LIBROS POR PATRICIA SCHAEFER RÖDER

¡Atrévete! Disfruta y regala libros originales: 'A la sombra del mango'; relatos breves, Premio ILBA. 'Yara y otras historias'; 34 relatos, 34 sorpresas. 'Divina: la mujer en veinte voces'; antología latinoamericana de cuentos, Premio ILBA. 'Andares'; cuentos de viajes. 'Siglema 575: poesía minimalista'; una nueva manera de vivir la poesía. 'Di lo que quieres decir: Antología de siglemas 575'; resultados de los Certámenes Internacionales de Siglema 575, Premio ILBA. 'Marina con almendrones'; relata la amistad entre Armando Reverón y Vincent van Gogh, Premio ILBA. 'El mundo oculto', novela de Shamim Sarif traducida por Patricia Schaefer Röder. 'Por la ruta escarlata' y 'Mi dulce curiosidad', novelas de Amanda Hale traducidas por Patricia Schaefer Röder, ganadoras de Premios en Traducción en los International Latino Book Awards. A la venta en amazon.com y librerías.
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miércoles, 25 de noviembre de 2015

TOLERANCIA


Todos hermanos
cachorros de la vida
sentimos igual.

Odios impuestos
por otros desde niños
matan el mundo.

Libertad y paz
son colores innatos
del espíritu.

Enfermos están
aniquilan nuestro aire
en un suspiro.

Razas, colores  
flotan en la cubierta
engañándonos.

Artes de vida
cultura y tradiciones
son pisoteadas.

Nacimos puros
corazón escarlata
los huesos blancos.

Credos, doctrinas
enfrentan a los dioses
luchan a muerte.

Ideologías
que esclavizan la mente
pariendo robots.

Abierta el alma
el espacio es eterno
todos cabemos.


©2015 PSR


jueves, 26 de febrero de 2015

R U T I N A


Ruedas que engranan
mecánica del tiempo
que te encadena.

Un ala rota
el albedrío muere
entre mandados.

Te pueden cegar
responsabilidades
propias y ajenas.

Inamovible
lo urgente va primero
no hay excusas.

Nunca termina
tu labor de la vida
¿la mereciste?

Abre los ojos
libertad o hastío
dependen de ti.


©2015 PSR


viernes, 5 de diciembre de 2014

HACIENDA REAL

Otoño de 1825. El trabajo en la gran plantación se desarrollaba como de costumbre. La cosecha de algodón prometía ser de las mejores de los últimos años. Era esa hacienda una de las pocas productoras de lana en todo el Sur; un lugar único, especializado en generar fibras textiles vegetales y animales. Amos y esclavos cumplían las funciones que les había designado el destino; ni una más, ni una menos. La gran Hacienda Real producía algodón y lana de la más fina calidad, que luego se enviaba a Nueva York, donde los grandes sastres los usaban para crear los trajes más elegantes del país.

Entre todos los esclavos de la Hacienda Real, él era el pastor. Heredó el oficio de su padre, que había muerto a causa de una pulmonía diez años atrás, siendo él aún un niño. Apenas cumplidos los veinte, el pastor todavía no tenía familia; esperaba con paciencia a que la hija del herrero le hiciera caso algún día.

Hombre sereno, tranquilo y honesto, que gozaba de la total confianza del amo y el capataz, el pastor amaba aquellas ovejas como si fuesen sus hijas. Las llevaba a los pastos color esmeralda para que llenaran sus panzas, las movía hacia los riachuelos más cristalinos para que nunca pasaran sed, las cuidaba de cualquier puma que pudiese acercárseles de noche o de día, las dejaba libres para que estuviesen contentas y siempre las guiaba por el sendero más amplio. Igual que los demás esclavos, el pastor no tenía ningún asueto ni sueldo alguno. Simplemente trabajaba para ganarse el derecho a vivir. Trabajaba de día y de noche, todos y cada uno de los días de su vida, manteniendo la misma rutina a lo largo de los años. El pastor nunca se quejó; quería tanto a su rebaño, que nada más le importaba sino el bienestar del que, de alguna manera, consideraba su ganado. Hacía cualquier cosa por esas ovejas; ellas siempre ocupaban el primer lugar en su vida. Solo ellas tenían la prioridad total frente a los demás, incluso frente a la hija del herrero, más aún frente a él mismo. Tanto así las quería.

