LIBROS POR PATRICIA SCHAEFER RÖDER

¡Atrévete! Disfruta y regala libros originales: 'A la sombra del mango'; relatos breves, Premio ILBA. 'Yara y otras historias'; 34 relatos, 34 sorpresas. 'Divina: la mujer en veinte voces'; antología latinoamericana de cuentos, Premio ILBA. 'Andares'; cuentos de viajes. 'Siglema 575: poesía minimalista'; una nueva manera de vivir la poesía. 'Di lo que quieres decir: Antología de siglemas 575'; resultados de los Certámenes Internacionales de Siglema 575, Premio ILBA. 'Marina con almendrones'; relata la amistad entre Armando Reverón y Vincent van Gogh, Premio ILBA. 'El mundo oculto', novela de Shamim Sarif traducida por Patricia Schaefer Röder. 'Por la ruta escarlata' y 'Mi dulce curiosidad', novelas de Amanda Hale traducidas por Patricia Schaefer Röder, ganadoras de Premios en Traducción en los International Latino Book Awards. A la venta en amazon.com y librerías.
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miércoles, 24 de febrero de 2016

PRIMA-VERA

La sonrisa del sol
entre miles de hojas nuevas
despierta fibra a fibra
aquellas raíces profundas
de mis primeros sueños.

Destellos amables
nacen al albor
en cada suspiro de rocío
refrescándome el alma.

Un pétalo a la vez
universos silvestres conquistan
grietas en el cemento
...en algunos corazones también.

En árboles y trinitarias
inmensas o minúsculas
los oscuros botones buscan aire
sol, viento
quieren respirar
la primera orilla de calor
que recibe la tierra
la primera franja de vida
que se despereza
la primera luz
la primera
parida en primavera.


© PSR 2016


miércoles, 11 de marzo de 2015

P I E L


Plena de vida
inundas mis sentidos
vicio divino.

Íntimo placer
me regalas tu calor
en un abrazo.

Ébano y marfil
suave aroma y sabor
crema y canela.

Luz de mi tacto
escapo la rutina
envuélveme en paz.


©2015 PSR


miércoles, 6 de agosto de 2014

L U Z (III)


Luciérnaga soy
en medio de la noche
intento dar luz.

Un haz brillante
me envuelve tan cálido
dulce aroma.  

¡Zas! Tomo impulso
tan llena de energía
sonríe mi alma.


©2014 PSR

miércoles, 18 de septiembre de 2013

EL MAYOR OBSTÁCULO...

 
"...A pesar de que le tenía confianza como amigo, nunca hubo un intercambio táctil aparte del acostumbrado beso al saludar, y ese “beso” difícilmente se podía considerar como tal. Más bien era una especie de choque de mejillas con un chasquido incorporado; un golpe con sonido bucal automático lanzado al viento. Siempre había cultivado mucho los límites del espacio personal, manteniendo una zona de seguridad entre los demás y yo. Pero con Eric me estaba pasando algo extraño. Quería que me tocara. Anhelaba sentir un roce suyo, aunque fuera sin intención. Necesitaba sortear el obstáculo más grande que me pone mi propio carácter: el infranqueable mito del tacto. ¿Pero cómo? 
 
Me parece curioso que aunque sé que soy una persona emotiva se me hace imposible tocar a la gente. Sin embargo, cuando alguien me toca, el eco de esa sensación táctil reverbera durante largo rato en mí. La temperatura, la presión, la textura y la calidad del estímulo tardan mucho en disolverse en mi piel. ¿Será justamente porque no soy una persona que anda todo el tiempo tocando a los demás, que mi sentido del tacto se encuentra en un estado basal más bajo de lo normal, con menos “ruido” cotidiano que despiste los nuevos estímulos? Es como si mi piel se mantuviese constantemente en una condición casi virginal, impoluta, que la dejara reaccionar con mucha mayor intensidad frente a cualquier provocación que recibe.
 
Quería asolearme un rato. Me puse bronceador por todas las partes del cuerpo a las que llegaba fácilmente y, mientras lo hacía, me di cuenta de que el destino me ayudaba: le pedí a Eric que me pusiera crema en la espalda. Accedió, y por primera vez sentí sus dedos recorriendo mi piel desnuda. Una sensación tibia y profunda invadió todo mi cuerpo, haciendo que buscara instintivamente la silla de extensión para tenderme al sol, dejando que me arropara con su intenso calor. No puedo. No voy a estropear mi relación con Eric, pensé..."
 
