LIBROS POR PATRICIA SCHAEFER RÖDER

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miércoles, 2 de abril de 2014

5 MICRORRELATOS (V)


 
CERTEZA

“¡No puedo vivir sin ti!”, dijo rogando. “Así es”, respondió, mientras la bala le atravesaba el corazón.



FIN

Al abrir los ojos, el mundo ya no estaba.



OBSESIVO

Malasuerte por error se levantó del otro lado de la cama. Ese día todo le salió bien.



META

Cuando al fin alcanzó la perfección, sonrió y se dejó llevar al otro mundo.



ESPERA

Quince años preparándose para salir del suelo y cantar. Cuando llegó el momento, la chicharra estaba afónica.



©2013 PSR


miércoles, 5 de octubre de 2011

M O M E N T O S


Miles de instantes 
gobiernan nuestras vidas
eternamente.

Orquestas mudas
te busco en mí misma
sin resultado.

Mueren las eras
entre mis labios mustios
pronunciándote.

Estás tan lejos
me muero ya de frío
te necesito.

Nada es real
ni tú, ni yo lo somos
paisajes ciegos.

Todo pasa ya
la felicidad también
quiero cuidarla.

Otros recuerdos
abren delante de mí
abismos secos.

Sigue, espíritu
hazme volar muy alto
sobre el vacío…



©2011 PSR


miércoles, 10 de agosto de 2011

RE-UNIÓN

Una vez más
venzo la espera
todo está listo
para el encuentro.
Girando sobre mi eje
despego
me elevo
encima de mí misma
escucho un murmullo
nos veo a todos
juntos de nuevo.
Corazón mío
quédate tranquilo
no te salgas del pecho
aún…
Dos miradas se buscan
inquietas
indagando a fondo
escudriñándolo todo
encontrando aquel instante
cuando se interceptaron
por última vez.
Tantas sonrisas conocidas
moran en rostros amables
confiables.
Poco a poco vuelven
tus anécdotas
las mías
rodeando suavemente
hechos reales
abarcando emociones
contando
recordando
riendo
reviviendo…
Siente mi alma
la esperanza que añora
un nuevo acontecimiento
esa excusa tan válida
para compartir
el abrazo más honesto
…perfecto.
Cuatro mil vidas
entrelazadas
en aquel pasado compartido
más o menos remoto
actores de mil piezas
protagonizando escenas
en obras propias
y ajenas
momentos divergentes
de pronto se dan vuelta
sobre sí mismos
orbitándose entre sí
convergiendo
regresando
a un horizonte amplio
plácido
común
divina oportunidad del destino…
reunión.


©2011 PSR


miércoles, 11 de mayo de 2011

SILENCIOS

“…Al fin llegamos. Al abrir la puerta de la casa, la luz se apagó de repente. De pronto todo quedó en calma, incluso los niños quedaron silentes. Entramos cada quien a lo suyo, junto al silencio que se abrió paso de golpe en el espacio, llenándolo de una quietud abrumadora. En el aire hay una presión y un peso que nunca antes había experimentado; el silencio intenta perforarme los oídos y el cerebro. La calma total es apabullante, es la ausencia de cualquier cosa. Es la aniquilación, la muerte; peor aun: la no existencia. La ausencia de todo sonido crea esa paz fantasmagórica que tienen los objetos inertes, inanimados. No queda ni un murmullo, ni rastros del rumor de alguna máquina, ni el trinar de las aves o los sonidos ásperos de los insectos. El silencio que se apoderó del atardecer me subyuga, aplastándome, haciéndome incapaz de articular palabra. Ni siquiera puedo hacer ruido porque el silencio se lo tragaría. Romper el silencio es una tarea titánica; es vencer el mayor obstáculo en mi vida en este preciso instante. Sería equivalente a destruir el entramado de cristales que forma el espejo de un lago en pleno invierno; se rompería la estructura. La calma es más poderosa que el ruido. Es más fuerte que mil cadenas. El sonido implica desorden, es entrópico; la calma es fuerte porque depende del orden. El silencio puede aniquilar cualquier intento de explicación o razonamiento. El silencio es sublime y tiránico a la vez. Puede destrozarnos o liberarnos, pero siempre tiene el poder de la última palabra. El silencio gana. Al principio de todo había silencio, y al final también lo habrá. El nacimiento y la vida del universo suceden gracias al amable interludio de sonido que nos regala el silencio dueño de las dimensiones, que volverá a invadirlo todo cuando ya todo haya acabado.

