LIBROS POR PATRICIA SCHAEFER RÖDER

¡Atrévete! Disfruta y regala libros originales: 'A la sombra del mango'; relatos breves, Premio ILBA. 'Yara y otras historias'; 34 relatos, 34 sorpresas. 'Divina: la mujer en veinte voces'; antología latinoamericana de cuentos, Premio ILBA. 'Andares'; cuentos de viajes. 'Siglema 575: poesía minimalista'; una nueva manera de vivir la poesía. 'Di lo que quieres decir: Antología de siglemas 575'; resultados de los Certámenes Internacionales de Siglema 575, Premio ILBA. 'Marina con almendrones'; relata la amistad entre Armando Reverón y Vincent van Gogh, Premio ILBA. 'El mundo oculto', novela de Shamim Sarif traducida por Patricia Schaefer Röder. 'Por la ruta escarlata' y 'Mi dulce curiosidad', novelas de Amanda Hale traducidas por Patricia Schaefer Röder, ganadoras de Premios en Traducción en los International Latino Book Awards. A la venta en amazon.com y librerías.
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miércoles, 14 de mayo de 2014

EL EVENTO, Patricia Schaefer Röder



        Lo había planeado todo con el mayor de los cuidados. Tuvo la idea un miércoles por la noche, cuando todos dormían cansados la rutina de la media semana. Antes había visto el anuncio en Internet, pero en aquel entonces no se atrevía a soñar algo tan audaz. Sin embargo, esa noche del miércoles, la envolvió un halo dulce y luminoso que ella identificó como el alma de la libertad, olvidada hacía demasiado tiempo. Esa caricia tibia, infinitamente placentera, le hizo abrir los ojos como nunca antes. En medio de la oscuridad de su estrecha vida, de pronto lo veía todo; podía discernir entre las cosas verdaderas y las apariencias, y el espíritu preso se percató de que aquel cerrojo tenía llave…y la llave la esperaba encima de la repisa, junto a todas las demás. Embelesada, disfrutó aquella sensación emancipadora en lo que quedaba de noche, y a la mañana siguiente se sintió más viva que nunca. Con una sonrisa amplia y brillante, se vistió y se arregló, soñando con el evento. Sabía que sería grandioso, que si asistía, sería una experiencia inolvidable. El ánimo la tenía flotando muy por encima de los cúmulos y nimbos, más allá aun de los cirros. Sintiendo sobre su piel ese sueño divino, la mente se le despejó y comenzó a analizar la situación. Serían sólo tres noches. Tres noches y cuatro días en los que le pediría a la niñera que durmiera en casa para acompañar a los chicos. Les dejaría varias comidas preparadas para facilitarles su ausencia. Un taxi la llevaría y la recogería del aeropuerto. Ella se quedaría con una amiga; aún le quedaban varias buenas amistades de la época en que vivió en aquella ciudad, más de diez años atrás. Entre varias líneas aéreas buscó la mejor tarifa en pasajes a Nueva York, hasta que encontró los que se ajustaban a su horario y su bolsillo. Así se fue acercando poco a poco a la meta. Resolvió todas las diligencias que tenía en lista desde hacía tiempo, escogió la ropa perfecta para el viaje, alistó todo en casa y dejó a los niños preparados. Llegado el momento de abordar el avión, suspiró pensando en sus hijos, pero al mismo tiempo tranquila de saber que ellos estaban bien y que se alegraban de que su madre al fin se decidiera a hacer algo solamente para ella. Aprovechó el vuelo para descansar su emoción de niña con juguete nuevo y al llegar a la Gran Manzana estaba llena de energía como cuando era adolescente. Aprovechó el tiempo al máximo; sólo hacía lo que quisiera. Estuvo consigo misma, disfrutando de su propia compañía. Recordó viejos tiempos y se aventuró a pensar en el futuro. Las ideas burbujeaban en su cabeza como la última sopa que había preparado tan sólo unos días atrás en casa. En medio del peor frío invernal, caminó por las amplias aceras de aquella ciudad que, a pesar del tiempo y la distancia, seguía siendo suya. Una por una fue encontrándose con sus amigas, reviviendo anécdotas, poniéndose al día con sus vidas, escuchando atenta y contando episodios de la suya. Probó algunos restaurantes nuevos y repitió en otros conocidos mientras se acercaba el instante que tanto había esperado. Una ansiedad primordial la embargaba; no recordaba haberse sentido así en demasiados años. Se dirigió al lugar con bastante antelación, hizo la fila junto a muchos más que tenían la misma meta esa noche. Después de pasar un rato observando en detalle todo cuanto la rodeaba, los porteros indicaron que la espera había llegado a su fin y la dejaron entrar al recinto en medio de la vaguada humana en la que casi se ahogaba. Llegó hasta su asiento, se quitó el abrigo, acomodó sus cosas de la mejor manera y se entregó a la butaca que la recibía amable. Miró todo; no quería perderse de nada. Deseaba que cada segundo, aquellas formas y colores quedaran impresos en sus retinas. Sentada allí, se dio cuenta de que los años no la habían cambiado, que su naturaleza era más fuerte que las circunstancias y que su esencia seguía intacta. Esos momentos la hicieron descubrirse de nuevo como la mujer apasionada que siempre le había caído tan bien; aquella a la que le brillaban los ojos tan solo por la emoción de vivir cada día. En medio de tantas sensaciones juntas, el corazón se estremeció con suavidad mientras el alma sonreía, satisfecha. De pronto, todo oscureció. Unos acordes triunfales inundaron la sala cubriendo todas las superficies, entrando por ranuras, pliegues y poros, haciendo temblar todos los músculos de su cuerpo. Entonces, el evento comenzó.
 
