en su verdad, conduce y transforma el orden establecido por la misma poesía; de él, un cauce transfigura la letra escrita, inconfundible y expresada. No daría este escrito para nombres y causantes de nueva poesía.
 
Entonces hablamos de Patricia Schaefer Roder dentro de esa misma premisa. Hay un evento provocador: su nuevo libro Siglema 575, a lo que añado, una nueva audacia de remover órdenes y pautas y decirnos que la imaginación no elige un canal, un trance, una brújula cerca o la conmemoración de un mapa. Hablemos pues de una trayectoria en diferencia y en verdad transformadora hace brillar la siempre inconclusa acústica donde vive de su sonido, la creación:
 
1. La fuerza de escribir. Háblame de tus comienzos, autores provocadores, tus primeros poemas o los primeros párrafos rumbo a tu identidad como escritora.
“Una de mis más grandes pasiones es escribir. Debo haberlo heredado de mi padre, que disfrutaba tanto la lectura como la escritura. Claro, teniendo una familia de cuatro hijos que hacían mucho ruido todo el tiempo, todos los días, a mi padre no se le hacía nada fácil concentrarse en sus textos. Sin embargo, dejó varios ensayos, poemas y cuentos interesantes, así como su autobiografía y un libro traducido del español al alemán. Siendo hijos de una pareja alemana que emigró a Venezuela a mediados del siglo pasado, mis padres nos animaban a mis hermanos y a mí, a escribirles cartas (en alemán) a la familia que quedaba en Alemania. Definitivamente fue un ejercicio excelente de creatividad, idiomas y de cierta manera, incluso de interpretación”.
 
2. Escoges el siglema como manifiesto poético. ¿Es el siglema una vanguardia? ¿Soluciona la búsqueda de novedad?
“Para mí, desarrollar el siglema ha sido la siguiente etapa natural en mi crecimiento como escritora. Si bien se dice que los escritores deben ser innovadores, en principio no fue esa la intención consciente de mi propuesta. El siglema no fue para nada concebido como un artilugio novedoso de la lírica; más bien es una respuesta más clara al mundo que nos rodea. Las generaciones actuales vienen enfocándose cada vez más en la esencia de las cosas, lo importante, lo genuino, lo puro. En ese sentido, podría considerarse el siglema como un movimiento de vanguardia dentro de la poesía; una nueva manera de escribir poesía minimalista que se basa en la máxima de que “todo se originó de un punto y todo puede reducirse a un punto”.
 
3. ¿Cómo ves el propósito de lo que debe hacer la poesía en una sociedad moderna, deshabilitada y sin íconos reformadores?
“La poesía es el canto del alma. Siempre lo ha sido y siempre lo será. Si bien la exploración del universo y las emociones desde el alma ha ido desdoblándose a lo largo de la historia, enfocándose en la búsqueda de las diferentes verdades de cada era, las personas que conforman la sociedad moderna son seres humanos como los que hubo antes y los que habrá en el futuro. En la actualidad, los íconos han sido sustituidos por un movimiento inmenso de personas comunes que busca llegar al corazón de todo; definiendo, comprendiendo, profundizando y abrazando la diversidad de aquello que les importa. Es allí donde la poesía actúa, una vez más, como agente catalizador de esta eterna búsqueda del alma”.
 
4. Siglema 575. Temas, búsquedas o laberintos. Háblanos de tu libro.
La versatilidad del siglema nos permite abordar cualquier tema que nos mueva en el estilo que cada poeta desee usar. Así, mi libro tiene cinco secciones: Sobre la poesía, A la familia, La esencia femenina, Cosas del alma y Pasiones. A lo largo de mi vida, el tema de la mujer ha sido una constante que se ha reflejado en todos mis proyectos, así como la relación de la mujer con el alma, la pasión que la hace respirar y su personificación en la luna. Siglema 575: poesía minimalista es una obra muy íntima que transita distintas veredas en la exploración de mi propia esencia y del mundo en que habito.

