LIBROS POR PATRICIA SCHAEFER RÖDER

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miércoles, 10 de julio de 2013

RUIDO



Un hilo transparente me hala
enredándose en mí
unas veces sutil
otras, más bien febril
siempre sin cuartel
poco a poco
con la fuerza
de quien se sabe vencedor.

Un hilo transparente se hace malla
alrededor de mis sentidos
entumeciéndolos sin remedio
disuadiéndome de escapar
impidiendo cualquier movimiento
incluso el de mis párpados.

Un hilo transparente me contiene
el alma no puede despegar
está anclada entre aquellas hebras tejidas
aturdida de inutilidad.

Un hilo transparente
sin final ni comienzo
me aprieta cada vez más
subyugando mis pensamientos.
Implacable
a dentelladas violentas
rasga los recuerdos
de días llenos de luz
sin ataduras.

Un hilo transparente
hecho tela sobre mi piel
cubre cada uno de los poros
sin dejarme respirar
aquel ruido que ensordece
me comprime
quedando sin aliento
sin olfato
ciega.
Así
sin sentir más nada
al fin me vuelvo aire
…y escapo.


©2013 PSR


miércoles, 22 de junio de 2011

HEROÍNA SIN HÉROE

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Muchachito con la jeringuilla, recostado torpemente en los escalones de aquella iglesia preparándote la próxima dosis, la que necesitas ahora mismo y que resultó interrumpida cuando salí del edificio. Muchacho joven con la vida hecha añicos, con los sueños deshilachados igual que el trapo que traías en la mano. Veintipocos años, demasiado pocos para malgastarte el futuro de esa manera, muchachito que un día fuiste guapo, pero que ahora no eres ni tu propia sombra en el charco que está a tu lado.

Niño sin porvenir, no sabes que al placer máximo se le llega por otra vía; no, no lo sabes… y nunca lo sabrás. Sentiste vergüenza cuando tuve que pasar por encima de ti para salir de aquel pasillo; yo, llaves en mano rumbo a mi carro y tú con los sesos derretidos, la jeringuilla en la mano izquierda y el fondo virado de la lata de refresco en la derecha, recogiendo la última gota que te faltaba. La pena es grande y compartida, entre tú y quienes te rodean, aunque cada quien la viva a su manera. Pareciera que te gusta darle pena a los demás… pero eso no dura mucho; al fin y al cabo, lo importante es lo que viene ahora que ya llegué al carro y estás solo de nuevo.

Tu mirada vidriosa y vacía, sin percibir lo que está a tu alrededor, me hace pensar que nunca aprendiste que tan solo tienes un número fijo de neuronas que puedes fundir, que aún no sabes que tus otros órganos jamás se recuperan por completo de cada culatazo que les das cuando te impulsas emocionado al querer volar. Muchachito, ya sabes cómo es despegar, y cómo te sientes cuando aterrizas. Sin embargo, lo intentas de nuevo y te vuelves a dar duro. No te importa nada más, solo la oportunidad de sentir por unos momentos un placer escurridizo y cada vez más devaluado. En esos instantes brevísimos alzas tímido el vuelo, solo para chocar contra un muro blindado del más puro cristal antibalas. Otra vez te desmoronas y caes, como un mamotreto barato y destrozado. Te convertiste en un garabato, agotado de sueños, de sentimientos, de dignidad… ya ni tu propia sombra te respeta.

Muchacho con la jeringuilla, te estás dando un tiro fatal en cámara lenta. Y esa bala va directo al blanco, sin escapatoria, a menos que te sacudas y la dejes pasar de largo. Pareciera que ya tomaste tu decisión y estás en tu derecho. Has de sentirte muy valiente, capaz de todo, pero tú y yo sabemos que a nadie le gusta sufrir. Lo irónico es que, habiendo tantas maneras de suicidarse, tú hayas escogido esta, la más cruel…