 
©2014 PSR
 
 
"El evento" aparece en A la sombra del mango, relatos de Patricia Schaefer Röder
 
A la sombra del mango, Patricia Schaefer Röder  
Ediciones Scriba NYC – Colección Tinglar 
ISBN: 9781732676756 
 
 
Mención de Honor en los ILBA 2020 
 
 

miércoles, 12 de marzo de 2014

EN LA OFICINA...


“…La rutina diaria en la oficina me aburre. Dentro de todo, prefiero los viajes para cerrar contratos. Al menos conozco lugares nuevos y salgo un poco de la claustrofobia que me produce este laberinto de hormigón y acero. Aquí, entre intrigas y resentimientos camuflados hábilmente con la fingida amabilidad que impone la etiqueta empresarial, lo único que florece son las plantas de plástico que adornan la recepción y el cubículo de la contabilista. Pero cuando estoy fuera, ocupándome de un contrato, me siento más real, más tangible que en el día a día del piso 13 de aquel rascacielos, rodeada de marionetas chupatintas sin libre albedrío, como la que me lanza el espejo en el baño de damas. Irónicamente, los dos lugares más acogedores en la empresa son mi oficina, con su gran ventana, y el baño de damas. Siempre he necesitado poder ver hacia afuera; los espacios cerrados me ahogan. Pero lo que pasa con el baño no lo termino de entender. Tal vez sea por aquella fuentecita eléctrica adornada con piedras que mantiene el agua corriendo eternamente. Lo cierto es que cuando entro en ese sitio, me invade un cierto sosiego que por momentos me hace olvidar incluso la mezcla pestilente de cloro y amoníaco que se asoma insistente a través del “bouquet” industrial y barato. Definitivamente, tengo que comprar una fuentecita de ésas para mi oficina. El sonido del agua que corre por las piedras me tranquiliza y me relaja; hace que pueda sobrellevar las presiones del trabajo y me mejora el humor. Recuerdo que cuando niña, el agua me producía una sensación indescriptible. Era como si invadiera mis sentidos por dentro y por fuera. Igual me pasaba con la lluvia y el viento; eran parte de mi esencia natural. Nadie entendía cuando lo trataba de explicar en la escuela; mis amigas me miraban como si estuviera loca. Pero de eso hace mucho. Tantos años han pasado desde la última vez que fui a nadar, que temo que el agua me rechace…”.