Un siglema 575 es un poema que se escribe en base a las letras de la palabra o palabras que definen su tema y que constituyen su título. El tema es libre y las palabras que lo definen forman el título, el cual queda representado como una especie de acrónimo, con las siglas separadas entre ellas por un espacio. Cada estrofa posee tres versos, de los cuales la primera palabra del primero debe comenzar con la letra correspondiente a la sigla que le toca. La métrica es 5-7-5, con rima libre. Por su naturaleza acrónima, las estrofas deben poder funcionar independientemente como un poema autónomo, y en conjunto, como parte de un poema de varias estrofas que gire alrededor del mismo tema. En un siglema 575 hay tantas estrofas como letras posea el título.

Nuestras letras viven ceñidas a estas propuestas como Siglema 575 de Patricia Schaefer Roder donde la novedad nos da el escenario exacto de lo que debe ser la poesía; una libertad de verbo y forma, una constancia de identidad, un discurso de cambio y revolución, y desde ahí la magnitud, la plenitud, la excelencia.

Saludamos este libro en todas su expresiones, en esa persuasión que nos hace regresar al punto, y creer en él. No podría escribir otro cierre que no fuera este poema:

Por este verbo
que nutre mi espíritu
escribo siempre.
 
Alas del alma
Tantas ideas libres
Vuelan en alto.
 
Lejos, muy lejos
Puedo soñar contigo
Palabra adentro.
 
Abre las letras
Secretos escondidos
En el corazón…
 
Arriba, vida
Hazme respirar hondo
Lápiz en mano.
 
Solas, nosotras
Debemos descubrirnos
Para existir…
 
(P A L A B R A S)

viernes, 13 de febrero de 2015

T I N T A

Tantas palabras
quedan plasmadas sin fin
a través de ti.

Imaginación
se convierte en líneas
y mil siluetas.

Niebla, tormentas
diluyen tinta y pluma
manchando todo.

Trazos oscuros
fijan realidades
tan efímeras.

Azul y negra
la tinta de mi infancia
abrió mi mundo.


©2015 PSR


viernes, 28 de noviembre de 2014

LA GRANJA


Ajada, ya tan cansada, Sara lavará la casa mañana. La maraña rasa la alza, calmada. Sara canta tantas nanas al alba, tantas nanas para Ana, para andarla a la cama. “Mamá”, habla Ana, “¿amas a Ana?”. Sara clama, agradada: “Mamá ama más a Ana; más, más, más; Mamá ama más a Ana”. Dama alta, Sara manda a Carla a salar las alas. Carla salta a la carpa, amarra las pavas calvas, mata las aras grasas, arranca las patas, saca las caballas aplastadas, atascadas a las cajas rasas, casca la caña, amasa las trazas para la gran bacanal. “¡Santa Marta sagrada!”, ladra Adán, al andar la manada marcha larga atrasada. Vacas, cabras mansas, atrapadas, Adán las traspasa ‘trac-trac’ a la paja, al arpa, a las balas. Aplaza la trampa hallada para más atrás. Agazapada, a rastras, Sandra labra la granja. Abarca ananás, papas, batatas, naranjas, manzanas; plantadas atrás, agarradas, abaratadas. Harta hasta la palma, Sandra marca la traca anaranjada. “¡Hasta mañana, Ña Sara! ¿Agrandará las sábanas blancas?”, clama Sandra, amargada. “Mañana, mañana, Sandra. Mañana hará la lavada Ña Sara”. Al hablar parada, Sara planta tardanzas a Sandra, Carla, Adán. Acabadas, a las barracas, Carla, Sandra, trazan zanjas a las canas. Ya a casa, Adán da caza a Yara a la hamaca altar. Yara da calda a Adán. Apapachada, Yara ama más a Adán. A la casa-granja, agachada la cara, Sara alcanza a sacar la trama lanar hallada para dar la mama a Ana. Hasta la paz cansada, ya tan ajada, Ña Sara lavará la casa mañana. “Mañana, Sandra. Mañana. Mañana Ña Sara lavará la casa”, Sara habla palabras claras a Ana calmada.
 

