LIBROS POR PATRICIA SCHAEFER RÖDER

¡Atrévete! Disfruta y regala libros originales: 'A la sombra del mango'; relatos breves, Premio ILBA. 'Yara y otras historias'; 34 relatos, 34 sorpresas. 'Divina: la mujer en veinte voces'; antología latinoamericana de cuentos, Premio ILBA. 'Andares'; cuentos de viajes. 'Siglema 575: poesía minimalista'; una nueva manera de vivir la poesía. 'Di lo que quieres decir: Antología de siglemas 575'; resultados de los Certámenes Internacionales de Siglema 575, Premio ILBA. 'Marina con almendrones'; relata la amistad entre Armando Reverón y Vincent van Gogh, Premio ILBA. 'El mundo oculto', novela de Shamim Sarif traducida por Patricia Schaefer Röder. 'Por la ruta escarlata' y 'Mi dulce curiosidad', novelas de Amanda Hale traducidas por Patricia Schaefer Röder, ganadoras de Premios en Traducción en los International Latino Book Awards. A la venta en amazon.com y librerías.
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jueves, 10 de octubre de 2024

Laudo y Premiación del 10. CERTAMEN INTERNACIONAL DE SIGLEMA 575 "DI LO QUE QUIERES DECIR" 2024

 Laudo y premiación del 

10. Certamen Internacional de Siglema 575
“Di lo que quieres decir” 2024
 
Estimados participantes del certamen y público general: 
 
Scriba NYC Soluciones Lingüísticas Integradas, organizadora del 10. Certamen Internacional de Siglema 575 “Di lo que quieres decir” 2024 en memoria de Alcides Ramón Meléndez, mediante la presente hace del conocimiento público el Laudo del 10. Certamen Internacional de Siglema 575 “Di lo que quieres decir” 2024. 
 
Dedicamos esta décima edición del Certamen de Siglema 575 a la memoria de nuestro querido poeta venezolano Alcides Ramón Meléndez, quien falleció en febrero de 2024. Alcides Ramón Meléndez fue un hombre íntegro y generoso; una persona afable y colaboradora, con quien siempre se podía contar, y a quien recordamos con mucho cariño. Además, fue un gran entusiasta del siglema 575. Dedicarle este 10. Certamen Internacional de Siglema 575 es una pequeña demostración de nuestra profunda gratitud hacia él y un humilde homenaje en su honor. 
 
El siglema 575 es una forma poética que nos lleva a descubrir la esencia de aquello que nos inspira, animándonos a vivir nuestra libertad creadora sin obligarnos a seguir un estilo poético particular. Un siglema 575 es un poema que se escribe en base a las letras de las palabras que definen su tema y que constituyen su título, que queda representado en mayúsculas, como una especie de acrónimo.
 
El 10. Certamen Internacional de Siglema 575 “Di lo que quieres decir” 2024 fue un punto de encuentro para poetas de 21 países de América, Europa y Asia, quienes se atrevieron a decir lo que querían decir. Escritores de Puerto Rico, México, Estados Unidos, España, Venezuela, Argentina, Ecuador, Chile, Colombia, Cuba, Uruguay, Alemania, Costa Rica, Italia, Perú, Guatemala, Nicaragua, Brasil, Francia, Indonesia y Canadá aceptaron el reto de crear siglemas 575, enviando 363 participaciones.
 
La recepción de las participaciones fue por correo electrónico. Al recibir cada entrada, se le asignó un número para identificarla y se envió a los jurados la lista de participaciones con los números; sin los nombres, edad ni proveniencia de los autores. De esta manera, los jurados no pudieron saber de quién era cada participación y se garantizó el anonimato de los concursantes.
 