Fragmento de "Yara" ©2006 PSR 
"Yara" aparece en la antología Yara y otras historias, de Patricia Schaefer Röder.
Ediciones Scriba NYC
ISBN 978-0-9845727-0-0

miércoles, 16 de octubre de 2013

6 MICRORRELATOS (II)

 
CRECIMIENTO

Al querer retornar a su cuerpo, el alma liberada se dio cuenta de que ya no cabía.


(IM)POSIBLE

Sin pensar en las dimensiones ni en la dificultad del camino, cuando llegó al inmenso muro, la hormiga simplemente lo subió.


LÍMITE

Al llegar a la cumbre, respiró. Miró el paisaje, abrió los brazos y voló.


VIAJE

El ángel la abrazó con las suaves alas. Ella cerró los ojos y se dejó llevar.


ODIO

Supurando veneno, el rencor lo carcomió lentamente hasta dejar una mancha maloliente en el suelo. Al fin se sintió cómodo.


GPS

Al regresar deprimido del puente al auto, el suicida frustrado comprobó emocionado que su navegador había sido programado para llevarlo directamente al otro mundo.


©2013 PSR 

 

miércoles, 7 de agosto de 2013

PERÚ


De nuevo arribo
mi equipaje lleno de esperanzas
los sentidos abiertos a nuevas vivencias
en el noble suelo peruano.

Tierra hermosa de contrastes
que compiten en encantos
desde la silueta sensual de tus costas
campo adentro, hacia el infinito.  
Permíteme volar junto al cóndor
admirando aquellos dibujos
regalos para los dioses
en medio del desierto.
Quiero andar por caminos mágicos
entre cientos de pirámides
que comparten calles
con santuarios españoles
en la Ciudad de los Reyes.
Déjame entrar en la espesura
oscura y recia de la Amazonía
donde la gran Motelo mama lleva presta
sobre el noble carapacho
la ciudad entera de Iquitos.
Luego, seducida por el llamado
de las kenas sibilantes
hazme subir hasta el firmamento
por los gigantes Andes.

Hoy, Pacífico me saluda
descansando en la arena limeña.
Terco, el mar desafía al espeso cielo
a darle paso a Inti
retándolo día y noche
a dejar que la luna coqueta se haga ver
o simplemente
a que las nubes se abran alguna vez
en desconocidas gotas gruesas
sobre la árida, húmeda costa.

Perú
una vez más me recibes
apacible
en tu gente canela, linda.
Mujeres que son flores
rosas de las dunas
fuertes como cactus
dulces corazones amables.
Vuelvo a ser embrujada
por el trato fino
los ojos sabios  
de mirada limpia
y aquellas sonrisas amplias
brillantes.

Vibra en mí, Lima
fascinación milenaria
por tus secretos guardados
en oráculos y huacas.
Mis raíces celtas abrazan solemnes
las culturas preincaicas
aquellas que adoraban al mar
reverenciando al tiburón
desde el valle del Rímac.

Perú maravilloso
plácido te has convertido
en terapia profunda para mi vida.
Una vez y otra
encontré en ti el sosiego
que, aterrado
había huido sin rumbo
dejándome abandonada
el último año de los mayas.

Vengo al encuentro de amigos
que han dado acogida
a este corazón deshilachado
extendidos los brazos
listos para estrecharme
en tal divino calor.
Me enamoraré de nuevo
de la delicada poesía
plasmada con elegancia
en mil detalles prístinos
por mis hermanas de tinta.
Compartiré, sencilla
mi alma agradecida
llevándome a cambio
invaluable cariño.
Perú divino de mis sueños
un día volveré a ti
…lo sé.


