LIBROS POR PATRICIA SCHAEFER RÖDER

¡Atrévete! Disfruta y regala libros originales: 'A la sombra del mango'; relatos breves, Premio ILBA. 'Yara y otras historias'; 34 relatos, 34 sorpresas. 'Divina: la mujer en veinte voces'; antología latinoamericana de cuentos, Premio ILBA. 'Andares'; cuentos de viajes. 'Siglema 575: poesía minimalista'; una nueva manera de vivir la poesía. 'Di lo que quieres decir: Antología de siglemas 575'; resultados de los Certámenes Internacionales de Siglema 575, Premio ILBA. 'Marina con almendrones'; relata la amistad entre Armando Reverón y Vincent van Gogh, Premio ILBA. 'El mundo oculto', novela de Shamim Sarif traducida por Patricia Schaefer Röder. 'Por la ruta escarlata' y 'Mi dulce curiosidad', novelas de Amanda Hale traducidas por Patricia Schaefer Röder, ganadoras de Premios en Traducción en los International Latino Book Awards. A la venta en amazon.com y librerías.
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miércoles, 5 de febrero de 2014

MI MEJOR AMIGO


“…Conozco a mi amigo desde que tengo memoria. Han pasado muchos años ya desde la primera vez que jugamos juntos, y sin embargo seguimos teniendo esa relación pura y transparente que tuvimos desde el principio. Mi amigo y yo compartimos vivencias, sueños y juegos. Teníamos todo el tiempo del mundo en nuestras manos y hablábamos sobre cuanta cosa nos pasara por la cabeza. Podía confiar ciegamente en él; sabía que nunca me defraudaría. Lo que prometía, lo cumplía sin falta. Nunca me mintió ni hizo nada que me doliera. Tampoco me cambió por nadie; estaba segura de que ninguna otra persona podía quitarme del puesto en que me tenía.

Recuerdo con ternura las tardes que fuimos a montar a caballo, y cuando recogíamos caracoles a la orilla de la playa. Siempre que había algo que hacer, mi amigo me acompañaba. Y sé que lo hacía con el mayor de los gustos, porque él también disfrutaba mi compañía tanto como yo disfrutaba la suya. En la playa volábamos cometas cuando había suficiente viento, o nadábamos juntos en la bahía de aguas serenas a la que solíamos ir. También íbamos a montar bicicleta y al parque del caballo blanco. “Yo me quiero subir a la cola del caballo”, le decía, y él asentía con una gran sonrisa. “Pero es más divertido si te montas en el lomo”, me contestaba. “Está bien, primero en la cola y después en el lomo”, decía yo. Y sin falta, en algún momento, me retaba a meter la mano en aquella boca roja del caballo blanco del parque, y me decía que tuviera cuidado de que no me mordiera. Siempre acepté su desafío; el caballo blanco nunca me mordió.

Nos volvimos expertos en todas las artes; desarmábamos cada obra en trocitos minúsculos y la volvíamos a crear como mejor nos parecía. Nos asombrábamos ante las cosas sencillas y maravillosas del mundo, y a la vez no había nada que nos escandalizara. No existían temas prohibidos ni tabúes ocultos; la tolerancia y el respeto abrieron nuestras mentes en las ciencias y la religión. “Vive y deja vivir, pero siempre con dignidad”, era el lema. Nada escapaba a nuestra atención; desde el musgo sobre las piedras y la brisa en las palmeras, hasta la protesta por el derecho a vivir o a morir. Desde un concierto de la banda marcial hasta una exposición de arte contemporáneo, pasando por el sermón del párroco cualquier domingo o la primera plana del periódico; todo merecía algún comentario, alguna reflexión, alguna discusión.

Siempre estaba ahí. Siempre tenía tiempo para acompañarme en alguna aventura o para ayudarme en algún proyecto que se me ocurriera. Como lo demás, también eso era recíproco, sólo que a veces tenía que esperar un poco por mí. Es inevitable; de alguna manera hago esperar a los que me quieren, como si instintivamente quisiera poner a prueba su resistencia. Pero mi amigo siempre fue paciente y siempre me esperó.

Todas las tardes, alrededor de las tres, tomábamos café con el pastel que hubiese ese día. Si no había pastel, comíamos galletas. Nos deleitábamos compartiendo ese ritual diario que terminó volviéndose algo casi sagrado. Si había alguien más, lo incluíamos momentáneamente en nuestra ceremonia, sabiendo que sería sólo una situación puntual, efímera y sin mayor trascendencia. Es que mi amigo era una enciclopedia viviente; a todos les gustaba hablar con él sobre cualquier cosa. Y yo, feliz de escucharlo.

Mi amigo y yo nos preocupábamos el uno del otro. Cuando tenía algún problema, me ayudaba y me daba ánimo para seguir adelante, pero también respetaba mis decisiones y mis puntos de vista. Su mirada inquisitiva, profunda y clara a la vez, me daba confianza y me convencía de que yo era lo suficientemente fuerte para lograr cualquier cosa que me propusiera, siempre. Así mismo fue cuando me entusiasmé con la oportunidad de estudiar afuera. Conocería otra cultura, otra gente. Tendría la oportunidad de ampliar mis horizontes y abrir mi mente a nuevas ideas; podría terminar de madurar lejos de la familia y tomar las riendas de mi vida. Él sabía que necesitaba hacerlo, y a pesar de que fue duro para los dos, estábamos conscientes de que era por mi propio bien. De nuevo me apoyó, y aunque no fue la última vez que lo hizo, fue la más decisiva de todas. A mi amigo le debo en parte el rumbo que tomó mi vida y por eso le estoy infinitamente agradecida. Él fue lo suficientemente noble y fuerte como para dejarme ir a perseguir mis sueños, quedándose ansioso a la espera de las noticias que le enviara de tan lejos. ¡Cómo lloramos al despedirnos! Nunca olvidaré la expresión de profunda tristeza que había en su rostro, la misma que tantos años después me sigue estrujando el corazón, casi impidiéndome respirar. Sin embargo, tenía que ser así; tenía que irme…”.

©2006 PSR

Fragmento de "Loba" ©2006 PSR 
"Loba" aparece en la antología Yara y otras historias, de Patricia Schaefer Röder.
Ediciones Scriba NYC
ISBN 978-0-9845727-0-0

 

miércoles, 18 de septiembre de 2013

EL MAYOR OBSTÁCULO...