En medio de este silencio universal, comienzo a divagar igual que lo hacía cuando era niña. En aquel entonces pasaba horas sentada frente a un objeto magnífico, esperando que algo sucediera. En realidad sucedía cada media hora, pero yo pasaba paciente toda la tarde, atenta al momento preciso para no perderme de nada. Así lo veía varias veces, y me quedaba maravillada siempre. A pesar de verlo una y otra vez, no me cansaba. Cada nueva ocasión era un nuevo regalo, una nueva oportunidad de experimentar la magia, una nueva manera de recomenzar, tal vez. Eran momentos de grata espera, en los que la imaginación viajaba a través del pasillo nublado de mi casa hacia bosques encantados, llenos de seres fantásticos y personajes mágicos. Entonces huía del lobo o me enfrentaba a la bruja, luchaba con el dragón o ayudaba a las hadas; pero siempre salía victoriosa y me reunía con el príncipe valiente en un final feliz. Todo eso sucedía mientras estaba sentada en el suelo, en silencio, mirando hacia lo alto de la pared en una especie de hipnosis que llegaba a su punto culminante cada vez que la aguja larga señalaba al cielo o a la tierra. Una bella pieza de madera tallada con motivos de árboles y pájaros, con manecillas blancas que paseaban por números romanos. Me miraba imponente desde aquel lugar inalcanzable, y sin embargo, estaba suficientemente cerca para poder observarlo en detalle, desde el mismo punto del pasillo, todos los días de mi niñez. Concentrándome en su presencia pura podía dejarme ir lejos y soñar. Era exacto. Era perfecto. Era maravilloso. Nunca me falló, no me decepcionó ni me engañó jamás. En mi imaginación subía por las cadenas y llegaba al centro de su mecánica. Como el príncipe de Rapunzel, deseaba conocer al que cantaba y se escondía detrás de la ventana. Quería saber quién hacía funcionar el mecanismo y cómo lo hacía con tanta precisión. Pasaba el tiempo observando minuciosamente todos los cortes en la madera, las figuras, los adornos. La fantasía y la realidad se fundían en mi conciencia despertando cada fragmento de memoria, liberando el pensamiento que estallaba en miles de ideas nuevas, ansiosas de que la niña en mí les diera vida. Y de pronto, cuando menos lo esperaba, el cucú cantarín salía a saludarme, amable y fugaz. Me alegraba verlo de nuevo. Y me quedaba sentada, soñando durante otra media hora, para volverlo a ver…”.


(fragmento tomado de un trabajo en proceso)

© 2009 PSR

miércoles, 9 de diciembre de 2009

IMPOSIBLE

dardos de papel carbón
llegan pero no penetran
sólo dejan una mancha polvorienta
enclenque

copular a través de las palabras
usarlas para llegar a ti
para intentar llegar
desesperadamente
inútilmente

esperanza y espera
dos caras de lo mismo
anhelo y cuchillo
uno es aliento
el otro desgarra

filigrana azul azabache
coraza de ébano pulido
gritos silentes al vacío
no llaman; exclaman quedo
seducen

¿cómo puedo tocarte si no me dejas?

mirarte sí, entendí
ni hablar de tacto, menos de un beso
¡que no pase de aquí!

mirarte todo lo que quiera
te dejas
me limitas
nado en sugerencias torpes
inútiles
intentando darles peso a las palabras
luego
se vuelven contundentes
van al fondo sin remedio
mueren ahogadas en ignorancia
fue peor así
lo imaginé

amarte en frases
frases cortas
¡nunca largas!
no hay tiempo
se acabó el tiempo
aunque sea tiempo imaginario

aguardo
lo sabes, te niegas
matas el presente
con el cuchillo aquel
impides que me acerque
“sólo con palabras” insistes
lo repites
necesitas creerlo

tienes miedo, lo sé.



©2007 PSR

miércoles, 21 de octubre de 2009

PAPÁ

Una torre de paciencia
me espera siempre
fijamente
a pesar de todas
y cada una
de mis tardanzas.

Veo una parte de mí
en aquellos ojos pardos
te siento tan cerca
en medio del vivir diario
te hablo, te pienso
te quiero
eternamente.

Alcanzo tu mejilla
con mi mano sedienta
de un encuentro más
una nueva oportunidad
de mostrarte cuánto te amo.

Cien preguntas tengo
en todos los instantes
sólo para ti
y sé que tendrás
más de cien respuestas
para ilustrarme
en cada oportunidad.

Salgamos a pasear
mano con mano
hablando sin fin.
Recorramos el mundo
entero, ¡todo!
junto a una taza de café
y un trozo de pastel.

Acaricio tu cabello
fino y plomizo
mi corazón se hincha
desbordándose
por las cuencas
de mi alma.

Deja que te abrace
fuertemente
enciérrame gentil
estréchame
y dime
que nunca me dejarás.

Eres el sueño raudo
anhelos alados
que inspiraste en mí
con el deseo contundente
de convertirse en realidad
a pesar de mí misma.

Escucho tu risa
me llamas
sonríes
aguardas de nuevo
esperas por mí
una vez más.



©2009 PSR