©2013 PSR


miércoles, 4 de abril de 2012

MAMÁ, MI HÉROE


Mi madre, Ursula Maria Röder nació en Königsberg, Alemania en 1925. Tuvo una niñez muy feliz, a pesar de que su padre murió cuando ella solo tenía 10 años. Vivió los crudos años de la Segunda Guerra Mundial junto a su madre y sus dos hermanos y, hacia el final de la guerra, llegó con su madre a Heidelberg, donde conoció y se casó con Tile Schaefer. Después de cinco años, Ursula y Tile se mudaron a Caracas, Venezuela con Corinna, su hija mayor. Allí nacieron también Jorge, Claudia y Patricia.

Toda su vida, Ursula fue una persona optimista y luchadora que siempre salía adelante. Cada situación difícil que se le presentaba, ella la conquistaba y la superaba con creces.

Ursula fue una mujer que vivió su vida a plenitud. Buena hija y hermana, y luego buena esposa, madre, suegra, abuela y bisabuela. Era muy paciente. Con un corazón enorme y mucho sentido del humor, salpicado de una gran picardía, muchas personas la apreciaban por su inmensa alegría de vivir y por ser un ejemplo de perseverancia en todos los aspectos.

No sé de nadie que no le tuviera cariño a Ursula. Quienes la conocieron saben que siempre estaba al tanto de todo, pendiente de noticias y deportes por igual. Le encantaba el fútbol, la playa, la música, el chocolate, los helados con crema, bailar, cantar y jugar Tetris. Fue una abuela y bisabuela muy “cool”. Ella decía que, cantando, cualquier trabajo y cualquier carga se aligeraba.

Junto a su esposo Tile, Ursula crió a sus hijos de manera recta y con los mejores valores. Durante muchos años, viajó por todo el mundo, disfrutó intensamente del amor de su familia y de este bello país, al que ella consideraba suyo.

Mujer sumamente fuerte, en unos pocos años superó la muerte de su hermano Werner, su esposo Tile y su hijo Jorge. Poco tiempo después, hace cinco años, pasó por el penoso trance de perder una pierna, lo que disminuyó su calidad de vida pero de ninguna manera le quitó las ganas de vivir. Extremadamente valiente, Ursula fue una persona de hechos, una mujer de acciones eficaces. Siempre buscaba soluciones, sorteando los obstáculos que se le presentasen para continuar su camino.

Hoy, vinimos a despedir a Ursula al hacer este nuevo viaje, porque su camino sigue siendo hacia adelante. Te amo, Mamá.


Patricia
3 de abril de 2012


miércoles, 3 de agosto de 2011

YARA Y YO

Dicen por ahí que no existen las casualidades, que el universo tiene el mando y el destino la última palabra. Tal vez eso sea lo que nos sucedió a Yara y a mí; de alguna manera estaba escrito que nuestros caminos se cruzaran en esta época de la vida.

Desde siempre he sabido de la existencia de Yara, aunque no la conocía en persona. Ella es la mujer verde que se sabe parte del mundo natural y espiritual, y siente en su propia carne el desgarramiento doloroso que van sufriendo instintos, intelecto y espíritu, deshumanizando su esencia. Yara es el alma libre que necesita regresar a la naturaleza para fundirse entera en ella.

Por mi parte, solo puedo decir que Patricia Schaefer Röder es una mujer. Una mujer con todo lo que eso implica; una diversidad de facetas, como siempre nos ha tocado desempeñarlas y nos seguirá tocando. Comenzamos siendo hijas, hermanas, sobrinas, primas, amigas y compañeras. Más adelante vamos agregando ingredientes y nos volvemos profesionales, parejas, madres, tías, suegras, abuelas; algunas incluso se vuelven jefes. En mi caso, todas estas realidades se mueven en medio de la esencia de una mujer apasionada que siente de manera muy intensa cada instante de su vida, aunque no siempre lo muestre. Una mujer que no se define a sí misma por ninguna de sus facetas en particular, sino como un ser que va más allá incluso de la suma de todas esas realidades: el alma libre de Artemisa o Diana La Cazadora. Y en ese punto exacto, que abarca toda mi esencia, Yara y yo nos volvemos una. Ahora me doy cuenta de que siempre ha sido así. Quizás sea por eso que algunos dicen que yo soy Yara e incluso me llaman por ese nombre…