 
"...A pesar de que le tenía confianza como amigo, nunca hubo un intercambio táctil aparte del acostumbrado beso al saludar, y ese “beso” difícilmente se podía considerar como tal. Más bien era una especie de choque de mejillas con un chasquido incorporado; un golpe con sonido bucal automático lanzado al viento. Siempre había cultivado mucho los límites del espacio personal, manteniendo una zona de seguridad entre los demás y yo. Pero con Eric me estaba pasando algo extraño. Quería que me tocara. Anhelaba sentir un roce suyo, aunque fuera sin intención. Necesitaba sortear el obstáculo más grande que me pone mi propio carácter: el infranqueable mito del tacto. ¿Pero cómo? 
 
Me parece curioso que aunque sé que soy una persona emotiva se me hace imposible tocar a la gente. Sin embargo, cuando alguien me toca, el eco de esa sensación táctil reverbera durante largo rato en mí. La temperatura, la presión, la textura y la calidad del estímulo tardan mucho en disolverse en mi piel. ¿Será justamente porque no soy una persona que anda todo el tiempo tocando a los demás, que mi sentido del tacto se encuentra en un estado basal más bajo de lo normal, con menos “ruido” cotidiano que despiste los nuevos estímulos? Es como si mi piel se mantuviese constantemente en una condición casi virginal, impoluta, que la dejara reaccionar con mucha mayor intensidad frente a cualquier provocación que recibe.
 
Quería asolearme un rato. Me puse bronceador por todas las partes del cuerpo a las que llegaba fácilmente y, mientras lo hacía, me di cuenta de que el destino me ayudaba: le pedí a Eric que me pusiera crema en la espalda. Accedió, y por primera vez sentí sus dedos recorriendo mi piel desnuda. Una sensación tibia y profunda invadió todo mi cuerpo, haciendo que buscara instintivamente la silla de extensión para tenderme al sol, dejando que me arropara con su intenso calor. “No puedo. No voy a estropear mi relación con Eric”, pensé...". 
 
  
Fragmento de "Día de playa" ©2006 PSR 
"Día de playa" aparece en la antología Yara y otras historias, de Patricia Schaefer Röder.
Ediciones Scriba NYC 
ISBN 978-0-9845727-0-0 

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"El mayor obstáculo", fragmento de "Día de playa", (incluido en la antología "Yara y otras historias") apareció en la 32 edición de la revista El Faro Editor, correspondiente a octubre de 2013, págs. 4-6.  
 
 

miércoles, 20 de febrero de 2013

El espantapájaros




Atardecía. Otro día se acababa en el campo. La calma reinaba al ponerse el sol suavemente en el horizonte tenue de principios de primavera. Todos regresaban a sus casas, a sus establos, a sus madrigueras. Todos se disponían a descansar junto a los suyos. Todos, menos el espantapájaros.

Siempre había sido así; a nadie se le hubiera ocurrido que fuese de otro modo. Pero esa tarde, algo se notaba distinto en el ambiente. Después de tanto tiempo, el espantapájaros se dio cuenta por primera vez de su existencia.

Comenzó a verse a sí mismo como un ser independiente de su entorno. Hasta ese momento se había sentido como un artefacto más de la granja, haciendo su trabajo rutinario, inmóvil, con los brazos extendidos lado a lado, los ojos apuntando siempre en la misma dirección y los pies enterrados en el suelo del campo. Le parecía normal ser tan sólo una parte del mobiliario, de las instalaciones agrícolas de la región. Sin embargo, un no sé qué lo sacó de su letargo de estatua utilitaria y al fin sintió. De pronto, aquella tierra fértil que hasta entonces lo sostenía, ahora lo aprisionaba. El viento que solía arrullarlo hasta dejarlo dormido, ahora lo helaba por dentro. Y la noche que antes le brindaba paz para descansar del trabajo diario, ahora lo hacía percatarse de su inmensa soledad.

Así pasó el tiempo, aumentando cada día la tristeza del espantapájaros. No comprendía por qué estaba solo, si era tan bueno en su labor y siempre cumplía con su deber cabalmente. ¿Por qué nadie querría ser su amigo?

Entonces, una noche de verano, al ver el rostro pétreo de la luna saliendo enorme por el este, el espantapájaros juntó todas sus fuerzas y logró zafarse de su grillete de arcilla y humus, un pie a la vez. Para evitar que lo reconocieran, se quitó las ropas. Caminó por los sembradíos buscando a alguien, a cualquiera, pero fue inútil. El campo estaba desierto.

Siguió avanzando hasta llegar al borde del bosque. Con los brazos caídos igual que su ánimo, se sintió más solo que nunca y deseó con todas las fuerzas pertenecer a una familia; no importaba a cuál. Anhelaba ser un miembro vivo e importante de un grupo; necesitaba sentirse orgulloso de su existencia y no quería que ningún ser le tuviera miedo.

Cansado, arrastró los pies por el bosque oscuro en busca de refugio y abrigo. En un claro, vio los enormes abetos que tocaban las estrellas con sus ramas y se emocionó profundamente. Mientras más los detallaba, más se maravillaba. Una desconocida sensación lo llenaba de paz. De pronto, para su propio asombro y sin querer evitarlo, sus brazos comenzaron a levantarse de nuevo, llenándose de una extraña energía. Los pies cansados se proyectaron hacia abajo, perforando el suelo del bosque, y aquel cuerpo de heno se fue fortaleciendo en una gruesa corteza parda de la cual nacía musgo verdiblanco. La felicidad lo embargó cuando de los brazos, pecho y cabeza brotaron ramas con hojas.

Amanecía. Las aves del bosque revoloteaban entre el follaje, posándose alegres sobre el nuevo gran abeto. Buscaban alimento y lugar para construir sus nidos. Había un rumor extático en el ambiente. Y en su interior, él sonreía.


©2013 PSR


"El espantapájaros" aparece en A la sombra del mango por Patricia Schaefer Röder 
Ediciones Scriba NYC 2019 
ISBN 9781732676756 

Mención de Honor en los ILBA 2020 
 



miércoles, 31 de octubre de 2012

A M I S T A D



Amor especial
distinto de los demás
puro cariño.