©2014 PSR

miércoles, 15 de octubre de 2014

S I G L E M A


Soy un poema
que respira palabras
en cien mil voces.

Imagen viva
se mueve entre líneas
y me levanta.

Grandes conceptos
crecen en mis estrofas
limpias, sencillas.

Luz de las letras
desdóblame en el papel
ve por el viento.

Espárcete en mí
minúsculo núcleo
potente idea.

Me invitas a ir
al final del gran mundo
y descubrirlo.

Adentro y fuera
soy pequeño e inmenso
en mil respuestas.


©2014 PSR


miércoles, 16 de noviembre de 2011

SIGLEMA 575

SIGLEMA 575

Un siglema 575 es un poema que se escribe en base a las letras de la palabra o palabras que definen su tema y que constituyen su título, el cual queda representado en mayúsculas, como una especie de acrónimo. Cada estrofa posee tres versos, de los cuales la primera palabra del primero debe comenzar con la letra correspondiente a la sigla que le toca. La métrica es 5-7-5, con rima libre. Por su naturaleza acrónima, las diferentes estrofas deben poder funcionar independientemente como un poema autónomo que trate el tema en cuestión, y en conjunto, como parte de un poema de varias estrofas que gire alrededor del mismo tema. En un siglema 575 hay tantas estrofas como letras posea el título.

Patricia Schaefer Röder, 15 de agosto de 2011.


Véase también: 

Algunas consideraciones sobre el siglema 575
Patricia Schaefer Röder 




P A Z

Por fin respiro
estoy conmigo misma
encontrándome.

Años buscando
tranquilidad, sosiego
por todas partes.

Zarpo alegre
mi barca es el alma
yo, su capitán.


©2011 PSR
Otros siglemas 575:





miércoles, 28 de septiembre de 2011

P A L A B R A S

Por este verbo
que nutre mi espíritu
escribo siempre.

Alas del alma
tantas ideas libres
vuelan en alto.

Lejos, muy lejos
puedo soñar contigo
palabra adentro.

Abren las letras
secretos escondidos
en el corazón.

Búscame, amor
en los signos del querer
incondicional.

Reina la pasión
inundándome toda
de tinta y papel.

Arriba, vida
hazme respirar hondo
lápiz en mano.

Solas, nosotras
debemos descubrirnos
para existir…


©2011 PSR

miércoles, 7 de septiembre de 2011

P O E S Í A

Palabras, rimas
puntos y suaves comas
...el alma libre.

Olas de viento
traen el espíritu
de nuevo a mí.

Escribo, vivo
late más mi corazón
pluma en mano.

Sol de la tarde
envuélveme cálida
en tu poema.

Índigo cielo
abre toda mi mente
quiero vaciarla…

Al fin lo digo
tan solo unos versos
y resucito.


©2011 PSR

miércoles, 6 de abril de 2011

COÑO

Es curioso cómo una palabra puede descalabrar a la gente de un país, y no hacerle absolutamente nada a otras personas de lugares distintos, aunque hablen el mismo idioma. Independientemente de su significado literal, la respuesta está en los valores y costumbres que compartan o no aquellas culturas.

Según la Real Academia Española de la Lengua, el término “coño” es una voz malsonante que se refiere a la parte externa del aparato genital de la hembra, y se usa frecuentemente como interjección. La verdad es que nunca he usado esa palabra con su acepción; tal vez porque no tiendo a ser una persona “mal hablada”. En general le doy a cada término todo el peso que tiene, usándolo según su significado, y conozco maneras menos peyorativas para referirme a esa parte del cuerpo femenino. En mi caso, la palabra “coño” es una excepción; la uso exclusivamente como expresión de asombro, positivo o negativo.