El pastor estaba muy orgulloso de su rebaño. Al contario de él, que asemejaba una escultura famélica de ébano pulido, las ovejas engordaban y crecían, produciendo la mejor lana de la comarca. El pastor no poseía ningún bien material, mas era propietario de la ética y la moral más infalibles. En extremo responsable, sentía y sabía que su trabajo era excelente, que las ovejas estaban bien mantenidas, que rendían la fibra más óptima. Era tan evidente el buen trato que les daba, que todos en la hacienda lo comentaban.

Un día, el capataz llamó al pastor. El amo de la Hacienda Real había dado una orden.
—Tienes que llevar al rebaño al trasquilador del hato vecino lo más pronto posible. El amo está apurado por vender la lana.
—Sí, Señor. Me tomará diez días llegar allá, Señor.
—¡No puedes tardar tanto tiempo! ¡Tienes que hacerlo en cinco! ¡Tenemos que vender la lana!
—Pero Señor, estas tierras son muy grandes y es época de lluvias. Las ovejas no pueden caminar tan rápido. Para llegar bien allá tienen que poder descansar, Señor.
—¡No importa! ¡Tenemos que vender la lana! ¡Tú tienes que llegar al hato en cinco días, ni uno más! ¡Solo avanza con las ovejas y no pares! ¡Ellas tendrán que acelerar si tú vas más rápido!
—Señor, hay algunas ovejas que son más rápidas que las demás. Con esas no habría problema, pero hay unas que ya están viejas y otras que son demasiado pequeñas; se quedarán atrás, Señor.
—¡No me importa! ¡Tú tienes que llegar al hato en cinco días! ¡Tenemos que vender la lana! ¡Solo avanza con las ovejas y no pares! ¡Mira a ver cómo haces, pero eso sí: si llegas tarde al hato vecino o te falta una sola oveja, el amo te castigará con cincuenta latigazos!
—Pero Señor, es imposible hacer eso que me pide. No puedo exigirles más a las ovejas de lo que ellas pueden dar, Señor. Las estaría maltratando.
—¡Tenemos que vender la lana! ¡Solo avanza con las ovejas y no pares, te dije! ¡Tienes que llegar al hato en cinco días, ni uno más! ¡Y si llegas al hato vecino y te falta una sola oveja, tendrás cincuenta latigazos! ¡Así que mira a ver cómo haces!
—Está bien, Señor. Haré lo que pueda, Señor. Intentaré llevarlas lo más rápido posible, pero no puedo prometerle nada, Señor.
—¡No! ¡Tú no entiendes! ¡Tenemos que vender la lana! ¡Tienes que llegar al hato en cinco días! ¡Y si llegas tarde o te falta una sola oveja, se te cobrará con cincuenta latigazos!
—Muy bien, Señor. Así será.

Cabizbajo, el pastor caminó hacia la choza comunal donde dormía cuando pasaba por la casa grande. Por primera vez en su vida, el pastor pensó en sí mismo. Con infinito pesar por separarse de su adorado ganado, por perder a la hija del herrero y por el futuro incierto que se abría frente a él esa noche, cuando todos dormían salió de la hacienda y desapareció.

El mismo capataz tuvo que llevar a las ovejas al hato vecino. Llegó en dos semanas, agotado igual que el rebaño y sin percatarse de que faltaban siete ovejas que se fueron quedando rezagadas y atrapadas en el fango. Como estaba previsto por el amo, lo premiaron por su esfuerzo con cincuenta latigazos.

Una semana después, el amo de la Hacienda Real vendió la lana a buen precio en el mercado.
  

miércoles, 18 de junio de 2014

B R U M A


Brisa, ¿dónde estás?
la bruma cubre todo
con su manto gris.

Rocío seco
mi alma queda aplastada
por aire sucio.
 
Una gran presión
amarra al espíritu
carente de sol.
 
Mares flotantes
sobre esta bella tierra
grueso algodón.
 
Abriré el cielo
lluvia, viento, sol y yo
libres seremos.


©2014 PSR



SIGLEMA 575

Un siglema 575 es un poema que se escribe en base a las letras de la palabra o palabras que definen su tema y que constituyen su título. El tema es libre y las palabras que lo definen forman el título, el cual queda representado como una especie de acrónimo, con las siglas separadas entre ellas por un espacio. Cada estrofa posee tres versos, de los cuales la primera palabra del primero debe comenzar con la letra correspondiente a la sigla que le toca. La métrica es 5-7-5, con rima libre. Por su naturaleza acrónima, las estrofas deben poder funcionar independientemente como un poema autónomo, y en conjunto, como parte de un poema de varias estrofas que gire alrededor del mismo tema. En un siglema 575 hay tantas estrofas como letras posea el título.