Momentos miles
se vuelven realidad
vividos o no.

Inmortal querer
sin espacio ni tiempo
viene de dentro.

Soles y lunas
confidencias, confianza
trozos del alma.

Todo lo damos
sin pedir nada a cambio
siendo sinceros.

Amistad fuerte
resiste a la ausencia
con esperanza.

Dame la mano
amigo del corazón
no me sueltes más.


©2012 PSR


miércoles, 2 de mayo de 2012

G R A C I A S



Gala divina
privilegio hermoso
tener su amistad.

Ríos de dolor
con su ayuda reencaucé
al delta final.

Abrieron brazos
corazones y manos
para apoyarme.

Cuántas sonrisas
en el rostro cansado
me dibujaron…

Impulsos grandes
mi vida apuntalaron
con frases y hechos.

A todos quienes
me dieron su ánimo
les debo mi paz.

Sola no estoy
lo sé, siempre lo supe
…gracias de nuevo.


©2012 PSR


miércoles, 26 de octubre de 2011

TILE SCHAEFER


Te amo, Papá
los días abren, cierran
…once años ya.

Imprimiste en mí
tu mancha de acero
justicia y amor.

Las horas juntos
aprendiendo tanto y más
son imborrables.

Eres mi ejemplo
de nunca dejarse hundir
tampoco parar…

Sigo tu senda
un instante a la vez
al infinito.

Con pasos fuertes
siempre hacia el frente
canto tu canción.  

Hoy estás aquí
aunque ya no te toque
te llevo dentro.

A tu manera
hiciste tu voluntad
cabeza propia.

El gran amigo
de mi infancia lejana
llena de luces.

Feliz momento
mi mano en la tuya
no la dejes ir.

Este, tu día
me regalo tu risa
en mis recuerdos.

Ronda tu alma aquí
dándome compañía
cuando escribo…



24 oct. 2011
©2011 PSR


miércoles, 18 de mayo de 2011

BUSCABA...

buscaba ansiosa el ánimo perdido
y al fin
desperté de mi letargo
con una nueva idea.

buscaba el ímpetu
y mi espíritu me empujó
irremediablemente
fuera de mí misma.

buscaba la libertad
y a lo lejos apareció un pelícano
planeando suavemente sobre las olas.

buscaba la sabiduría
y me asombró la tortuga marina
haciendo su nido en la playa.

buscaba la perseverancia
y me senté en la plaza
junto a una anciana que tejía
mientras tomaba el sol mañanero.

buscaba lo imposible
y encontré mil barricadas.
entonces
las derrumbé una por una
y convertí todo en hechos
…ya no existe lo irrealizable.

buscaba la belleza
y tropecé en el campo
con una telaraña tachonada de fino rocío.

buscaba la verdad
y la encontré en el fondo
de tu mirada limpia.

buscaba la tolerancia
y me sorprendió la carretera recta por la que iba
haciéndose arco por la presencia de un árbol.

buscaba la aceptación
y poco a poco fui distinguiendo
el más hermoso arco iris
en medio de las nubes grises.

buscaba la dignidad
y me contentó inmensamente
saber de una mujer
que se hacía respetar.

buscaba el honor
y sentí en mi piel
la reverencia de los indígenas
en el trato a la Madre Tierra.

buscaba la inocencia
y un pájaro se posó en mi ventana
trinando para su amada.

buscaba la confianza
y mi hijo tomó mi mano
…y yo la apreté suavemente.

buscaba la amabilidad
y me envolvió el perfume
de la pradera florida
una tarde de primavera.

buscaba el apoyo
y encontré unas manos
un hombro preparado
unos brazos abiertos.

buscaba la compasión
y me tranquilizó verla en tantos rostros
ayudando a desconocidos
después de la catástrofe.

buscaba la esperanza
y me arroparon los verdes más nuevos
en las copas retoñadas
de los árboles en mi calle.

buscaba la maravilla
y me fascinó el sol brillante
en el cielo azul intenso
y la luna llena
en la elegante noche estrellada.

buscaba la alegría
y mi corazón sonrió pleno
al hacer reír a otros.

buscaba la felicidad
y al hallarla
emocionada la respiré profundamente
hasta llenarme de ella
luego la dejé salir como suspiro
para compartirla con los demás.

buscaba la amistad
y uno a uno aparecieron
quienes ocupan
inamovibles
un lugar en mi corazón.

buscaba el amor
y de pronto
me quedé enganchada
a tu alma.

buscaba la paz
y me di cuenta
de que la llevo dentro.

buscaba la eternidad
y mi alma vibró.


©2011 PSR

miércoles, 23 de marzo de 2011

QUERIDA TICA

San Juan, 23 de marzo de 2011 (a tan solo dos meses de tu cumpleaños…)

Querida Tica:

¡Darling! Espero que te encuentres bien y que el vuelo haya sido bueno. Supongo que estas líneas las leerás ya en tu nueva casa, de vuelta en tu tierra. Me alegra que estés allí, porque significa que lograste tu meta, cerraste un capítulo y comienzas otro que te traerá nuevas experiencias y más aprendizaje. (Sabes que a mí me encantan las experiencias y los aprendizajes, creo que soy una estudiante perenne…). Aprovecha que eres joven y aún te quedan muchas cosas fascinantes por aprender… tú sabes, nunca se termina de aprender. Por eso, te deseo infinitos días soleados de cielos azules y nubes fantásticas que sean el marco perfecto de tu nueva etapa, el ambiente ideal para asimilar cambios y divisar nuevos horizontes.

Te decía que me alegra que regreses a tu tierra porque sé que eso es lo que más deseabas desde que te conocí, hace seis años y medio. Lo primero que me dijiste esa noche fue que llevabas 12 años en la isla y que ya mismo regresarías a casa. Afortunadamente para mí, sin yo saberlo me hablaste en puertorro y así, el “ya mismo” que tanto trabajo me tomó aprender, recién sucede hoy, más de seis años después. Con tu sueño cumplido, te deseo que disfrutes la paz del terruño y te llenes de felicidad.