El jurado evaluador del 10. Certamen Internacional de Siglema 575 “Di lo que quieres decir” 2024 estuvo compuesto por cuatro profesionales de las letras de tres países: Jaime Agustín Ramírez (México), ganador del 9. Certamen Internacional de Siglema 575 “Di lo que quieres decir” 2023, participante en 14 foros alternos de poesía y literatura en Guadalajara, seleccionado en seis ediciones del Certamen Internacional de Siglema 575 “Di lo que quieres decir”. María Dávila (Puerto Rico), poeta, escritora y lectora ávida, autora del poemario Versos de lluvia. Walberto Vázquez Pagán (Puerto Rico), poeta prolífico y escritor, autor de los poemarios Bajo el eco de tus pies, Un viajero con dos boletos y Beso tus labios y olvido mi existencia, y Robert Téllez M. (Colombia), periodista e investigador musical, miembro del Círculo de Periodistas de Bogotá (CPB), autor de los libros Ray Barretto, Fuerza Gigante y Willie Rosario, el Rey del ritmo, consultor y conferencista sobre la apreciación de la música salsa. 

 
El proceso de selección incluyó la observación de las características de los siglemas 575, la calidad, el estilo, la lírica, las imágenes y la estética, así como la capacidad de expresar de manera minimalista el tema escogido, dando una idea clara de lo que el poeta quiso decir. 
 
Scriba NYC Soluciones Lingüísticas Integradas, en su compromiso con la excelencia en la comunicación escrita, en enero de 2024 convocó por décimo año consecutivo a poetas de todo el mundo a probar el concepto poético minimalista del siglema 575 para decir lo que quisieran decir. De un total de 363 participaciones recibidas, el jurado del certamen escogió un primer, segundo y tercer lugar, así como 7 menciones de honor. Además, hubo 7 siglemas destacados y 138 siglemas seleccionados para formar parte de la antología del certamen Di lo que quieres decir 2024, haciendo un total de 155 poemas.

Los resultados del 10. Certamen Internacional de Siglema 575 “Di lo que quieres decir” 2024 fueron los siguientes:
 
Primer premio: AGUA, de Fátima Chávez Juárez (México) 
Segundo premio: CONSUMMATUM EST, de Wigberto Méndez García (Puerto Rico) 
Tercer premio: SAL, de María Elena Salinas Cortina (España/Puerto Rico) 

Mención de honor: PALABRAS, María Del Pilar Reyes (EE.UU./Puerto Rico)
Mención de honor: QUILTING, Jimena Trejos Quesada (Costa Rica)
Mención de honor: CARDÚMENES DE PECES, Dora Luz Muñoz de Cobo (Colombia) 
Mención de honor: ATZIRI, Martha Sandoval Ramírez (México) 
Mención de honor: LAPISLÁZULI, Sofía Jiménez Rodríguez (México)
Mención de honor: NIÑOS MUERTOS, Elisanne Zabaleta (Venezuela) 
Mención de honor: SOY EL QUE ESPERA, Joshua Serrano Maclara (Puerto Rico) 
 
Scriba NYC Soluciones Lingüísticas Integradas felicita a los poetas premiados y a los seleccionados para formar parte de la antología. Asimismo, agradece al jurado del certamen por su excelente labor y a todos los participantes por haber aceptado el reto del siglema 575. Queda abierta la invitación al público a animarse a escribir siglemas 575 y a participar en el certamen del próximo año, aprovechando así la oportunidad de decir lo que quieran decir. 
 
Scriba NYC Soluciones Lingüísticas Integradas patrocinó este concurso internacional de poesía, en el que se invitó a poetas de todo el mundo a decir lo que quisieran decir. Scriba NYC es una compañía dedicada principalmente al idioma español, que ofrece edición y corrección de textos, traducciones y publicación de libros. El certamen “Di lo que quieres decir” 2024 es parte de la iniciativa de Scriba NYC por animar al público hispanohablante a probar la poesía minimalista y a su vez, difundir las buenas letras en un encuentro lírico internacional que contribuya al acercamiento entre los pueblos. 
 
Felicitaciones a todos los participantes en el Certamen... porque cada siglema es único. 
 
Los animamos a escribir siglemas 575 y a participar el próximo año en nuestro décimo primer encuentro lírico internacional que fomenta el acercamiento entre los pueblos y que será convocado en enero de 2025 por este mismo medio. No pierdan la oportunidad de decir lo que quieran decir.
 