  
Fragmento de "Día de playa" ©2006 PSR 
"Día de playa" aparece en la antología Yara y otras historias, de Patricia Schaefer Röder.
Ediciones Scriba NYC 
ISBN 978-0-9845727-0-0 

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"El mayor obstáculo", fragmento de "Día de playa", (incluido en la antología "Yara y otras historias") apareció en la 32 edición de la revista El Faro Editor, correspondiente a octubre de 2013, págs. 4-6.  
 
 

miércoles, 11 de septiembre de 2013

TAN CERCA



tan cerca
si extiendo la mano
puedo tocarte
sentir el dulce remolino de tus cabellos
entre mis dedos
tan cerca
puedo ver
cada poro de tu piel
convertido en fuente marina
desbocada
tan cerca
percibo divino el aroma
en las ondas húmedas
de tu pecho henchido
tan cerca
tu aliento sobre mi tez inquieta
enciende mis sentidos
estremeciéndolos en olas cruzadas
cual vorágine loca
de afuera hacia dentro
y de vuelta mil veces
tan cerca
tu calor me envuelve gentil
seduciéndome
poco a poco
tu espíritu abrasa el aire en que vuelo
derritiendo mi voluntad
no deseo escapar de ti
tan cerca
tus pupilas son compuertas al infinito
que dan paso franco
para perderme a gusto
dentro de tu alma
tan cerca
el ritmo del corazón
acompaña la melodía de tu suspiro
que será nuestro
al unísono
…lo presiento
tan cerca
te miro
sonrío
me acerco aún más
despacio
tus ojos me llaman
mis labios se separan
esperando ansiosos
los tuyos.


©2013 PSR


miércoles, 30 de enero de 2013

L U Z (II)


Lluvia de color
me llenas dentro y fuera
siempre cálida.

Ubicua eres…
en mis noches sin luna
lucen los astros.

Zurces mis sueños
iluminados de ti
con tonos de paz.


©2013 PSR


miércoles, 29 de febrero de 2012

L U Z


Limpia y prístina
invades los rincones
de mi alma inquieta.

Una gran fuente
de mil colores bellos
reflejas en mí.

Zafiros blancos
revientan en tu esencia
cálida y pura.



©2012 PSR


miércoles, 30 de junio de 2010

MARIPOSA NOCTURNA



soy una mariposa nocturna
que vuela directo
sin escalas
a la fuente de luz
brillante
intensa
que hay en tu alma.
avanzo veloz
sin frenar
sin pensar
no quiero hacerlo.
perdí el control
en realidad me deshice de él
al fin.
no lo necesito
ni lo deseo.
me acerco
cada vez más
mis alas baten el aire
que alimenta ese fuego
inacabable.
me lanzo
segura
embriagada de ti
para quemarme entera
inevitable
masoquista
divinamente.
entonces
somos un solo ser
pura energía
luz y calor
…amor.



©2010 PSR

miércoles, 17 de marzo de 2010

SONRISA

Hace mucho tiempo, no recuerdo exactamente dónde, leí una de esas frases de moda de la filosofía popular que me dejó marcada profundamente: “Una sonrisa no cuesta nada y vale mucho”. Sospechándome hoy en día casi la última representante de la corriente del “paz y amor” y del nacimiento de la era de acuario, recuerdo haber sentido en ese instante cómo todo el mundo a mi alrededor de pronto se iluminaba y me permitía comprenderlo mejor. Mi corazón se quedó quieto un instante y desde adentro algo golpeó mi pecho y mi garganta, y en mi piel había un cosquilleo tibio y delicioso. Totalmente identificada con la frase, la hice mía y la pongo a prueba todos los días de mi vida.