No te niego que me hará falta tu compañía física, los almuerzos con las chicas y cuando te recogía en el trabajo, donde ya todos sabían que había llegado tu chofer particular, jajaja. Tantos chistes, tantas preguntas, tantas anécdotas en esos poco más de seis años; me siento feliz de haberlo compartido todo contigo y te lo agradezco enormemente. ¿Pero sabes qué? Aunque te extrañaré, nunca será con tristeza, porque es mucho más grande la alegría que siento al saber que harás algo que te traerá tranquilidad y dicha, que cualquier sentimiento egoísta que pueda intentar aflorar en mí.

Fue una gran fortuna haberte conocido apenas llegué a la isla. Siempre me sentí plenamente cómoda en tu compañía. Hablar contigo me hace recordar un tanto a mis hermanas —aparte del trato, que me hace gracia por lo parecido—; supongo que será porque tenemos tanto en común en cuestiones familiares, en tradiciones y en la manera de habernos criado. Eres la viva mezcla de alemana y latinoamericana; dos culturas opuestas que has amalgamado sin dejar ninguna veta visible, soldadas sin punto de costura. Comprendes la geometría cerebral de los alemanes y sabes lidiar con la informalidad latinoamericana. Eres muy correcta y honesta; sin embargo esa sensatez tan tuya no te impide ser alegre y disfrutar de la vida en cualquier lugar que estés, haciendo siempre lo que puedes con lo que hay. Tienes buen humor y una sonrisa hermosa; es fácil hacerte reír y eso me gusta mucho (sabes cuánto me agrada hacer reír a la gente). Eres amable, bella por dentro y por fuera. Es una gran dicha para quienes te rodean poder estar cerca de ti, experimentando cómo tu alma ilumina todo a tu alrededor. Así, es uno de mis mayores deseos que cada día tengas algún motivo para sonreír y brillar.

En estos años comprobé una y otra vez que la familia y la amistad valen mucho para ti. Puedes sacrificarte mucho por tu familia, que está por encima de cualquier otra cosa. Eres luchadora y eso lo admiro y respeto muchísimo. Te ocupaste bien en transmitirles los mejores valores a tus hijas, que han aprendido muy bien de ti y se están desenvolviendo como mujeres responsables que saben lo que quieren y van en pos de ello. ¡Enhorabuena! Deseo que tengas el mejor de los reencuentros con tu familia y tus amigos de toda la vida, y que también hagas nuevos amigos con quienes estrenes y compartas esta emocionante etapa. Y sobre todo te deseo salud; la tuya y la de los tuyos, siempre.

Por suerte tuve suficiente tiempo para descubrirte como una mujer leal, noble y perseverante… ¡y persistente! Eres paciente (¡me consta! jajaja) y tienes una actitud positiva ante las cosas; eres emprendedora y no te dejas vencer por cualquier contratiempo. Son muchas las características positivas que te definen y que hacen que la gente te recuerde siempre con tanto cariño. Sé que has dejado huella en muchas personas que trataste en la isla, y que esa marca ha sido invariablemente positiva; lo afirmo porque soy un ejemplo de ellas. Constantemente te vi ayudando a los demás y resolviendo cosas para otros, y no solo en asuntos laborales. Y ya que estamos en eso, quería decirte que siempre es un gran honor y un placer trabajar contigo; eres muy seria y buena en tu trabajo, y sé que más de uno tiene la misma opinión. Así, deseo que aproveches las oportunidades que descubras a tu paso para que sigas llevando una vida plena en todos los sentidos y que aceptes aquellos desafíos que te mantengan motivada en lo que haces y sientes.

Tica, eres grande en tamaño y espíritu; una de esas pocas personas que me transmiten paz. Me siento muy afortunada de haberte conocido y estoy aún más orgullosa de tenerte como amiga. Recuerda que sigues contando conmigo y con muchos otros para lo que sea, cuando sea y como sea; no hay nada que pueda impedir que un amigo ayude a otro si se tiene la voluntad de hacerlo. Por eso, deseo que conserves las buenas relaciones que has ido forjando a lo largo del camino y que fueron enriqueciendo tu alma. De la manera que yo lo veo, físicamente solo moviste el barco del Puerto a la Costa, pero en mi pecho esos lugares están juntos en el lado izquierdo, y tu barco permanece anclado y sin permiso de salida.

Darling, sabes que te quiero mucho. Te deseo que siempre te rinda el tiempo y que encuentres el momento para sentarte y respirar profundamente, orgullosa de todo lo que has logrado. Disfruta de todas esas cosas que hacen que la vida sea bella; las más sencillas, las que no se pueden tocar. Y recuerda hacer tus sueños realidad; tú eres la única responsable de ellos. Recibe el mejor de los abrazos junto a un millón más de buenos deseos, siempre. Cuídate y sé feliz. ¡Hasta pronto!