Me fascinan las palabras; son mis amigas íntimas. Puedo hacer malabarismos con ellas y me siento como una maga; las invento, las hago aparecer y desaparecer, les doy la connotación que deseo, el significado que quiero, la fuerza que me place, la intención, la sutileza; descubro la belleza que guardan en sus acordes cuando las pronuncio y me deleito en ello. Las palabras también se pueden convertir en fuentes de error; las utilizamos para informar o desinformar, para engañar, tergiversar, improvisar, crear, salir de aprietos, para sobrevivir o sucumbir, para embellecer, animar, destruir e incluso matar.

Ciertamente, cada palabra tiene una carga, un valor. Pero ese valor y ese peso solamente aparecen cuando la persona que entra en contacto con ella le da un significado y reacciona de alguna manera. Cada idioma es un mundo y posee un vocabulario propio. Aunque distintas lenguas compartan las mismas raíces, las palabras no tienen por qué repetirse necesariamente, y de hacerlo, su significado no siempre es igual. Incluso en culturas que hablan el mismo idioma, hay términos con acepciones y valores distintos. Por eso compruebo una y otra vez que no hay palabras buenas ni malas; todo depende de la intención con que se digan, del peso que se les atribuya y la cualidad que les den quienes las reciban. Cuando yo digo “coño”, simplemente estoy exclamando, sea por extrañeza, felicidad o desagrado; nada más.

Siempre he disfrutado con las palabras. Me gusta usarlas por la manera como suenan; puedo escuchar la armonía que todas juntas aportan a la melodía del lenguaje hablado. Hace tiempo me di cuenta de que con frecuencia digo la palabra “coño”. Podrá parecer gracioso, pero me gusta mucho su fonética. De hecho, prefiero escucharla y sobre todo decirla, más que leerla. Me parece que el sonido fuerte de la c le da carácter, mientras que la ñ la suaviza y le da esa personalidad seductora e inimitablemente hispana, y la o le imprime esa dosis de interjección y asombro, que hacen esa palabra tan versátil. Es así; la expresión “¡coño!” se puede usar en casi cualquier situación, si se le da la entonación adecuada. Definitivamente, mi intención al utilizarla es solo manifestar sorpresa.

Cuando mi hija tenía cinco años recibí una nota de su maestra de primer grado, en la que se quejaba de que la niña había dicho una mala palabra en clase. Fui a la escuela a hablar con la maestra y le dije que lo sentía mucho y que me aseguraría de que no volviera a suceder. La maestra no parecía molesta, más bien me comentó que estaba asombrada, “no tanto por la palabra que había usado la niña, sino porque la dijo unas dos o tres veces, todas en contextos válidos; la niña la usaba cuando se le caía algo y se molestaba”. La maestra me comentó que, cuando le preguntó a la niña por qué había dicho esa palabra, ella simple y seriamente le respondió que era porque se le había caído algo al suelo. Entonces, la maestra se dio cuenta de que mi hija no veía esa palabra como mala y que la usaba solamente para expresar disgusto. Sin embargo, debía corregirla. Así, cuando le hablé a mi hija para explicarle que hay palabras que no deben decirse, ella simplemente me dijo: “Mamá, ¿para qué inventan las palabras si después no se pueden usar? Las palabras existen para usarlas, ¿no?”. Cuando escuché esto, no pude evitar que se me dibujara una enorme sonrisa por dentro, porque me encantó comprobar que mi hija razonaba lógicamente. Pero claro, ahora debía decirle algo que fuese suficientemente lógico para que ella comprendiera que no podía usar esa palabra por ahí, y que mejor la sustituyera por otra que no ofendiera a nadie. Y eso fue justamente lo que le dije; que hay palabras que ofenden a la gente. Ella lo entendió y no volvió a decirla más, al menos de pequeña.