Pueden adquirir el libro a través de este enlace: 
 
 
 


Di lo que quieres decir 2024 – Antología de Siglemas 575 
Ediciones Scriba NYC — Colección Carey (Poesía) 
ISBN 9798985471380
 
Conozcan más acerca de esta forma poética visitando los siguientes enlaces: 
 
 

Cuídense mucho y reciban todos un fuerte abrazo,
 
Patricia Schaefer Röder 
 
 








 
 

miércoles, 8 de octubre de 2014

T I E M P O (II)

Toda la vida
derrites los momentos
que no volverán.

Imagínome
saltando entre instantes
siglos, segundos...

Es la hora, ya
el tiempo desespera
eternamente.

Millones de eras
transforman nuestras vidas
en postpasados.

Por el sendero
del “ahora” inmediato
transito veloz.

Olvido que soy
la voz del agua y aire
materia y tiempo.


©2014 PSR


jueves, 14 de agosto de 2014

ATARDECER


El sol caía derramando rojos y violetas entre las montañas. La tarde se llenó del canto de miles de aves; el murmullo del agua que se escurría entre las piedras servía de fondo al sonido de los insectos y al grito desbocado de los coquíes que buscaban pareja. Celia miraba los rayos del astro que huía, mientras tarareaba aquella canción de la infancia a su hija en brazos. Al fin había logrado encontrar la paz. Entonces, sus ojos húmedos se llenaron de alegría.

 ©2014 PSR

miércoles, 9 de abril de 2014

CAPÍTULO 47



No sé si será el último
nunca se sabe.
¿Tal vez el primero?
No estoy segura.
En verdad
es el único capítulo
que tengo
el de ahora
no es el 46 ni el 48.
Siempre seguí el libreto
que escribieron otros
…este capítulo es mío.
Dibujo un velero
pequeño
yo en la vela
la vela es mía.
Hoy la izo contra el viento
en medio del tifón.
La bajaré sólo cuando sienta
que he llegado al puerto
mas no en este capítulo.
Quiero perderme diez mil veces
buscándome.
Quiero deshacerme en el salitre
y renacer en una gota que cae.
Tal vez me encuentre al fin
en el fondo del arrecife
nadando entre tortugas y corales.
Ahora
me sujeto con fuerza
a las cuerdas
al timón.
No me esperes, amor
puede que no regrese.


©2014 PSR


miércoles, 12 de marzo de 2014

EN LA OFICINA...


“…La rutina diaria en la oficina me aburre. Dentro de todo, prefiero los viajes para cerrar contratos. Al menos conozco lugares nuevos y salgo un poco de la claustrofobia que me produce este laberinto de hormigón y acero. Aquí, entre intrigas y resentimientos camuflados hábilmente con la fingida amabilidad que impone la etiqueta empresarial, lo único que florece son las plantas de plástico que adornan la recepción y el cubículo de la contabilista. Pero cuando estoy fuera, ocupándome de un contrato, me siento más real, más tangible que en el día a día del piso 13 de aquel rascacielos, rodeada de marionetas chupatintas sin libre albedrío, como la que me lanza el espejo en el baño de damas. Irónicamente, los dos lugares más acogedores en la empresa son mi oficina, con su gran ventana, y el baño de damas. Siempre he necesitado poder ver hacia afuera; los espacios cerrados me ahogan. Pero lo que pasa con el baño no lo termino de entender. Tal vez sea por aquella fuentecita eléctrica adornada con piedras que mantiene el agua corriendo eternamente. Lo cierto es que cuando entro en ese sitio, me invade un cierto sosiego que por momentos me hace olvidar incluso la mezcla pestilente de cloro y amoníaco que se asoma insistente a través del “bouquet” industrial y barato. Definitivamente, tengo que comprar una fuentecita de ésas para mi oficina. El sonido del agua que corre por las piedras me tranquiliza y me relaja; hace que pueda sobrellevar las presiones del trabajo y me mejora el humor. Recuerdo que cuando niña, el agua me producía una sensación indescriptible. Era como si invadiera mis sentidos por dentro y por fuera. Igual me pasaba con la lluvia y el viento; eran parte de mi esencia natural. Nadie entendía cuando lo trataba de explicar en la escuela; mis amigas me miraban como si estuviera loca. Pero de eso hace mucho. Tantos años han pasado desde la última vez que fui a nadar, que temo que el agua me rechace…”.