Patricia

miércoles, 20 de octubre de 2010

ALUHE


Aluhe… Aluhe… ¿Qué eres para mí realmente? ¿Una necesidad? ¿Obsesión? ¿Adicción? ¿Vicio tal vez? No lo sé; créeme que no lo sé… Puede que en el fondo sí lo sepa pero insista en negarlo. Puede ser, no sé. Últimamente no creo saber nada, ya ni sé qué es lo que pienso. No entiendo. No sé qué hago, qué debo hacer y qué no voy a dejar de hacer nunca. Estoy temblando. Siento cien escalofríos en el pecho que se van extendiendo hacia los lados y hacia arriba, directo a la garganta y la boca. Mi corazón ya no sabe si debe latir o no; lo hace como quiere, como mejor le place. Mi mente está inundada de tu recuerdo a pesar de que no sea sano para mí. Más escalofríos. Algo se mueve debajo de mi piel y comienza a perforar mis entrañas, tragándolo todo a su paso. Tengo miedo de percatarme de que el vacío que dejaste en mí me haya dejado completamente hueca, como una cáscara abandonada que no encuentra la manera de volver a llenarse. Temo que te des cuenta de que esto no puede ser, de que es una locura sin destino, de que es una gran equivocación y de que ya no más. Ya no más. Ya no más… Sí, tal vez eso sea lo mejor a la larga, no saber más nada de ti nunca. De sólo pensarlo se me quema el corazón y decide dejar de latir por completo. Nada pasa. De pronto estoy en una cueva oscura y fría donde el corazón se va entumeciendo. Algo me sacude intempestivamente y tiemblo más, tengo un nudo en la garganta. No sé qué pasará en los próximos días en tu vida, en la mía. Tan distintas nuestras vidas y sin embargo, tan estrechamente unidas. No soporto más todo esto. Siento el pecho encogido, lacerado. Corroído por la acidez que lo carcome un poco más cada vez que me percato de que lo nuestro es sólo un imposible. No me atrevo a pensar siquiera en el hecho de que decidas sacarme de tu vida completamente o que cambies mi titularidad en ella. Aunque sé que puedo fingir estar de acuerdo con cualquier decisión que tomes, sé también que el alma se me desgarraría en mil jirones si tuviera que conformarme con ser tu amiga y nada más, así como lo soy ahora frente a todos. Después de lo que hemos vivido, siento que no podríamos hacer un teatro tan artificial. Esta situación sólo soy capaz de sobrellevarla si sé que todo seguirá igual que siempre; yo para ti y tú para mí, ahora, después, en cualquier momento, por siempre. Tú y yo para siempre, deshaciéndonos de cualquier control. ¿Pero qué has hecho conmigo? Ni yo misma me reconozco, y sin embargo, disfruto plenamente cada instante de esta locura, cada segundo de insomnio pensando en ti, recordándonos, cada vello erizado, cada latido que quiere salir salvaje por mi boca que tanto extraña tu piel, cada caricia, cada escalofrío y cada corrientazo viajando raudo por mis nervios, mis músculos, mis poros convertidos en manantiales salados, por mi piel… No puedo imaginar un sentimiento más intenso que este, que me llena y se rebosa violentamente. No he dejado de temblar, tiemblo cada vez que pienso en ti, cuando me doy cuenta de que en cualquier momento me dirás que es mejor dejarlo así. Que es mejor terminar. Que no puede ser. Que regresemos al tiempo aquel en el que compartíamos sólo una gran amistad. No puedo hacer eso. No. No puedo, no quiero y no lo lamento siquiera. No; así de simple. No. Has trastocado irremediablemente mi vida. Divinamente. Profundamente. Contundentemente. Necesito estar contigo, sentirte cerca, saber que nos tenemos. Sí, estoy obsesionada con tus manos, tu olor, tu sonrisa, tu mirada y tus párpados unidos de pronto en medio de aquellos suspiros que dan voz al estremecimiento más puro y profundo de tu ser. Me he vuelto adicta a ti; cuando siento que me faltas mi cuerpo deja de funcionar como debe y todas sus partes comienzan a fallar, me pongo ansiosa y no me hallo. Sí, estoy enviciada de ti hasta la médula, y para ser honesta, me encanta estarlo. En este momento de mi vida saciar esta necesidad visceral de tenerte es algo imperativo e impostergable. Te recuerdo y sigo temblando. El alma se mueve de un lado a otro sabiendo que habrá de llenar el gran espacio que ocupas y que temo dejarás vacante, ocasionando un terremoto inconmensurable dentro de mi cuerpo que aún es tuyo. El corazón quiere romperlo todo a su paso, reventando desde adentro la piel completamente erizada. Es inútil, no puedo dejarte. No deseo olvidarte. No quiero perderte. Al fin lo entiendo. Al fin. 


©2010 PSR 
fragmento tomado de un trabajo en proceso 

miércoles, 4 de agosto de 2010

CASI TRES DÉCADAS...

entre tu isla
y la mía
en algún punto
(quizá cerca de las azores, quién sabe…)
nace inmensa
majestuosa
una ola de felicidad
que invade presta
mi alma abierta
cada vez que sé de ti
querida carmen
amiga entrañable.
mi mente evoca
tu rostro hermoso
profundamente amable
adornado de esa luz
especial
que emana sin descanso
de un corazón grande
lleno de flores.
veintinueve años atrás
dejaste tu terruño
un tanto triste
para conquistar
aquellas raíces de tus padres
en su afán de regresar
para no volver.
casi tres décadas
envuelven en un halo
bucólico
mil realidades
enteramente antagónicas
a veces ingenuas
serenas
graciosas
diametralmente opuestas
a las que dejaste
adolescente
en aquella tierra mágica
fascinante
que nos vio nacer.
veintinueve años hace
que no te puedo abrazar
mirarte a los ojos
ni estrechar tu mano
físicamente.
estás tan lejos
como lo imponen
la distancia
el tiempo
estoy tan cerca
como me ayudan
el espíritu
la voluntad
la esperanza
y el gran cariño
que te tengo.
veintinueve años
viendo fotos
recordándote
mi bella amiga
puro corazón
ojos dulces
y gran sonrisa.
quinientos chistes
en la escuela
nos hacían reír
despreocupadas.
aquella charla
que iniciamos
hace más de tres décadas
no ha parado
sigue vigente
fresca
como si recién
te hubiese visto ayer
en casa.
veintinueve años
de aprendizaje
sin parar.
lecciones únicas
otras repetidas
amando
creciendo
descubriendo
en paisajes hermosos
la vida bella
tranquila
…tuya.
como todos
atravesando a veces
momentos difíciles
conociéndote mejor
a ti misma
cada día
frente al mar
envuelta en sol y brisa.
veintinueve años
con todos sus días
y tres añadidos
veintinueve años…
veintinueve
sintiendo cada vez más
que nuestra amistad
nunca claudicó
y no lo hará
jamás.
aquella semilla perfecta
germinada
mayor de tres décadas
fue, es y será
genuina
creciendo enorme
floreciendo
en todo su esplendor
auténtica
fuerte
…siempre.


©2010 PSR

miércoles, 31 de marzo de 2010

AMISTAD...

esta amistad
es rica, sana
y buena para mi mente
mi alma
mi cuerpo
y mi espíritu

te quiero mucho, amig@ mí@
es siempre un placer estar contigo
quiero verte siempre que se pueda
quiero hablarte siempre que quieras
quiero reír contigo, cantar
escucharte y animarnos
recíprocamente
…y más que nada
quiero que sigamos siendo amig@s
por siempre.