El asunto con las palabras soeces es muy simple. En realidad, no es cuestión de pronunciarlas o no; más bien se trata de entender su significado, saber usarlas y comprender la intención con que vienen. Como todo, si existen es porque alguien las ha creado, y si es así, alguna función han de tener; solo hay que saber cuál es. Ellas ocupan un espacio en el vocabulario de todos nosotros, que quizás sea teórico y pequeño, y tal vez nunca llegue a ser necesario utilizarlas. Sin embargo, es bueno conocerlas para poder decidir qué hacer con ellas. En mi caso, pasará mucho tiempo antes de que me tope con una palabra “buena” que sustituya en todas sus funciones a la expresión “coño” y sobre todo, que me guste más en cuanto a su fonética. Y aunque sinceramente no la estoy buscando, el día que por casualidad me la encuentre, lo pensaré bastante antes de cambiarla, ¡coño!


©2011 PSR

miércoles, 23 de febrero de 2011

PALABRAS... EN TODOS LOS IDIOMAS

Son infinitas. Nacen, se transforman, evolucionan, decaen, crecen, se mueven, se pelean, se aceptan, se imponen… Son señales que utilizamos para comunicarnos con los demás; las piezas fundamentales del lenguaje verbal que representan nuestras ideas: son las palabras.

Las palabras son el vehículo por el cual los recuerdos perduran, transmitiéndose de generación en generación. Son maravillosas; moldeables, ágiles, dinámicas, se ajustan a lo que deseamos transmitir. Son bellas; tienen una armonía y ritmo propios que las hacen flotar inmersas en una música perenne. Son versátiles; sirven para absolutamente todo, y cumplen sus funciones a la perfección. Son un instrumento contundente que posee toda la fuerza y la precisión que se le quiera dar, de la manera exacta que se desee hacerlo. Por eso hay que aprender a usarlas, para aprovechar todo el potencial y el esplendor que encierran.

No trato aquí de quitarle mérito a las acciones o a los hechos, ni tampoco al valor del silencio. Hay momentos en que las palabras no tienen cabida, unas veces porque no se necesitan, y otras porque no se desean. Es cierto, una imagen puede decir más que mil palabras y un hecho puede contarnos más que toda una enciclopedia, pero en general, el uso de las palabras nos ayuda a razonar, a comprender y a explicar las cosas que suceden a nuestro alrededor.

Las palabras no son buenas ni malas, su significado varía según el contexto en que se encuentren y la intención con que se expresen. No existen palabras prohibidas, lo que hay son conceptos que nos perturban. El mejor o peor significado que pueda tener una palabra viene solo por la idea que nos hayamos acostumbrado a asociarle. Las palabras se inventan para expresar cuanto pensamos, sentimos, deseamos, soñamos. Tan solo están allí, neutras, esperando que las usemos. De nosotros depende lo que hagamos con ellas.

Por eso no concibo las guerras. Estoy convencida de que cualquier conflicto debe poder solucionarse por la vía diplomática; para eso están los embajadores, a quienes por cierto se les paga muy bien. Automáticamente recuerdo aquel dicho popular que nos enseña que “hablando se entiende la gente”. Si el ser humano fuese de verdad tan civilizado como alardea —o como pretende convencerse a sí mismo de serlo, desarrollando las ciencias y las tecnologías al límite—, no habría necesidad alguna de que los pueblos se enfrentaran entre sí, ya que utilizarían el mejor recurso que nos diferencia de los animales: la palabra.

Mi trabajo me exige estar en contacto constante con las palabras. Como traductora y editora manejo las palabras de los demás, ayudando a darles el sentido que cada autor les quiera dar. Pero a pesar de que es mi oficio y debo ocuparme de ellas de manera profesional, no me canso de admirarlas. Me atraen con una fuerza increíble, sé que estoy enganchada sin remedio alguno y disfruto este idilio de la forma más intensa.