© Patricia Schaefer Röder, 15 de agosto de 2011.


miércoles, 26 de marzo de 2014

HORA PICO

"...Todos los días veo el mismo panorama. Salen, llegan y bajan. Se mueven en todas direcciones. La gente en esta ciudad no para. Son como hormigas en un enorme hoyo en la tierra. Parecen autómatas, parece que no tuvieran nada dentro que les diera libre albedrío. Se dirigen al metro, al bus, a las calles llenas de más gente que había llegado antes de ellos. Se dispersan entre la bruma de la mañana, una mañana como todas las demás. La gente no camina, no corre; sólo se desplaza como una masa imponente, con todo su peso, su volumen enorme. Es un alud con piernas que salen de todas direcciones para entrar en otras tantas. No paran de moverse, sólo se van diluyendo lentamente, hasta quedar tan sólo unos cuantos que parecen haber olvidado hacia dónde iban. Esos pocos se reducen luego y tras unas horas vuelve a repetirse la acción a la inversa: todos regresan por donde vinieron, entran, se van y suben...".

 
Fragmento de "De mañana" ©2006 PSR 
"De mañana" aparece en la antología Yara y otras historias, de Patricia Schaefer Röder.
Ediciones Scriba NYC
ISBN 978-0-9845727-0-0

miércoles, 15 de enero de 2014

VENEZUELA (II)

mi corazón vuelve a tropezar
por enésima vez
con tu realidad titular
magullada de lado a lado.

muchos te han cantado
(me incluyo, alegre e ingenua)
recordando con nostalgia
tus paisajes mágicos
aquel sol caribeño
la música, el sabor y la belleza
que albergan tus parajes.

hoy te siento extraña
presiento que, en la distancia
ya las fachadas no me distraen…
hoy veo tu corazón
latiendo a destiempo
secuestrado por el odio
de quienes nunca te han amado.

entre las más bellas
eres la más maltratada
de nada vale el maquillaje
ya no son moretones
son heridas a tajo vivo.

todos se aprovechan
mintiendo te prostituyen
eres esclava sin dignidad
de tus agresores de turno.

el honor se destiñó
como cuento de camino
en un pasado
que, de lejano
ya se siente irreal.

los sueños se convirtieron
en muecas sádicas
llenas de un horror descarado
burlesco
las vidas de tus ciudadanos
valen lo mismo
que el humo
de un camión destartalado.

admítelo
los buenos padres
no educan a sus hijos
para ser delincuentes.

miseria, ignorancia, pobreza
corrupción, crimen, abuso
violencia, mediocridad, engaño
asesinatos, irrespeto, trampa
robo, terror
impunidad…
palabras vacías
convertidas en clichés
en diarios que no pueden circular
por la censura
y la falta de papel.

tanta gente noble
viviendo tal horrenda pesadilla
la ironía es cruel
todos saben que los honestos
siguen siendo mayoría
pero aquellos buenos
sienten en sus cuellos
cómo el grillete del miedo
se estrecha un poco más cada día.

¿qué será de todos
cuando se apague la última esperanza?

mi corazón vuelve a tropezar
por enésima vez
con esa terquedad infinita del espíritu
que no me deja descansar
me acerco confiada
soplo suavemente los maderos ardientes
buscando avivar la cálida llama
en el alma del bravo pueblo.


©2014 PSR


miércoles, 27 de noviembre de 2013

M I S E R I A


Mil maldiciones
de ignorancia y mezquindad
nos vuelven ciegos.

Insignes jefes
traicionaron al pueblo
deshonrándolo.
 
Somos hermanos
que crueles se destrozan
entre migajas.

Estrellas, soles
sirven para someter
encerrar, matar.

Ruin es el alma
del que esclaviza a otro
sin mostrar piedad.

Interesados
sólo en su bienestar
son los más vivos.

Acto inmediato:
¡luchemos por nuestro honor
hasta el final!


©2013 PSR


SIGLEMA 575

Un siglema 575 es un poema que se escribe en base a las letras de la palabra o palabras que definen su tema y que constituyen su título. El tema es libre y las palabras que lo definen forman el título, el cual queda representado como una especie de acrónimo, con las siglas separadas entre ellas por un espacio. Cada estrofa posee tres versos, de los cuales la primera palabra del primero debe comenzar con la letra correspondiente a la sigla que le toca. La métrica es 5-7-5, con rima libre. Por su naturaleza acrónima, las estrofas deben poder funcionar independientemente como un poema autónomo, y en conjunto, como parte de un poema de varias estrofas que gire alrededor del mismo tema. En un siglema 575 hay tantas estrofas como letras posea el título.