:D


©2010 PSR

miércoles, 23 de diciembre de 2009

ALMA GEMELA

“…Alma gemela, no sabía que existías. Eras un concepto extraño, etéreo, totalmente ajeno a mi realidad. A pesar de que soy sensible a tantas cosas intangibles, ignoraba que pudieras ser. Pero hoy, sin buscarnos siquiera, nos encontramos y de inmediato lo supe: hemos estado revoloteando por cada lado, vibrando en sintonía sin percatarnos, rozando nuestra energía levemente en algún cruce fortuito y siguiendo nuestros espacios por separado, cuando en realidad todo eso no era sino una danza en gran espiral loco que nos acercaba cada vez más al inevitable encuentro.

Nunca te busqué; no me hacía falta nadie más. Andaba contenta por la vida coleccionando almas bellas que aparecían solas, a las que abría las puertas para que entraran a vivir en mí, y que llevaba conmigo como parte de mi existir. Incluso hace tiempo te dejé entrar a ti también, sin saber que luego te descubriría como mi espejo. El destino hizo lo suyo; detalles casi imperceptibles se fueron acumulando modestamente en un rincón del ser, hasta que de repente, un buen día de sol y brisa, mi alma se tropezó con ellos y te descubrí a su lado, cuidándolos como quien quiere impedir que el viento revuelva las hojas recién barridas del otoño.

Vivimos en dos mundos paralelos sin puente conector. Sin embargo, siento tu presencia como algo palpable y totalmente real, a pesar de las dimensiones que nos separan. Cada vez te vuelves más imprescindible para mí; imaginar que en cierta medida es recíproco me llena de felicidad y desasosiego a la vez, ¡qué ironía! Nunca me había pasado algo tan fuerte y bello en la vida; sentimientos que se vuelven físicos de la manera más intensa que haya podido registrar mi cuerpo. Un calor perenne en la cabeza que se concentra hacia los lados y la nuca. Una sensación de ardor, vacío y llenura en el estómago, en las entrañas, en el pecho encogido. Una tibieza repentina en el torso y una taquicardia suave pero inminente. Un estar todo el día con tu recuerdo en la mente y el corazón, sin poder registrar hambre ni sueño. En fin, todo mi sistema está trastornado. Esta situación lo está desequilibrando y no puedo hacer nada al respecto. Y sin embargo, de algún modo un tanto masoquista, disfruto a plenitud este sacudón de emociones que trajiste para recordarme que aún estoy viva y que soy capaz de sentir de la manera más sublime. La sonrisa se volvió dueña de mi cara de tanto recordarte. Se me hace prioritario saber de ti; lo necesito para estar en paz conmigo misma y con el mundo. ¿Qué te puedo decir? Contigo me siento arropada; me transmites tranquilidad, me llenas de tu paz y eso me hace bien. Nuestras conversaciones nutren mi alma y me elevan vertiginosamente. A pesar de que me sé una persona espiritual, le has dado un significado aún más profundo a esa espiritualidad; un alcance universal e insospechado que me libera plenamente. No puedo evitar querer verte a cada instante; escuchar tu voz y sentir tu abrazo cálido en una muestra del más puro sentimiento de amistad incondicional. Sabes que estoy a tu lado para acompañarte en cualquier circunstancia que te depare el destino. Nuestras almas se reconocieron y desde ese instante crecen juntas, aunque nuestras realidades sean diametralmente opuestas. Es una verdad contundente que perdurará por toda nuestra existencia; algo que nadie nos quitará jamás.

Además del gran afecto que crece veloz y fuerte, siento un enorme y profundo respeto hacia ti, tus ideas y tu manera de vivir. Me parece que eres un ser humano excepcional y me siento muy orgullosa de poder compartir momentos contigo, con todo lo que eso implica; sueños, gustos, vivencias, opiniones. Y sobre todo, me siento verdaderamente honrada al recibir de ti tantas manifestaciones de cariño, junto al inmenso regalo de tiempo de tu parte; lo más preciado y escaso que hay. No te imaginas lo importante que todo esto es para mí; haber encontrado una persona como tú, en la que además puedo ver el reflejo de mi alma.

Me siento extremadamente cómoda contigo. No tengo que usar ninguna máscara ni esconderme detrás de un disfraz; puedo ser yo misma, y eso me da una libertad incalculable, total. No tienes una idea del gran bien que me haces. Los momentos que compartimos son un respiro, a la vez que me llenan de vida, de alegría y de optimismo. Me he vuelto adicta a tus poemas, tus sueños, tus palabras bellas, las imágenes y las expresiones fuertes y emotivas con las que me cuentas de tus amores y tu vida. Por favor, no dejes de hacerlo nunca. Es para mí un honor saberme lo suficientemente importante como para que me confíes algunas de tus cosas, y te lo agradezco de corazón, no sabes cuánto.

Eres un alma de luz que ilumina todo a su alrededor, sin final a la vista. Tu historia me inspira y me intriga; eres una de las personas más generosas y apasionadas que he conocido jamás, y me da una alegría indescriptible poder confiarte esto con todo el cariño y la admiración que te mereces. Deseo que seas inmensamente feliz, como lo soy yo por habernos reencontrado. Anhelo que todos tus sueños se hagan realidad; que encuentres a la persona indicada para compartir tu vida, sin que ello signifique excluirme de tu ahora continuo e infinito. No podría resistir tu ausencia deliberada; enfermaría de tristeza sin antídoto alguno para mi mal, y eventual y calamitosamente sucumbiría ante tan enorme pena. Me da miedo extrañarte porque sería una prueba de que no te tengo. Sin embargo, sé que estás conmigo de una manera mucho más profunda, y eso me llena de dicha. Espero que lo que tenemos ahora no se acabe jamás, para que siempre estemos presentes en el corazón, la mente y la realidad mutua.

Sabes que te quiero. Por favor, nunca lo olvides…”.


©2005 PSR
fragmento tomado de un trabajo en proceso

miércoles, 2 de septiembre de 2009

MAGIA

Tu sonrisa
plena de luz
y bondad
llena de vida
mi alma.

Brillan tus ojos
con la expresión más serena
del mundo
inundada de paz
y alegría
internas.

Toda la ternura
que atesoras
incontenible
rebosa plácida
con el siempre
perenne
deseo de felicidad.

Haces magia, amiga.