Una de mis grandes pasiones es jugar con mis propias palabras. Puede hacerse todo con ellas; crear y destruir, propagar amor y sembrar odio, elevar y deprimir, cultivar sueños o romperlos, aclarar, confundir, contar algo y desmentir otro tanto, decir la verdad y engañar, manipular… Las palabras son sumamente importantes; de su mano podemos ir camino a la cordura o perdernos en los laberintos de la insensatez. Pueden darnos seguridad, pero también pueden ser muy peligrosas. Podemos usarlas para defendernos, pueden sanar nuestro cuerpo y nuestra alma devolviéndonos la vida o la libertad, y por otro lado pueden recluirnos o herirnos de muerte. Son un escudo y un arma a la vez; son extremadamente poderosas.

Amo las palabras y el poder ilimitado que tienen. Con las palabras adecuadas podemos abrirnos, contar nuestra verdad y decirlo todo, llegando adonde queremos… o no decir nada y dar mil vueltas en círculos.

Cada palabra tiene una fonética precisa que la hace especial. Me gusta mucho lo que siento con las letras m, n, s, r, d, l, y sobre todo con la ñ. Me seduce la melodía de las palabras. Las diferentes combinaciones de sonidos las convierten en acordes impecables de notas puras en tiempos perfectos. Las palabras adecuadas susurradas al oído me estremecen hasta el tuétano. Así, coincido por completo con Isabel Allende cuando dice que el verdadero punto G está en el oído.

Las palabras escritas tienen una belleza estética única, sobre todo cuando leemos algo escrito en letra cursiva. Tienen una impecable armonía áurea y sin embargo están llenas de carácter, personalidad y esa magia que hace que nos imaginemos su timbre inigualable, su voz propia. ¡Qué delicia leer ciertas palabras que van raudas como flechas, directo al alma! Sí, en mi caso estoy convencida de que también tengo una extensión del punto aquel en la vista…

Más que fascinada, me siento unida irremediable y divinamente a las palabras. Sin embargo, en los últimos tiempos y en contra de mi voluntad, las palabras se me están escondiendo. De pronto se desvanecen en el aire, no las puedo atajar cuando se desprenden de las ideas, liberándose violentas, perdiéndose rumbo a otros horizontes. Las busco sin éxito debajo de las pilas de sueños amontonados, empolvados, amarillentos del sol que entra por mis pupilas. Sobre todo las primeras palabras, las más evidentes, se están volviendo tan escurridizas como una serpiente marina.

Espero encontrar pronto el hilo perdido de las palabras para poder respirar de nuevo en paz. Lo admito, estoy profundamente enamorada de ellas. ¿La palabra que más me gusta? Pasión.


© 2011 PSR

miércoles, 26 de enero de 2011

TRABA

un universo nevado
se abre gélido
frente a mí
profundamente blanco
sin líneas que lo interrumpan
desierto avasallante
sin puntos
ni uno solo
perdido en el camino
ni por error.

mil ideas
laten en la mente
burbujeantes
cada una peleando
por salir primero
por llegar
palabras, sueños
conceptos, anhelos
deseos…
tantas historias
buscan realizarse
sin encontrar una chispa
que encienda la mecha.

una vez más lo intento
preparo todo
resuelvo cuanto asunto pendiente
pudiera quedar
recojo
organizo mi vida
al fin
me hago dueña del tiempo
del mío
cierro los ojos
mis pulmones se llenan
hasta el fondo
deliciosamente
de pronto
un resplandor me deslumbra
llegó el momento
lo presiento
eufórica
miro mis manos
veo la hoja
…nada.


©2011 PSR

jueves, 23 de diciembre de 2010

TRAZOS

Trazo líneas sobre el papel
más largas, más cortas
gruesas, finas
en pequeños grupos
…o más grandes
las organizo de muchas formas
particulares
precisas.

