LIBROS POR PATRICIA SCHAEFER RÖDER

¡Atrévete! Disfruta y regala libros originales: 'A la sombra del mango'; relatos breves, Premio ILBA. 'Yara y otras historias'; 34 relatos, 34 sorpresas. 'Divina: la mujer en veinte voces'; antología latinoamericana de cuentos, Premio ILBA. 'Andares'; cuentos de viajes. 'Siglema 575: poesía minimalista'; una nueva manera de vivir la poesía. 'Di lo que quieres decir: Antología de siglemas 575'; resultados de los Certámenes Internacionales de Siglema 575, Premio ILBA. 'Marina con almendrones'; relata la amistad entre Armando Reverón y Vincent van Gogh, Premio ILBA. 'El mundo oculto', novela de Shamim Sarif traducida por Patricia Schaefer Röder. 'Por la ruta escarlata' y 'Mi dulce curiosidad', novelas de Amanda Hale traducidas por Patricia Schaefer Röder, ganadoras de Premios en Traducción en los International Latino Book Awards. A la venta en amazon.com y librerías.
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miércoles, 13 de febrero de 2013

SIN PRISA



sin prisa
ahora
en medio del vacío
oscuro y frío
miras alrededor
buscando tu vida.

paso a paso
continuarás
siempre hacia delante
haciendo caminos
donde nunca los hubo
con pisadas firmes
enfrentando vientos y temblores
venciéndolos.

una vez más
brotará el agua salada
desde tus cuencas cristalinas
rodando sin detenerse
hasta los labios tristes
entonces
la beberás presta
calmando todas las tristezas
y volverás a descubrir
en el espejo
tu bella imagen.

un momento a la vez
en la catástrofe
te harás más fuerte
cuando sientas que no puedes más
alzarás la vista
percibiendo de nuevo los colores
las formas perfectas.

en cada instante
de esta noche que parece no acabar
te moverás por las sombras
iluminando el sendero
con el destello inmortal
que emana de tu alma.

un día tras otro
lamerás pacientemente tus heridas
limpiándolas por completo
hasta sanarlas
para seguir avanzando
viviendo
amando.

más pronto que tarde
recordarás quién fuiste
quién sigues siendo…
respirando libremente
latirás al ritmo de tu propia melodía
sintiendo los aromas más dulces
cuan profundos suspiros
para al fin dejarte atrapar
en el anhelado abrazo.

sin prisa
enciende tus ojos bellos
con la claridad prístina del cielo
entre tanta maravilla
encontrarás la paz
que mucho anhelas
naciendo plena en tu sonrisa.


©2013 PSR


miércoles, 21 de diciembre de 2011

V E R D A D


Vivir sin verdad
es nadar en el lodo
creyendo volar.

Eres belleza
de sentimientos puros
en mil colores.

Risa sincera
entre luces brillantes
corazón limpio.

Donde estés, verdad
sanas heridas graves
completamente.

Alma genuina
no eres en mentiras
respiras libre.

Date la verdad
vívela intensamente
tranquila y en paz.



©2011 PSR


miércoles, 9 de noviembre de 2011

A N A M C A R A


Ángel mellizo 
una sola alma grande
vive en dos cuerpos.

No hay quien pueda
aniquilar el alma
con odio, armas.

Ahora estás
perdida en tu pena
…que es la mía.

Menguan tus fuerzas
cada nueva humillación
mata un poco más.

Corazón roto
en un millón de piezas
debe ya sanar.

Alma preciosa
el mundo es para ti
sé libre al fin.

Reinventa sueños
luminosos y bellos
puro cariño…

Abre las alas
nuestras almas volarán
entrelazadas.


©2011 PSR


miércoles, 2 de junio de 2010

MANOS

En el estudio de mi padre hay un retrato de las manos de mi abuelo, el ginecólogo obstetra Dr. Georg Ernst Schaefer, realizado por su amigo el pintor KGe en 1934. El artista plasmó su percepción de aquellas manos que habían traído al mundo a tantos niños y habían ayudado a tantas mujeres a lo largo de muchos años en Gera, Alemania. Sí, las manos de mi abuelo hicieron mucho bien… al igual que las manos de todos nosotros.

No tuve la dicha de conocer a mi abuelo ya que él murió un año antes de yo nacer; así que nunca pude tocar sus manos. Sin embargo, podía verlas cuando quisiera en ese cuadro. De alguna manera es inevitable mirarlo cada vez que entro al estudio, aún hoy que mi padre ya no está. Las manos de mi abuelo fueron entrenadas para la labor que debían realizar; eran manos trabajadoras y sanadoras, listas para intervenir drásticamente en cualquier emergencia y para dar consuelo frente a los desenlaces difíciles. No me extraña que alguien se hubiese sentido interesado e incluso fascinado por lo que significaron esas manos famosas en Gera hasta pasada la primera mitad del siglo pasado.

