LIBROS POR PATRICIA SCHAEFER RÖDER

¡Atrévete! Disfruta y regala libros originales: 'A la sombra del mango'; relatos breves, Premio ILBA. 'Yara y otras historias'; 34 relatos, 34 sorpresas. 'Divina: la mujer en veinte voces'; antología latinoamericana de cuentos, Premio ILBA. 'Andares'; cuentos de viajes. 'Siglema 575: poesía minimalista'; una nueva manera de vivir la poesía. 'Di lo que quieres decir: Antología de siglemas 575'; resultados de los Certámenes Internacionales de Siglema 575, Premio ILBA. 'Marina con almendrones'; relata la amistad entre Armando Reverón y Vincent van Gogh, Premio ILBA. 'El mundo oculto', novela de Shamim Sarif traducida por Patricia Schaefer Röder. 'Por la ruta escarlata' y 'Mi dulce curiosidad', novelas de Amanda Hale traducidas por Patricia Schaefer Röder, ganadoras de Premios en Traducción en los International Latino Book Awards. A la venta en amazon.com y librerías.
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miércoles, 16 de abril de 2014

RECOMENZAR


hay aves que nunca alzan el vuelo
pero todos los peces nadan

recomenzar no existe
todo en la vida tiene un solo inicio
luego hay continuaciones de lo primero
aquello que una vez empieza nunca llega a un final

recomenzar es un sueño
la realidad está en mantener el hilo
cambiar, ajustar lo que ya está
para seguir

hay aves que nadan
otras corren, brincan
algunos peces saltan fuera del agua intentando volar
pero todos los peces nadan

recomenzar sólo es respirar
sentir que nos damos una oportunidad
para esforzarnos más
trabajando
para amar más
aceptando
para tener la paciencia que no quisimos antes
sin borrón ni cuenta nueva

recomenzar puede ser redefinirse
redescubrirse
reencontrarse
puede ser redimirse
replantearse la vida de una manera insospechada
pero siempre sobre la senda que marcamos
la que lleva el desgaste de nuestras suelas
la única
la verdadera

no hay caminos alternos
ni atajos
nada se detiene

hay aves que bailan
para impresionar a su pareja
otras migran lejos
y en el momento preciso regresan
el ser humano hace lo mismo
copia a las aves
cree que imitándolas puede tomar impulso
para recomenzar
así se engaña, complacido
piensa que cada día es un nuevo comienzo
olvida que todos los peces nadan
sin parar
no es un círculo la vida
en todo caso es una espiral
no hay historia que pueda volver al principio
cuando ya se echó a andar.


©2014 PSR


miércoles, 22 de enero de 2014

5 MICRORRELATOS (IV)


LÍMITES  

“Soy dueño de mis límites”, se dijo, al romper el cascarón.



AVANZANDO

Al ver que no podía caminar, abrió las alas y voló.



HIPOCRESÍA

Haciéndose el muy digno, el chulo la parasitaba sometiéndose a sus reglas.



LIDERAZGO

Mansos, se dejaron guiar por un cerdo. Y fueron felices comiendo basura.



ESPACIO CURVO DE EINSTEIN

Los dos extremistas antagónicos se fueron alejando fanáticamente hasta converger en el mismo punto.



©2013 PSR



miércoles, 21 de agosto de 2013

YARACUY

"...Caminé. Caminé sin parar por horas, y de pronto la vi a lo lejos. Una mano enorme que salía erguida de la tierra. Era una mano vieja a la que le habían amputado el pulgar. A pesar de esto, los demás dedos subían enérgicos señalando el cielo, dirigiéndose seguros y fuertes hacia el azul intenso e infinito. En la base, la muñeca mostraba el paso del tiempo reflejado en los profundos surcos de la corteza que quería descascararse pero aún no había encontrado el momento oportuno. El muñón del pulgar estaba astillado y oscuro, mostrando la cicatriz de una herida mal sanada. Sobre la palma cóncava alguna vez se dieron cita distintas semillas de orquídeas y helechos, que luego abrieron paso a enormes plantas, minúsculas sin embargo, en comparación con la gigantesca mano noble que les daba apoyo, abrigo, sustento. Tronco y ramas surcados por un sinfín de estrías diferentes que los recorrían en todas direcciones. La copa de esta maravilla se extendía generosa y abierta para cobijar toda clase de insectos, ranas, pájaros, lagartijas y pequeños ratoncitos de monte. Era una cornucopia vibrante, noble y silente; llena de vida que la hacía palpitar, clavada inevitablemente en la tierra. El viento que pasaba entre las hojas arrullaba el paisaje verde intenso, moviendo el calor de un lado a otro, envolviendo en su rumor a toda la mano y lo que contenía, calmando el grito excitado de pájaros, ranas y grillos.
 
Al fin llegué, envuelta en la cálida luz de la mañana. Había visto la mano miles de veces en mis sueños ya desteñidos y tuve la fuerte necesidad de conocerla de cerca; de sentirla, de abrazarme a ella; de palpar una a una todas las irregularidades de su tronco. Quise oler el musgo que la cubre por tramos y mojarme con el rocío guardado debajo de los helechos. Curiosa, probé el néctar silvestre y dulce de las orquídeas. Necesitaba escuchar el concierto desenfrenado de los animales que buscan pareja para entender mi propio llamado inquietante y dejarlo salir del vacío en que se ahogaba; del vacío que yo misma sobrevivía a duras penas. Me propuse llenar mis pupilas de todas las formas que me rodeaban; de todos los tonos de verde existentes, de los pardos, de los amarillos. De todos los colores del arco iris, intensos, que están de fiesta perenne en esa mano viva. Mi alma se ensanchó más y más, rompiendo una a una todas las costuras que la encerraban y dejando en libertad al espíritu femenino que hasta ese instante no había aprendido a volar...". 

 
Fragmento de "Yara" ©2006 PSR 
"Yara" aparece en la antología Yara y otras historias, de Patricia Schaefer Röder.
Ediciones Scriba NYC 
ISBN 978-0-9845727-0-0