Fragmento de "Yara" ©2006 PSR 
"Yara" aparece en la antología Yara y otras historias, de Patricia Schaefer Röder.
Ediciones Scriba NYC
ISBN 978-0-9845727-0-0

miércoles, 25 de septiembre de 2013

AMAZONIA...


“…La luna llena ilumina la jungla con hilos plateados que se reflejan en el río y la laguna, a cuya orilla se encuentra el campamento. De pronto siento la atracción de la luna en el agua. Algo me llama con insistencia. Escucho el canto de las toninas y los manatíes que nadan en la claridad de la medianoche del día en que volví a nacer. Vuelvo a percibir el delicioso cosquilleo en la base de mi cabeza y sé que tengo que hacer algo. Me levanto de la hamaca sin pensar y me acerco a la orilla. Ahí está la luna, esperándome vibrante en el espejo metálico y oscuro del agua. Una brisa cálida acaricia mi rostro cuando levanto la mirada para verla de frente en el cielo. Hay una calma llena de voces que parecen decir mi nombre a gritos. Me desnudo en un acto de respeto a la naturaleza que me rodea y, solemne, dejo mis ropas en la playa. Ya no las necesito.

Entro lentamente en las tibias aguas del remanso que forma la laguna. No tengo ninguna prisa, soy dueña del tiempo. Deseo arroparme en su fluido dulce y peligroso mientras corre por la zona más antigua de la Tierra. Bebo el líquido del cual una vez bebieron mis antepasados hasta saciarse. Hoy es mi turno. Me sumerjo dejando que el agua penetre todos los pliegues de mi piel; extremidades, manos, pies, cuello, cabello. Al fin soy una con la naturaleza; la siento como parte de mí en un éxtasis total. Mi emoción se traduce en un placer infinito que no pienso dejar ir jamás.

Nado. Nado contra la corriente, haciendo fuerza para conquistar el río dueño de las aguas. Cuando me canso, me dejo llevar un trecho hacia atrás y vuelvo a emprender mi ascenso. Minuto a minuto me voy alejando de la orilla. Ningún ser humano me puede ver, y yo misma me siento parte del paisaje primitivo y embrujado. Nado más. Nado. Sigo nadando, pero el río gana. Abandono la lucha, dejando que el torrente me arrastre a su antojo. Las aguas me llevan hacia el fondo, donde no hay corriente alguna. Es el lugar de la paz. Instintivamente intento subir a la superficie para respirar y de nuevo me atrapan las aguas del rápido, que se ha vuelto más estrecho. Entre los remolinos logro tomar aire y moverme hacia un grupo de rocas que sobresalen del agua. Estoy a salvo.

Escucho algo que asemeja el canto de un manatí, pero es mucho más grave que el de esta tarde. Miro hacia la orilla y en medio del oscuro y brillante paisaje distingo la cabeza de un gran macho plateado que me observa con interés. Hacemos contacto con la mirada y me percato de que mi campo de visión se hace más amplio. Una vez más siento el hormigueo en la nuca y sé que debo continuar. A pesar de que la noche es cálida, un extraño frío recorre mi cuerpo. Me siento pesada sobre esta piedra; lo mejor es que regrese al agua…”. 
 
  
Fragmento de "Selva" ©2006 PSR 
"Selva" aparece en la antología Yara y otras historias, de Patricia Schaefer Röder.
Ediciones Scriba NYC 
ISBN 978-0-9845727-0-0

Twitter: @PatriciaSchaefR 
  

miércoles, 20 de junio de 2012

AQUELLA GOTA...



“…Aún puedo ir a la piscina a nadar un poco. Me hace falta sentir el abrazo del agua, aunque sólo sea esta versión clorada. El contacto con el agua es sensual, íntimo y energizante a la vez. Me hace recordar que estoy viva; revelando la esencia de mi persona.