Lógicamente me siento contenta por mi abuelo, pero lo que más me encanta de sus manos es que no tenían nada especial; su importancia era debida al uso que él les daba, convirtiéndolas en diversos instrumentos según la necesidad del momento. Y eso era exactamente lo que hacía mi otro abuelo, Gustav Röder en Königsberg, por otro lado de Alemania cuando como maestro albañil utilizaba las manos para construir casas y edificios. También su esposa, mi abuela Liesbeth, usaba sus manos al cortar patrones en telas para coserlas después, convirtiéndolas en prendas de vestir. Por su parte, en Marburg, mi emancipada abuela Paula Mahr utilizaba las manos para expresar sus ideas escribiendo ensayos sobre teología y religión. Estoy muy orgullosa de mis cuatro abuelos; cada uno de ellos creó algo diferente pero todos usaron sus manos, manos como las de cualquier persona. ¿Y de qué otra manera podrían ser, sino iguales a las nuestras?

Las manos. ¡Cuánta perfección y cuánta belleza encerradas en un par de palmas, esperando la indicación exacta para actuar, dejando salir entonces miles de emociones y conceptos! Cuánto pueden revelar un par de manos acerca de su dueño… Y cuánto pueden contarnos nuestras manos, si tan sólo prestamos atención a las señales que nos transmiten. Las manos son uno de los medios de comunicación más importantes, desde el mismo sentido del tacto, pasando por la creación de cualquier obra y llegando al lenguaje de señas y la lectura braille. En cuanto a la transferencia instantánea de información, no hay nada que se compare a un apretón de manos; es un contacto breve e intenso entre dos personas que dan el primer paso para conocerse. Sin embargo, hoy en día hay mucha gente que por diferentes razones ya no quiere dar la mano al saludar. Para mí, la presentación de una persona queda incompleta si no me da la mano; ese intercambio energético momentáneo es prioritario porque me da una mejor idea del carácter de quien acabo de conocer. Las dimensiones, forma, temperatura y textura de la mano, junto con la manera de engancharla, la presión, la expresión del rostro, la mirada y la duración del evento son indispensables en esa primera impresión tan importante que puede definir el curso de una relación.

En la inmensa mayoría de las actividades que llevamos a cabo todos los días están involucradas las manos. Ellas ejecutan las instrucciones que les damos, y siendo nosotros duales por naturaleza, les cargamos un lado luminoso y otro oscuro. De la misma manera que las manos pueden crear cosas importantes y hermosas, también son capaces de destruir cuanto existe: pueden dar vida o pueden quitarla, acercar y comunicar o alejar, rechazar y bloquear todo intento de encuentro. También pueden arreglar, reparar cualquier obra destruida; incluso son capaces de curar y de hacer soñar. Las manos pueden aferrarse fuertemente a algo y no dejarlo ir jamás o aflojarse, soltarlo, empujarlo y luego escapar; pueden abrirse para saludar o convertirse en un insulto o un puño que ofenda o hiera. Pueden defender nuestras ideas de manera pacífica, protegernos de cualquier peligro o atacar sin misericordia y con todo el odio del mundo; pueden llenarnos de energía, elevándonos por encima del mundo o drenarnos, pisoteando nuestra alma, silenciándola irremediablemente. Las manos comienzan todas las obras y las acaban también; pueden cuidarlas o maltratarlas, regalar amor o robar la felicidad, aniquilando al ser. Nuestras manos pueden lograr todo esto y mucho más… y justamente ese es su sentido: son los instrumentos más perfectos de que dispone el espíritu.

Las manos son los principales órganos con que manejamos el mundo que nos rodea. Su diseño y constitución las hace extremadamente versátiles en cuanto a su funcionalidad, siendo capaces de realizar infinidad de movimientos en muchos grados de precisión. Principalmente, las manos hacen. Hacen algo, lo que sea, pero siempre hacen. Son el vehículo del que disponemos para dominar el ambiente a nuestro antojo: al cumplir órdenes ellas trabajan, luchan, siembran y después cosechan. Son capaces de indicar, atajar, cocinar, vestir, limpiar y llamar; traen y recogen todo lo que haga falta en un hogar cada vez que sea necesario. Nuestras manos crean obras de arte, nos emocionan produciendo música, dibujan y escriben para entretenernos, para plasmar nuestros sueños o como medio para subsistir. Ellas comienzan las cosas, colocan todo en el lugar exacto, ejecutan las acciones que deben, siempre acatando nuestros mandos para tomar las armas y embestir o para juntarse como si fuesen un espejo, llevándonos a un estado espiritual elevado en el cual logramos orar o meditar.