© 2009 PSR

miércoles, 26 de agosto de 2009

PROMESA

una sonrisa

perfecta

ilumina el rostro

donde vive

y muchos otros

rostros más


alma

que mira

atenta

serena

tranquila

alma bella

ideal humano

hecho de paz


mil confidencias

rompen esquemas

importantes

insignificantes

vitales


pasará todo

como siempre

unos viajan

unos llegan

otros se quedan

un rato nomás

momento eterno


compartir

toneladas de palabras

frases

filigrana de silencios

conceptos

regalo de risas

ideas

verdades

copas de alegría

se derraman


vivir otra vida

intentar vivirla

imaginársela

al menos

así…


andamos

permanecemos más

o menos tiempo

unos fugaces

otros largos

entregamos

todos llegamos

y nos vamos

eventualmente

sin decir más


entrañas

en llamas

buscando sosiego

calma

el espíritu magullado

quiere curarse

necesita sanar


escape fugaz

imprescindible

contar historias

ilusiones

tejerlas por miles

soñar gratis


en medio del caos

encuentras a alguien

sientes que lo tienes

sabes que sí

es el momento

aprovéchalo


confianza

porque sí

porque nace

de dónde

no se sabe

está ahí

te sientes mejor

al fin…


todo saldrá bien



©2007 PSR



miércoles, 12 de agosto de 2009

PASOS

Amigo
acércate
háblame
abre mi mente
libera mi risa
entra en mi corazón

Amante
ven a mí
descubre mi cuerpo
palmo a palmo
ábrete paso
por cada ruta
conquístame
quédate esta noche

Amor
invádeme
abre mi alma
decórala de ti
ven a vivir
en ella
para siempre
llévame
al punto más alto
elévame más aún
aún más, ¡sí!
entonces
libera mi espíritu
que alcance
la paz
déjalo desear
lo que quiera
flotando plácido
de cara al viento
sin amarras
sin sombras
así deseará
aquello que tiene
y nada más.



©2008 PSR

miércoles, 5 de agosto de 2009

AMIGOS

Los amigos son una extensión de la familia. Mientras los familiares los impone el destino, los amigos son personajes que nosotros mismos vamos escogiendo a lo largo del tiempo para que interpreten sus papeles en la obra de nuestras vidas.


Hay familiares que se convierten en nuestros amigos llenándonos de dicha. Más que con cualquier otra relación, un amigo es un privilegio sagrado porque, aunque podemos tener un número infinito de amistades, cada una nos da algo diferente, y nosotros le damos algo distinto a ellas. Tenemos amigos para pasarlo bien, para reírnos a carcajadas, para llorar, para compartir cosas serias, para soñar y para que nos traigan de vuelta a la realidad. Hay amigos para hablar y para escuchar el silencio del otro; para salir a bailar y para tomarse una copa de vino o un café. Hay amigos que nos quieren proteger a toda costa y hay otros que nos abren los ojos por nuestro propio bien.


Sin embargo, aunque pareciera que los tengo organizados en grupos, no puedo clasificar a mis amigos porque con cada uno de ellos tengo una relación única, incomparable, que me hace vibrar en una onda particular. Los cercanos, los lejanos, los viejos amigos y los nuevos; todos son distintos, insustituibles y especiales, necesarios e imprescindibles en mi vida.


Como los sueños y las conversaciones, los viajes son oportunidades para el encuentro. Cada encuentro es irrepetible en su esencia y en la huella que deja en nosotros. No sólo nos encontramos con personas; también lo hacemos con lugares significativos. Los encuentros con mis amigos llenan mi alma como las estrellas en una noche despejada y la visita a un sitio importante de mi vida me hace recordar de donde vengo y como he recorrido mi camino, ayudándome a comprender hacia donde me dirijo.


En las últimas semanas tuve varios encuentros con personas y lugares inolvidables. Mi infancia, mi adolescencia y mis veintes se refrescaron en mi alma con espacios y amigos de la escuela, la universidad y la vida, que he ido coleccionando con buen tino y mucha suerte. Pero a pesar de mi buena intención y de haber hecho un esfuerzo por comunicarme con cada uno, como suele suceder, no alcanzó el tiempo para localizar a todos aquellos que hubiera querido, y así tengo un motivo para intentarlo de nuevo pronto.


Siempre es bello encontrarse con alguien querido, y más aún cuando sabemos que esto no es muy frecuente. Mis amigos me mostraron que pese a la situación extrema que se vive actualmente en mi país, su nobleza y generosidad no han cambiado para nada. Con una inmensa dicha confirmaba repetidamente que no me había equivocado al escogerlos. Poco a poco fui descubriendo y redescubriendo personas maravillosas que me hicieron sentir de nuevo en casa, encontrándome a mí misma entre mi gente y con mi gente. No pudo ser mejor: encuentros en desayunos, almuerzos, cenas, exposiciones, cine, teatro, cafés, tés, paseos, siembras; todo enmarcado en recuerdos maravillosos y conversaciones nuevas, impostergables, imprescindibles. Pero lo que más me conmovió fue la familiar amabilidad y calidad humanas amalgamadas con esa alegría tan nuestra, unidas perenne e indeleblemente en medio de la presión diaria y los problemas de cada quien.


Me emociona comprobar que a pesar de todos los kilómetros y el tiempo del mundo, en cada encuentro mis amigos y yo nos sentimos como si nos hubiéramos visto la semana anterior. Y es que, aunque nuestras vidas cambien, lo verdadero que hay en nosotros se mantiene igual por siempre.


Quiero agradecer a cada uno de mis amigos haberme regalado algo de su tiempo para compartir un bello encuentro y con ello fabricar nuevos recuerdos gratos. Gracias por tantas atenciones, tanto cariño y tanta alegría que me brindaron. Gracias por las charlas, las opiniones, las confidencias. Gracias por sus risas y por el brillo en sus ojos, ¡que nunca se opaquen! Gracias por los detalles, los guiños y las sonrisas. Gracias por los abrazos fuertes. Gracias por regalar felicidad. En fin, gracias por seguir siendo mis amigos y por saber que el sentimiento es recíproco.