©2011 PSR

miércoles, 26 de agosto de 2009

PROMESA

una sonrisa

perfecta

ilumina el rostro

donde vive

y muchos otros

rostros más


alma

que mira

atenta

serena

tranquila

alma bella

ideal humano

hecho de paz


mil confidencias

rompen esquemas

importantes

insignificantes

vitales


pasará todo

como siempre

unos viajan

unos llegan

otros se quedan

un rato nomás

momento eterno


compartir

toneladas de palabras

frases

filigrana de silencios

conceptos

regalo de risas

ideas

verdades

copas de alegría

se derraman


vivir otra vida

intentar vivirla

imaginársela

al menos

así…


andamos

permanecemos más

o menos tiempo

unos fugaces

otros largos

entregamos

todos llegamos

y nos vamos

eventualmente

sin decir más


entrañas

en llamas

buscando sosiego

calma

el espíritu magullado

quiere curarse

necesita sanar


escape fugaz

imprescindible

contar historias

ilusiones

tejerlas por miles

soñar gratis


en medio del caos

encuentras a alguien

sientes que lo tienes

sabes que sí

es el momento

aprovéchalo


confianza

porque sí

porque nace

de dónde

no se sabe

está ahí

te sientes mejor

al fin…


todo saldrá bien



©2007 PSR



miércoles, 24 de junio de 2009

ENSUEÑOS MUSICALES: QUINTA ANAUCO

Puedo cerrar los ojos y evadirme cuando lo deseo. De las zarabandas a las fantasías musicales sólo hay un paso, y a veces, mucho menos que eso. Me desprendo de mi ser físico y de mi estar allí, y puedo esconderme en un acorde de cualquiera de los instrumentos que suenan.

Los movimientos constantes de las personas a mi alrededor me molestan, así como el ruido de la puerta que se abre y se cierra con fuerza, y el de los brazos abanicando con el programa de turno por el intenso sopor. Prefiero huir una y otra vez; y tantas veces como sea necesario, dejando mi cuerpo allí, y volando con mi alma a otro lugar lejano.

Es como la consumación de un viaje astral; la separación del ente físico y el espiritual, flotando por espacios multicolores y multidimensionales. No puedo detenerme ni siquiera para aplaudir; lo inmaterial de mi ser quiere seguir meciéndose en ese vacío pleno de sensaciones visuales, auditivas y hasta táctiles; porque es como si la música me tocara por dentro y revolviera mis entrañas, dando afinación a cada una de las fibras de mi alma.

Bulle en mí una necesidad imperiosa de liberar todos esos sentimientos que normalmente naufragan en mi ser y que siento que en algún momento me van a destrozar el pecho y la mente. Así que, aunque lo quiera o no, debo dejarlos salir a flote para que se salven y a la vez me ayuden a salvarme a mí misma de las tinieblas de la incertidumbre y el desamor.

La música llena todos mis espacios; internos y externos, reales e imaginarios. Me llena por completo sin dejar ningún resquicio que escape a ello. Es magia. Mi cuerpo se encuentra atrapado en esta pequeña sala llena de gente, cada uno con su pasado, sus problemas y su futuro incierto. Mi cuerpo tiene calor y no puede salir en este instante a tomar agua ni aire fresco. Pero mi espíritu se eleva por encima de las cabezas de las demás personas y se deleita danzando al compás de esta celestial música del Renacimiento y del Barroco temprano, perfecta para relajarnos en cuerpo y mente, y escapar momentáneamente de todas las ataduras terrenales que a veces nosotros mismos nos creamos.

El salón en el que está mi cuerpo es muy pequeño, con insuficiente espacio para albergar a tantas personas que decidieron darse cita hoy para compartir la antigua música de mis antepasados. El próximo concierto lo deberían dar en un sitio más grande, porque ya sea por curiosidad o conocimiento, se sabe que hay mucha gente interesada en pasar un rato deleitándose con estas ancestrales melodías tan bellamente interpretadas por estos magníficos músicos.

Sin embargo, en la intimidad de este recinto y a pesar de la gente a mi alrededor siento mi alma renacer, reconstituirse y elevarse hasta las más altas cumbres, y más allá aún, para ser una con el sol y las estrellas. En ese momento, plena de energía veo a mi alrededor y me percato de que la felicidad está donde queremos que esté; somos nosotros quienes la llevamos de un lado a otro en nuestros corazones, siempre en nuestro ser formando parte de la esencia misma de la vida. ¡Pero cuán difícil se nos hace a veces encontrarla, reconocerla! Cuántas veces la hemos tenido cerca y no la hemos visto; no siempre fuimos capaces de acercarnos y tomarla de la mano, y dejar que se expandiera dentro del espíritu, del alma tan magullada en algunas oportunidades.

Por eso me desentiendo de mi cuerpo y de mi entorno al escuchar estas melodías, por eso soy tan afortunada de encontrarme aquí y ahora con la felicidad que a veces se me quiere esconder en el camino, que de vez en cuando pareciera querer jugarme una mala pasada y hacerse la desentendida conmigo. Pero en este instante, al flotar junto a ella en mi universo musical, llego a creer que no la dejaré escapar nunca más...

Patricia Schaefer Röder
18 abril 1993
Museo de Arte Colonial Quinta Anauco, Caracas
© 1993 PSR