Pero estas maravillosas herramientas empotradas de que dispone nuestro cuerpo no sólo sirven para trabajar y producir; se consideran también las mejores representantes del sentido del tacto. En las puntas de los dedos hay una enorme cantidad de terminaciones nerviosas que nos dan información sobre el entorno a la vez que nos permiten manipularlo. El procesamiento instantáneo de infinitos estímulos y sensaciones crea un panorama completo e irremplazable según el cual reaccionaremos. Definitivamente, las manos son perfectas; señalan algo que nos interesa, encuentran objetos, los alcanzan, agarran, palpan, sienten su superficie, textura, dureza o suavidad comunicándonos cada detalle instantáneamente, constantemente, fielmente. Ellas son capaces de descubrir menudencias casi imperceptibles, ver en la oscuridad absoluta, sentir las vibraciones de la música, un grito, una explosión, el golpe de algo que cae y un susurro; pueden escuchar lo que nuestros oídos no son capaces y llevar cualquier mensaje al destino preciso, explicando el objeto o la circunstancia. Al describir nuestro mundo en detalle, las manos detectan, sitúan y ubican, notan y examinan, aprecian y observan, manifiestan y revelan los elementos y el conjunto, sorprendiéndonos constantemente. Así, nos hablan afirmando aquello que nos envuelve y son capaces de recordar todas las sensaciones aprendidas en un evento.

Nuestra alma utiliza las manos como su extensión física y son el mejor medio de que dispone para expresarse. Con ellas nos dedicamos a repartir amor a quienes nos rodean. Traemos vida al mundo, la cuidamos, alimentamos y ayudamos de mil maneras diferentes. Las manos son importantes al momento de enfrentar cualquier peligro; podemos envolver en ellas algo o a alguien para defenderlo o impedir una desgracia, transmitir seguridad con una simple palmada en el hombro, confortar a otro con el calor de nuestro tacto y ayudar a los demás a sanar por sí mismos con la energía que pasa a través de nosotros y emana de nuestras palmas. Las manos nos ayudan a consolar a quien lo necesita, estrechándolo en un gesto protector de la más pura entrega. Son elementos curativos en toda la extensión de la palabra; con ellas damos masajes y aplicamos tratamientos, revitalizando a los demás al recibirlos y a nosotros mismos por la oportunidad de darlos.

Y por supuesto, las manos son muy importantes a la hora de expresar los sentimientos. ¡Qué delicia sentir esa caricia anhelada en el momento oportuno! ¡Qué regalo tan especial llegar a posar las manos sobre la piel del otro, entregándole la tibieza de nuestras palmas y descubrir su calor... su tremor… la explosión de su erizamiento inminente como consecuencia de un inesperado escalofrío. Las manos llegan adonde más se necesitan; ofrecen toda la suavidad y la ternura del universo, dan cariño, palpan, tocan, aprietan, desean, sienten, reciben, disfrutan, son delicadas, quieren, complacen, aman… y en el instante menos esperado, aquellas manos que tan obedientes siguen siempre nuestras instrucciones de pronto se rebelan, se emancipan y se liberan, perdiéndose a ratos por las sendas ocultas de las emociones…

Las manos. Mientras más las descubro, más me maravillan.



©2010 PSR

miércoles, 3 de junio de 2009

CREDO DE PLENITUD

Creo en la vida, creo en la felicidad, creo en la realización, creo en la confianza, creo en el amor, creo en la música, creo en el arte, creo en las letras, creo en la amistad, creo en los sentimientos, creo en la razón, creo en la creatividad, creo en la fantasía, creo en la pasión, creo en la naturaleza, creo en la familia, creo en los nexos, creo en los caminos, creo en el aprendizaje, creo en las buenas intenciones, creo en la inteligencia, creo en el lenguaje, creo en el entendimiento, creo en los estudiantes, creo en la belleza, creo en los demás, creo en el universo, creo en la luz, creo en la energía, creo en el espíritu, creo en el alma, creo en el ser humano, creo en la materia, creo en las ondas, creo en las semejanzas, creo en las diferencias, creo en la unidad, creo en la individualidad, creo en el asombro, creo en las maravillas, creo en el más allá, creo en la lógica, creo en lo incomprensible, creo en los hechos, creo en las palabras, creo en la verdad, creo en lo que veo, creo en lo que no puedo ver, creo en las raíces, creo en el futuro, creo en el presente, creo en el momento, creo en un punto, creo en el todo, creo en las partes, creo en el agua, creo en el viento, creo en el fuego, creo en la tierra, creo en el cielo, creo en las nubes, creo en la lluvia, creo en el sol, creo en la luna, creo en las estrellas, creo en las moléculas, creo en los átomos, creo en la eternidad, creo en los árboles, creo en las demás plantas, creo en los animales, creo en los microbios, creo en la selva, creo en la montaña, creo en el desierto, creo en los glaciares, creo en los mares, creo en la salud, creo en el impulso, creo en lo que nos mueve, creo en la transformación, creo en el crecimiento, creo en la maduración, creo en la paciencia, creo en la aceptación, creo en la tolerancia, creo en lo grande, creo en lo pequeño, creo en la sanación, creo en la bondad, creo en la misericordia, creo en el perdón, creo en la ayuda, creo en la paz, creo en la tranquilidad, creo en la alegría, creo en la plenitud, creo en el infinito, creo en ti y, finalmente, creo en mí.


© 2008 PSR