Yara me ha mostrado una parte de mí que desconocía; la capacidad para difundir un mensaje, mi mensaje, a un público interesado. Me ha animado a hacer mil cosas que nunca antes me pasaron por la mente; entretener a un gran número de personas y darles algo en qué pensar; tal vez incluso ayudarlos a conocerse mejor. He hablado sobre temas insospechados, he mirado dentro de mí para responder alguna pregunta y tenido el privilegio de escuchar las anécdotas de los demás. Y todo esto sucede en sitios especiales donde nunca hubiera imaginado hablar en público algún día. Definitivamente le agradezco a Yara haber disfrutado momentos interesantes, placenteros y hermosos junto a tanta gente bella.

Yara es la maravillosa compañera de viaje con quien he traspasado muchas fronteras –físicas y espirituales– acercándome a personas fascinantes y desconocidas para mí, pero que también ha propiciado mi reencuentro con gente importante y querida de los diferentes capítulos en la novela de mi vida.

Junto a Yara he vuelto a descubrir en primera persona que de una u otra manera, necesito respirar en libertad para ser feliz. Yara me ha servido de eco y espejo, mostrándome las melodías y los reflejos genuinos, esenciales, de mi propio ser. Para mí, Yara es la aventura que se vive apasionadamente, sin llegar nunca al final.


©2011 PSR


**Ya pueden ver las fotos de la presentación del libro en Facebook http://on.fb.me/nRaGMU o en Picasa http://bit.ly/rnlXmf

jueves, 16 de junio de 2011

VUELTA 2011

nada se detiene
nunca
todo se mueve
aprisa
una época vivida
toda una vida
más bien varias
intensas
queridas…
quinientas mil lecciones
aprendidas
lentamente
o de un solo golpe
tiempos lejanos
sabores irrepetibles
tan conocidos…
amigos.

una nube de mariposas
me encierra en un punto
todas las etapas
cuántos sucesos
más aromas
regresan a la memoria
cuando volvemos
revivimos instantes
de pronto somos parte del paisaje
de antaño
aquellos sueños se desempolvan
batiendo las alas
alzando el vuelo
juntos
a un solo tiempo
los pulmones se hinchan
a reventar
con cada detalle
de nuevo.

colmados de una esperanza
tesonera
esos rostros queridos
desde siempre
sin edad
ni barreras
centellantes de sonrisas
encendidos de recuerdos
son reflejos interminables
entre los corazones gemelos.

cada encuentro desbordante
de alegría
cada mirada inundada
de luces dulces
refulgentes…
sutiles
añoranzas nutridas
anécdotas que se agolpan
en el alma.

me pierdo divinamente
en un abrazo eterno
fuerte y tierno
a la vez
inundando las cuencas
galopando el pecho.
encerrada entre dos cornucopias
conocidas
increíblemente cómodas
mi piel toda recibe
el alimento vital
puro cariño
convertido en calor
renovado
de sentimiento.

feliz
paso por las puertas abiertas
de tu hogar.
me siento en casa
aun estando tan lejos de la mía.
la dicha estalla
como flor en primavera
agradecida
de ser tan bien recibida.

un almuerzo
una cena
…cien antojos satisfechos.
un paseo
un picnic
¡como en los viejos tiempos!
una excusa cualquiera
como siempre
para volver a vernos.

complacida mi mirada
se llena de detalles
perfectos
infinitos
en comisuras amables
con líneas tranquilas
y texturas suaves
que los hacen
uno a uno
seres tan especiales.
plena como la luna blanca
me siento en su presencia
la paz me invade
irremediable
y compruebo
que no existe distancia
ni tiempo
cuando el afecto es un arco iris
que a través de la lluvia
brilla sincero.
¡qué bueno es estrecharlos
tan cerca!
¡qué bueno es sentirlos
y hacerles reír
una vez más!
…qué bueno es saberlos
allí
siempre
gente bella
mi familia
y mis amigos.


©2011 PSR