La sonrisa es una de esas cosas maravillosas que tenemos los seres humanos. Me encanta ver a la gente sonreír y reír; es una experiencia profunda y placentera que me da mucho más que un largo discurso sobre la paz o la alegría. Disfruto una sonrisa como quien aprecia una obra de arte; me maravillo ante ella, la detallo, interactúo con ella y me dejo invadir por lo que me transmita: felicidad, placer, sosiego, alegría, aceptación, seguridad, paz, afirmación, complicidad, incluso nerviosismo, incomodidad o algo de vergüenza. Mi ser reacciona ante una bella sonrisa desde adentro hacia afuera; el pulso se acelera levemente y siento la sangre tibia fluyendo por todo el cuerpo, desde los dedos hacia el tronco, concentrándose alrededor del corazón, subiendo por el pecho y cuello a la cabeza y quedándose allí, llenando cada resquicio. Entonces, a ambos lados de mi rostro tibio, la reacción es inminente y me dejo llevar por toda esa delicia, sonriendo yo también.

Siempre me he fijado mucho en la sonrisa de la gente. Como todos, en mi vida me he topado con infinidad de sonrisas distintas. Las sonrisas son como nuestras huellas digitales, características y únicas; vienen determinadas por la genética y la imitación de los gestos de quienes nos rodean cuando niños. Pero a pesar de que fisonómica y anatómicamente el estilo de sonrisa de cada uno se mantenga a grandes rasgos, nunca hay dos sonrisas iguales, simplemente porque cada quien tiene un repertorio de sonrisas según lo que sienta o quiera comunicar en cada instante. A veces una mirada se convierte en sonrisa y luego en abrazo; en otras oportunidades cambia por completo el orden de conversión, y hay casos en los que podemos sonreír con los ojos o los brazos, abrazar con una sonrisa o con los ojos, o mirar con los brazos. De hecho, existen sonrisas que primero son abrazos y luego miradas…

Hay quienes tienen la sonrisa como carisma o don divino en beneficio de los demás, aun sin saberlo. Puede que estén conscientes de que tienen una bella sonrisa, pero no todos conocen sus propiedades. La sonrisa puede ser terapéutica tanto para el que la da como para quien la recibe. Cuando sonreímos, iluminamos todo a nuestro alrededor y eso nos complace, elevando nuestro espíritu. Y cuando alguien nos sonríe, esa misma luz llega a nosotros y nos envuelve en su calor sublime, regalándonos amor. Es como participar en un acto de magia pero sin el truco, porque todo es absolutamente real.

Al sonreír —y al reír— nos llenamos de emoción e incluso nos permitimos escapar de nosotros mismos por un instante. En una sonrisa sincera y espontánea, nuestros ojos, piel, sangre y brazos se contagian de ese sentimiento y participan en un concierto maravilloso dirigido por el corazón de quien sonríe hacia el corazón del que recibe la sonrisa. La sonrisa es el preludio delicioso de la risa, el primer paso en la liberación del espíritu.

Por supuesto, a mí me encanta sonreír y reír; disfruto al máximo la rara oportunidad en que alguien quiera sacarme una buena risa, ya que pareciera que nadie tiene tiempo para esas faenas en estos días (todos estamos ocupados intentando ganarle la carrera al tiempo, sin saber que la perdimos inexorablemente desde el mismo instante en que accedimos a competir), cuando en realidad esas son las mejores cosas de la vida, los momentos en que damos y recibimos alegría. Con respecto a mi sencilla sonrisa de labios cerrados, sé que no es precisamente de las arrebatadoras, y aunque tal vez sea plácida para algunos, ciertamente no es una gran sonrisa, pero es la que tengo y la que puedo compartir. Y pensando en ese dar y recibir, me percato que desde siempre me ha gustado hacer reír a la gente. De alguna manera siento que tengo la facultad de darle algo de alegría a quienes me rodean, y eso para mí es invaluable. Como la inmensa mayoría, no soporto ver sufrir a nadie; tal vez por eso busque constantemente darle la vuelta a las cosas, a veces de la forma común, y otras veces de alguna otra manera inesperada que sorprende a los demás. En todo caso, no es algo premeditado ni ensayado; quienes me conocen saben que sencillamente soy así por naturaleza. Por suerte, a la gente le parecen cómicas algunas cosas que hago o digo, y así los hago sonreír y reír; eso me tranquiliza y me hace feliz.