Y aunque parezca contradictorio, no los extrañaré porque sé que están allí y que son los amigos de mi vida. Los tengo presentes ya que de una u otra manera forman parte de mi realidad, así que no me despediré de ninguno; más bien nos mantendremos en contacto hasta el próximo encuentro y más allá aun, sintiendo siempre que apenas nos vimos unos días antes…



© 2009 PSR



miércoles, 29 de julio de 2009

ENCUENTRO

Un sinfín de estrellas en dos cuencas
se desbordan raudas
apartando tristezas
dolor, miserias
pasando entre las rutinas
escurriéndose por deseos
no cumplidos
dejando atrás penas
de desamor e indiferencia

Mechuzos chispeantes
contagian aquellas compuertas
ondeantes
entreabiertas
una sobre la otra
otra bajo la primera
portal horizontal que abre curvo
amplio
cóncavo en todo su esplendor
mostrando las blancas perlas
de la felicidad espontánea

¡Ven, alegría!
asómate a mis pupilas
y marca mis retinas
por una eternidad.


Copyright © 2008 PSR

miércoles, 22 de julio de 2009

ENAMORÁNDOME...

"...De pronto me di cuenta de que estaba pasando por un episodio de enamoramiento puro. Mis enamoramientos son una droga divina, y son perfectamente lícitos. Y en esto yo me reconozco como la más viciosa del mundo. Es inevitable; cuando me lanzo, lo hago de cabeza, me sumerjo hasta el fondo y me dejo llenar por completo.

Mi alma se enamora constantemente. Todos los días me enamoro de algo o alguien, sin importar si se trata de un ser animado o inanimado. Lo único que no puedo hacer es enamorarme de un ser desanimado; iría totalmente en contra de lo que me mueve. Sería como tener una mala conexión a tierra, por la que escaparía mi energía para dejarme completamente vacía.

En ese estado delicioso de enamoramiento perenne –siempre en la parte ascendente de la relación– todo es fuegos artificiales, campanas y estrellitas de colores. Es un descubrir infinitos detalles uno a uno; más rápido, más lento, dependiendo de cómo reaccione el objeto de mi enamoramiento y del tipo de relación que tenga con él al momento en que mi alma decida levantar la barra para darle la bienvenida.

Siempre he sido así, desde pequeña. Me apasiono por cosas y personas; quiero entenderlas a fondo, explorarlas hasta el límite; su mente y su corazón, conocer su alma sentimiento por sentimiento, llenarme de ellas hasta desbordar la represa, adentrarme en sus ideas y sueños, compartir emociones y luego estrecharlas fuertemente y abrir los brazos para soltarlas a su destino.

Enamorarse es engancharse de amor por algo. Cuando me enamoro, lo hago en cuerpo y alma. No sé pensar en otra cosa sino en aquello a lo que me enganche, o que me haya enganchado a mí. Me alimento de eso; lo respiro, lo bebo, me visto de ello y me dejo envolver como las hojas por el rocío mañanero. Y por las noches, el objeto de mi enamoramiento se convierte en el pensamiento que me lleva de la vigilia al sueño.

Enamorarse es soltar las amarras y elevarse por encima de todo; poner al espíritu en libertad total y dejar que el alma se hinche de emoción. Enamorarse es alimentarnos de cosas hermosas y regalar amor. Me enamoro de mi familia, de mis amigos, de las palabras, de mis escritos. Me enamoro de mis proyectos y de mi trabajo. Me enamoro de mis países, mis ciudades y mi isla; del Ávila, del Castillo de Heidelberg, de Central Park y del Castillo del Morro. Me enamoro de quienes puedo aprender algo; de las buenas personas, las generosas, las inteligentes y las divertidas; de los que son ocurrentes y me hacen reír, y también de muchos otros que se han abierto conmigo para mostrarme sus sentimientos. Me enamoro de la gente creativa y creadora, de la apasionada y visceral; de los que son auténticos, genuinos, sin importarles lo que los demás piensen de ellos. Me enamoro de las personas tolerantes y compasivas; de las sencillas y las humildes de corazón. Me enamoro de la gente con una moral y una ética humanas. Me enamoro de quienes buscan ayudar a los demás y de aquellos que siempre intentan hacer felices a todos los que les rodean. Me enamoro de las personas que transmiten cosas positivas; de las que me dan tranquilidad, de las que me regalan paz y de las que me hacen sentir bien. Me enamoro de las almas luminosas que llegan a mi vida para ayudarme a disipar las sombras…"

© 2008 PSR

miércoles, 8 de julio de 2009

JORGE

Eres el superhéroe
de mi infancia
convertido
en símbolo de lucha
perenne.

Eres un amigo
enamorado de la vida
que tocó tantas otras
y muchas más
cual rayo positivo
brillante.

Eres el canto
y la alegría
de la dicha plena.
Brillan tus ojos
color esperanza
en medio de la multitud
que te rodea.

Eres la fuerza
y la nobleza
en la sencillez
de la sabana
en la tranquilidad
de una noche estrellada.
Eres la gracia
en las sonrisas
que provocas
entre los tuyos.

Eres ejemplo de convicción
gaviota serena
estoica
desafiando el huracán
de dificultades
que irrumpe en nuestros días
sin permiso.

Eres el sol
y la lluvia
de mi existencia eterna
por siempre.


© 2009 PSR

miércoles, 17 de junio de 2009

REGALOS

Mil instantes perduran
en una sonrisa

Sólo momentos
puntos únicos
vuelven eterna
una mirada

¡Una alegría
se multiplica!
Aquella pena
hecha añicos
desaparece

Tu presencia
serena
contenta
regalo perfecto
para mi alma
raída
alma que sanas
curándola
con una sonrisa

Fracciones de tiempo
iluminada de paz
Ojos que brillan
incandescentes
aun
en la fosa más profunda
donde vive el inverso
de la centella

Calor humano
rostro que escucha
atento
oídos que hablan
sin malgastar palabras
risa liberadora
consuelo
conciencia
seguridad
sentimiento

Fue bueno verte
mejor aún abrazarte
compartir
uno a uno
aquellos momentos perdidos
¡todos!
los no existidos
sin pasado
Brevedades
que el destino decidió
regalarme
en una segunda oportunidad

Compañía esencial
sin espacio
sin cita previa
sólo saber que estás
es suficiente

Sembraré el momento
lo cultivaré
para vivirlo
descomponerlo en menudencias
infinitas
imprescindibles
Te invitaré
a nuevos encuentros
lejos de la distancia
fuera del mismo tiempo
Regalos de vida
tu amistad
y la mía.


© 2007 PSR