© Patricia Schaefer Röder, 15 de agosto de 2011.


miércoles, 20 de marzo de 2013

IRRESPETO


Ilegítimo
es quien te ha vendido
por su perversión.

Ríe, se burla
siempre fuiste su esclava
obedeciendo.

Roba tu esencia
cada día un poco más
hasta secarte.

Existes sola
con los recuerdos dulces
que imaginaste.

Sabes que eres tú
quien lo ha dado todo
sin nada a cambio.

Partida en dos
entre tantos escombros
te pisotea.

En medio de ti
negándose a morir
sonríe el alma.

Tragas tu orgullo
siempre por el qué dirán
aquellos otros.

Otra mentira:
dice ser quien te ama
sin respetarte.


©2013 PSR


miércoles, 5 de diciembre de 2012

R E S P E T O



Radiante brillas
digna de admiración
mujer completa.

Especial siempre
entre todos los seres
de la creación.

Señora, dama
no dejes que te humillen
fingiendo amor.

Pides cariño
quien ama reverencia
no te esclaviza.

Eres esencia  
del sentimiento limpio
¡no más insultos!

Toda la vida
obedeciendo ciega
es demasiado…

Oye tu instinto
quiérete tú primero
hazte respetar.



©2012 PSR


miércoles, 18 de enero de 2012

M E N T I R A


Miles de veces
te ves en el espejo
sin saberte tú.

Entraste en pena
la hipocresía duele
…la propia aún más.

No hay salida
la falsedad nos mata
si no se enfrenta.

Te engañas a ti
los cuentos son cómodos
no quieres sufrir.

Inventas verdad
siempre manipulada
tan disfrazada.

Recitas farsas
con melodías bellas
encantadoras.

Allá atrás viene
tu alma esclavizada
deseando partir…



©2012 PSR


miércoles, 16 de junio de 2010

DEVENIR

¡Darío, donjuán del diablo, distingue diminuta Daniela dormida dentro del dormitorio! Declárale devoción, devaneo divino, directo. Desvívete, dondiego dilecto, derrítela dondequiera; damisela digna, decente. Dadivoso, dale deferencia, decoro, dinero; dale dotes de dinastía dominadora: diademas, diamantes, dijes damasquinos. Doncella durmiente, descansa divina, deleitándote dulcemente. “Duerme duquesa Daniela; duerme, duerme”, dice Darío determinado. Delatado, detrás de Daniela, desperezado, despierto, Darío dividía dádivas dentro del duro derredor demolido. Desdentado, decaído, desamparado, divisaba desapasionado dólares desgastados, desdeñados del doctor, del dibujante, del doméstico. Después, drástica, Daniela dijo: “¡Darío, dame dinero deprisa, debo disfrazarme de deambulante!”. Disgustado, dudando, Darío dobló divisas dosificadas, disimulando. “Daniela, ¿dónde dejaste de dormitar descansada?” dijo Darío, desesperanzado, deprimido. Desilusionado, designó diezmos defectuosos del dentista del día donde, desheredada, digna Daniela dudó desmayarse del dolor: “Daniela, dueña diestra, date dos dólares de duraznos, de dátiles dulces durante dantesca danza” dijo Darío debidamente. Débil, Daniela debutó delante de dormitorios desolados, decadentes, damnificados. Danzaba decidida, decolorada, decretada dominadora dedicada de demonios dependientes, denunciados… deplorables. Desquitada, desnutrida, Daniela divertía desatadamente doñas, dones desmoralizados, desmerecidos, desobedientes, destruidos, destapando dineros desusados, detallándolos… desfalcándolos. Darío, dondiego desvergonzado, deteriorado, desviado, desquiciado, droga duramente diez diosas Danielas, Dianas, Doroteas, detenidas dentro de drenajes donde duendes dudan de dosificar donaciones. ¡Dales domicilio, Darío! ¡Dales domingo, dales desahogo, desgraciado Don de dolor doblegante! ¡Dales dignidad, doctor distorsionado, displicente, degenerado, disociado! ¡Déjalas divertirse deportivamente! “¡Disparates!” dice Darío desdeñoso; “¡Diez damas Danielas, Dianas, Doroteas deben disciplina discreta, desnudándose desde despachos desordenados! ¡Deténganlas, desfachatadas desobedientes del deseo!”. Darío, Darío, dime dónde desapareces descubriendo doñas desesperadas, desairadas, debilitadas, decepcionadas, desafortunadas; damas dolientes dormidas despeinadas, desperdiciadas, desposeídas, desahuciadas…



©2010 PSR