Hay sonrisas que relajan, otras que apasionan; unas deslumbran y otras abrigan. Las sonrisas pueden consolar, liberar, elevar, alegrar, apaciguar, solazar, alentar, emocionar, perdonar, disipar la oscuridad, vencer el miedo y dar paz. La paz… algo tan importante que llevamos dentro y sin embargo a veces se nos hace tan difícil de encontrar. Últimamente ando buscando paz como quien busca un trocito de pan. Mi alma vaga íngrima, huérfana de tranquilidad, andando y desandando mil caminos cada día en busca de paz, pero todo lo que encuentra son fragmentos desiguales esparcidos por doquier, que no parecen pertenecer a ninguna figura conocida. De vez en cuando he tenido suerte, ya que a lo largo de la ruta he encontrado algunas personas que tienen el maravilloso efecto de darme algo de paz, de tranquilizarme, de calmarme, y me he dado cuenta de que todas ellas son dueñas de una gran sonrisa. Supongo que ambas vienen juntas en el mismo paquete: la cualidad calmante y la sonrisa. Esa sonrisa sanadora me ilumina, me da sosiego, me tranquiliza, me arropa y me abraza, dándome calor y protegiéndome de todo, a veces incluso de mí misma; me hincha de emoción y me da alas para volar muy alto. Es una sonrisa curativa que me regala parte de la paz que tanto anhelo. Y aunque no todo el mundo posee una sonrisa así, que tenga ese efecto medicinal sobre mí, he tenido la enorme suerte de disfrutarla y estoy infinitamente agradecida por ello. Es el mejor regalo que puedo recibir en cualquier momento; no se gasta ni estorba, no se llena de polvo, no envejece y siempre me hace feliz. Si no tengo cuidado, me volveré adicta a esa sonrisa y tendré que hacer algo por verla todos los días de mi vida, sea cual sea el precio. Pero por fortuna, una sonrisa no cuesta nada y vale mucho…


CARISMA

Voy buscando sosiego
concentrada
con los párpados apretados.
A veces
muy rara vez
creo sentirlo cerca
abro los ojos para descubrirlo
pero no…
es inútil
vuelve a evaporarse
se me esconde
mis pasos perdieron su pista
hace mil años
en la oscuridad.

Voy camino a la locura
inevitablemente.
Voy buscando un remedio
para mi alma golpeada
mi ser deshidratado
seco, árido, salado
disecado en jirones fríos
alrededor
de aquel corazón sangrante
que no logra cicatrizar
por la ausencia
de aire y luz.

Pasa el tiempo
avanzan mis pasos
a ciegas
a tropezones
a rastras
a saltos
a duras penas…

Sigo el sendero
de mi destino
en piloto automático.
De pronto
sin aviso ni señal
en medio de tu rostro
atento
dos líneas horizontales
ajustadas entre sí
ligeramente sinuosas
intersectan mi ruta cansada
prolongándose raudas
siempre juntas
a cada lado
enviándome prestas
en direcciones opuestas
simultáneamente
sin final.
Comienzo a divisar
tenue, ligero
un primer intento
destello inocente
deseando ingenuo
convertirse en rayo.

Poco a poco
justo sobre la barbilla
aquellos dos trazos llenos
paralelos perfectos
suaves
amables
serpentean leves
tímidos
breves
infinitamente hermosos
dulces
abriéndose lentamente
o quizá más rápido.
Dos bordes delicados
sutiles
espontáneos
se separan curvos
cóncavos
dando paso
ineludible
infalible
al reflejo de mil soles
y una luna ardiente.

Entonces
al fin
me invade plena
la calma…



©2009 PSR

miércoles, 25 de noviembre de 2009

MEDIODÍA

Una vez más, como en todas las reuniones de los jueves por la mañana, su jefe la hizo sentir invisible. Terminada la sesión fue a comprar su almuerzo. Al salir del edificio, las nubes se apartaron de pronto y una claridad abrumadora la envolvió por completo, desapareciendo su sombra. En medio del resol y el calor calcinante, se inclinó en derredor buscándola sin éxito. Miró el suelo que pisaba y, al no encontrarla, confirmó lo que siempre había sospechado. Entonces cerró los ojos, dejó escapar un suspiro y se dejó derretir lentamente, quedando sólo una mancha que el asfalto abrasador se ocupó de desvanecer.


©2009 PSR