Las reúno
las separo
las combino
de tantas maneras distintas
las creo y las destruyo
dándoles o quitándoles
aliento
vida
diferentes siluetas
infinitos sentidos
con mil significados
eternidad de rumbos
en todos los horizontes.

Trazo a trazo
dibujo con mi pluma encantada
contornos mágicos de sueños
deseos no pronunciados
conceptos, hechos
realidades
verdades contundentes
ideas que fluyen libres
por los ríos de la mente
desde aquel manantial del alma
cayendo sin prisa
gota a gota
en este folio nevado.

Tal vez un día
alguien sepa darle uso
a esos trazos espontáneos
líneas curvas naturales
rectas
sinuosas
que emergen de mi mano
en un halo de polvo de estrellas.

Pinto tiempos en mi tiempo
unos que no conozco
sitios desconocidos
momentos que aparecen de pronto
...y desaparecen en el vacío.

Formo nuevos universos
lentamente
poco a poco
mundos que están conmigo
otros a los que yo emigro
buscando tal vez
un punto
geográfico
ortográfico
biográfico
cronográfico
…siempre gráfico
en el que sienta
que la vida puede ser
lo que mi pluma quiera.

Tantas rayas
marcas
rasgos
tantos signos
se dibujan
con vida propia
a través de mi mano
sorprendida
escurriéndose luego
entre las líneas
como un sueño en la alborada
una lágrima en la mejilla.

En un instante cualquiera
sin aviso previo
los trazos
las formas
vuelven a convertirse en línea pura
todo regresa a su esencia
recobrando de nuevo
color
carácter
silueta.

Las palabras se desdibujan
en mi memoria
delicadas
frágiles
el papel las guarda con celo
para que no escapen
no se pierdan
ni se escondan
para mostrártelas
en sueños compartidos
y juntos
de paseo por su senda
volar al infinito...


©1993 PSR

miércoles, 17 de noviembre de 2010

DEFINICIONES

La verdad
esa, la nuestra
la total
contundente
de cada quien.
Cuánto necesitamos
vivirla
sentirla
saberla real.
Deseamos
con cada impulso del espíritu
expresarla
compartirla
desbordando los poros
moviéndose como huracán
en cada soplo de aliento
estrella que se refleja
en mil puntos de nuestra mirada.
¡Cómo quisiéramos decirlo todo
y que el alma
al fin tenga paz!
Son muchas cosas...
tantas, que no caben
en ningún espacio físico.
No es fácil
encontrar las palabras adecuadas
para definirla...
Sucede a menudo
y nos quedamos
sin poder explicar
...pero está allí
flotando en el aire.


©2010 PSR

miércoles, 9 de diciembre de 2009

IMPOSIBLE

dardos de papel carbón
llegan pero no penetran
sólo dejan una mancha polvorienta
enclenque

copular a través de las palabras
usarlas para llegar a ti
para intentar llegar
desesperadamente
inútilmente

esperanza y espera
dos caras de lo mismo
anhelo y cuchillo
uno es aliento
el otro desgarra

filigrana azul azabache
coraza de ébano pulido
gritos silentes al vacío
no llaman; exclaman quedo
seducen

¿cómo puedo tocarte si no me dejas?

mirarte sí, entendí
ni hablar de tacto, menos de un beso
¡que no pase de aquí!

mirarte todo lo que quiera
te dejas
me limitas
nado en sugerencias torpes
inútiles
intentando darles peso a las palabras
luego
se vuelven contundentes
van al fondo sin remedio
mueren ahogadas en ignorancia
fue peor así
lo imaginé

amarte en frases
frases cortas
¡nunca largas!
no hay tiempo
se acabó el tiempo
aunque sea tiempo imaginario

aguardo
lo sabes, te niegas
matas el presente
con el cuchillo aquel
impides que me acerque
“sólo con palabras” insistes
lo repites
necesitas creerlo

tienes miedo, lo sé.



©2007 PSR