Llego a la piscina. Hoy es toda para mí. Alisto una silla de extensión con una toalla y la arrimo hacia la sombra. Hace calor pero hay una agradable brisa que sopla entre las palmeras. Me siento cómodamente y respiro profundo, cerrando los ojos. Poco a poco me voy relajando; mi mente se va quedando en blanco con cada bocanada de aire que se escapa.

Unos minutos después entro al agua. Está perfecta; cálida y amable. Me dejo recibir por su manto al tiempo que yo misma lo recibo, dejándome llevar por la falta de gravedad, elevándome, flotando junto a las nubes que me cubren ligera.

La relación entre el agua y mi piel es de atracción y necesidad perennes. Lo veo una y otra vez al sumergir la mano en el agua. Mi piel estalla en mil sensaciones cuando me arropo en la seguridad poderosa que me brinda ese elemento primordial. Al fin me siento libre, dueña del momento. Aquí, acompañada de mi soledad, me reencuentro con la gota que se queda fija en el dorso de mi mano cuando la saco del agua. Siempre en el mismo lugar, esa pequeña gota ovalada brilla al sol, reventando infinitos arco iris en su superficie. Lisa, limpia, prístina. Una fracción de agua que no quiere dejarme ir, empeñada en quedarse hasta que el calor de mi cuerpo la desintegra, liberándola en el aire. Mi piel la recibe sedienta de compañía y juega con ella mientras se funde en su caricia, para luego confiarle mis dudas indecibles y mis sueños más secretos. Es fiel, aparece invariablemente en el mismo punto sin importar cuántas veces o cuán seguido sumerja la mano en el agua. Una perla viva que respira junto a mí, cargándose de energía para luego pasar a otro estado más elevado. ¡Cómo quisiera convertirme en gota y moverme a mi gusto entre el agua y el cielo, formando yo sola un abanico de color sin nada que me lo impida! O cayendo estrepitosa desde una enorme y pesada nube negra sobre un campo de maíz en flor. O tal vez entrando como brisa húmeda en el cuerpo de esa mujer que se sienta a soñar en una silla de extensión en la piscina, hoy que no pudo ir a ver el mar.

Pero esa gota leal también me transmite una sensación de inmovilidad; de que todo se queda igual. Me aterra pensar que la gota sea premonitoria y que mi vida se estanque, pegada a alguien que no se percata realmente de mi presencia. Es cierto, quisiera que muchas cosas buenas no cambiaran nunca; que no se acabara la amistad, la salud ni la vida. Que conserváramos la alegría y la energía de la juventud, y que pudiéramos seguir creando indefinidamente. Pero sé que los cambios son necesarios para el desarrollo y la madurez. Lo estoy sintiendo ahora en carne propia; el imperativo de definir mi existencia”.


©2007 PSR
Fragmento tomado de un trabajo en proceso

miércoles, 24 de noviembre de 2010

ECOS DEL MAR

Mira la tenue línea
que separa al cielo del agua.
Escucha el rumor marino
que llega del horizonte.
Siente el suave viento
deslizarse cálido
sobre tu piel.
Todo está allí
porque tú lo has deseado.
Es tuyo.


©1993 PSR

miércoles, 29 de septiembre de 2010

RITUAL DEL BAÑO

Hay un lugar en la casa donde se pierden las dimensiones y los parámetros. Cada vez que entro en mi baño me sucede algo muy raro. Es como si el mundo cambiara súbitamente; las paredes giran entre el piso y el techo, distorsionando el espacio y torciendo el mobiliario. Me siento insegura y a veces hasta pierdo el equilibrio.

Parece un universo paralelo. Apenas cierro la puerta tras de mí, las rectas comienzan a doblarse, lentas pero seguras, derritiéndose cual obra de Dalí. Los vértices del techo pierden la continuidad, haciendo que su rígida plataforma se suavice; moviéndose como una gran bandeja invertida que oscila inclinada sobre un eje invisible. En las paredes, las baldosas vibran a un ritmo y la bañera a otro. Las plantas se estiran y encogen como si fuesen de goma. La luz encubre algunos objetos a la vez que descubre formas geométricas nuevas para mí. Hay en el espacio una calma atrapada en el aire de recambio, como un fluido en suspensión dentro de otro más pesado; alumbrado por la mezcla de neón y luz natural que se cuela por la ventana.

El tiempo va y viene en muchos sentidos. Se pierde la estructura horaria, descosiéndose en un haz infinito de instantes que se mueven al ritmo de mis párpados hacia adentro y hacia afuera, de un lado a otro, de arriba hacia abajo, al futuro y al pasado. A veces se vuelve circular, otras veces se transforma en una espiral, pero no fluye; más bien lo invade todo instantáneamente; suave e implacable.

En ese espacio y ese tiempo trastocados, las ideas entran y salen de mi cabeza, siguiendo el pulso de los objetos inmersos en el ambiente intratemporal. Mi mente se deja llevar por el tráfico desordenado de pensamientos que se agolpan en cada resquicio de materia gris para intentar ver la luz a través de mis ojos. Ni me tomo la molestia de intentar organizarlos, prefiero dejarme llevar por ellos y participar en esa suerte de malabarismo caótico que me empujará a descubrir algo inimaginado hasta ese mismo momento.

Mucho más que un refugio del pensamiento, el baño se ha convertido en mi celestina espiritual y física. Es allí donde me encuentro con mi amante. Me visita cada noche, escondido en algún lugar de la casa, donde nadie lo puede encontrar. Paciente, espera el instante en que entro al baño, siguiéndome de cerca pero sin que lo perciba. Dejo la puerta entreabierta en una invitación perenne, segura de que no me defraudará.

Mi ritual del baño es lo más importante del día. Es la oportunidad de olvidar por un rato la rutina del diario vivir; de deshacerme y volverme a hacer a mí misma. La bañera se convierte en mi pedacito de mar particular; el inverso perfecto de una isla privada, bordeada por velas que regalan la luz precisa para el descanso del espíritu. La taza de té caliente exhala su aroma a vainilla desde el saliente izquierdo, y sobre el derecho descansan dos trufas de chocolate amargo. Todo está listo. Abandono las ropas que me atrapan inclementes y, solemne, entro a la bañera, donde aguarda el elemento sanador.

El agua salada y tibia relaja mis sentidos, limpiándolos de cualquier resto de sensación que haya quedado atrapada en mi cuerpo por error. La luz tenue y el divino maná tranquilizan mi alma, desahogándose entera en un hondo suspiro.

Es entonces cuando mi amante viene a mí. La única intromisión permitida en mi nirvana. Sutil, se desviste y entra a hacerme compañía en mi paraíso acuático. Se me acerca por la espalda, despacio, recorriéndola de abajo hacia arriba con las manos abiertas en abanico. Me abraza luego por los hombros y, ceñido a mí, besa suavemente mi cuello una y otra vez. Con cada beso, la piel de todo mi cuerpo se va erizando más y más, imitando una tunera brava en flor. El placer es tal, que por un momento nos convertimos en tortugas marinas y danzamos al compás de los tímidos cirios de la noche.

Mi amante no me da tregua; me ataca y me cuida, besándome, acariciándome, abrazándome con todas sus fuerzas para después soltarme, gentil y delicado, seguro de que regresaré inmediatamente a buscar refugio en su pecho. Jugamos, reímos, sentimos, amamos. Compartimos la relación más profunda y honesta, sin condición ni préstamo de emociones. Nos volvemos energía pura en la intimidad del baño, mientras que en el resto de la casa la rutina continúa su camino, inclemente, definiendo las vidas de quienes se dejan llevar por ella. Me alivia saber que eso no me sucederá a mí. En ese rato existimos sólo dos, y nos deja sin cuidado cualquier otra cosa que pueda suceder.

Al final, extasiados y llenos de vida, mi amante secreto se despide en silencio, los ojos prometiéndome que volverá mañana. Luego se desvanece, dejando en la alfombra sólo sus huellas mojadas junto a las mías. Una vez más, he recobrado mi alma.



©2005 PSR
fragmento tomado de un trabajo en proceso